Los servicios de rescate en España recuperaron este martes tres cadáveres del interior del tren Alvia siniestrado en Adamuz, en la provincia de Córdoba, según confirmaron fuentes oficiales del Gobierno español al diario El País. La cifra total de fallecidos se mantiene en 41, ya que estos cuerpos habían sido previamente localizados y figuraban en el último balance de víctimas. El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, explicó que los cuerpos permanecían en el interior del convoy y que su extracción requirió el uso de maquinaria pesada.
Sobre las causas del accidente, el ministro señaló que la investigación acaba de comenzar y que aún es pronto para determinar si se produjo un fallo técnico en el tren o en la infraestructura ferroviaria, subrayando que “todas las hipótesis están abiertas”.
Dos días después del siniestro, los equipos de emergencia continúan trabajando tanto en la búsqueda de posibles víctimas como en el esclarecimiento de las circunstancias del accidente, que involucró al tren Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid y al Alvia Madrid-Huelva, que colisionaron tras el descarrilamiento en Adamuz.
El balance provisional incluye además 43 denuncias por desaparición, aunque las autoridades españolas advierten de que algunas podrían corresponder a personas ya fallecidas pendientes de identificación. En los hospitales permanecen ingresadas 39 personas, 13 de ellas en unidades de cuidados intensivos, según los últimos datos oficiales.
En Córdoba, el rey de España, Felipe VI, y la reina Letizia expresaron su agradecimiento a las instituciones, a los servicios de emergencia y a los vecinos que colaboraron en la atención a las víctimas, destacando el “esfuerzo colectivo” y la coordinación desplegada ante la tragedia. El monarca reconoció la gravedad del suceso y afirmó que, “por buenas que sean las infraestructuras, existen accidentes, y este ha sido especialmente trágico”.









