Jerónimo Toubes*
Nos encontramos en 2017, pero sospecho que estabas en mi sangre, la ascendencia mediterránea, los rasgos en la familia, el magnetismo del desierto. El cine trazó el puente, en una coproducción entre nuestros países. A mí me tocó escribir y actuar. El director, Pablo César, me dio la oportunidad de protagonizar junto al magnífico Abdellah Chakiri, un desafío tan grande que en algún momento me hizo temblar. Me preparé, creí que estaba listo, pero también sentí el terror del impostor. Cuando aterricé en Casablanca, el miedo se deshizo en las sonrisas. Todos sonreían, de un modo contagioso, esperanzador. Me decían que parecía marroquí y también elogiaban a la Argentina, gracias a los embajadores del fútbol y del arte. El afecto y el profesionalismo de quienes trabajaron en la película fortalecieron mi confianza. Tuve la fortuna de aprender de todos ellos: Sarah Perles, Souad y Jalil Lamriki, Tarik Hkim, Mouna Faiz, entre tantos otros. Uno de los mejores equipos de filmación que haya conocido.

La película El llamado del desierto, primera coproducción oficial entre Marruecos y la Argentina
La organización, la atención al detalle, la cordialidad, la creatividad, en todo destacaban. El formato de road movie me permitió visitar diferentes destinos a lo largo del rodaje: Ourzazate, Essaouria, Marrakech, Rabat. Fue difícil partir, pero las sonrisas se quedaron conmigo. Cada vez que evoco esos días inolvidables, me recorre un estremecimiento de emoción.
Volví cuatro años después, al Festival internacional de cine de Nador, donde la película finalmente se estrenó, luego de las demoras por la pandemia. Chakiri recibió el premio al mejor actor y el público en general celebró la historia. Al menos, así me lo hicieron saber quienes se acercaron a brindarme su cariño. Recuerdo en particular a un señor mayor. Me dijo que había vivido los sucesos históricos que la película refiere. Un sobreviviente, conmovido por las imágenes, agradecido por aliviar una porción de su dolor en el espejo de la pantalla. En el festival también conocí personas maravillosas que me deslumbraron con su talento, como Houria Boutayeb, Atahualpa Lichy, Michelle Hart, Enrique García Vázquez, Basel Ramsis. Al año siguiente, en otro festival de cine en Fes, la película volvió a ser premiada, esta vez con un reconocimiento al mejor guion. No pude estar presente, pero Chakiri recibió la estatuilla por mí y me llamó con el premio en la mano. Nos abrazamos a la distancia.
En Argentina, acudimos junto a Pablo César a una entrevista con el Sr. Fares Yassir, embajador de Marruecos. El embajador estaba interesado en nuestra experiencia con la coproducción. Su trabajo uniendo a los dos países mediante expresiones artísticas es incansable. Por entonces, estaba a punto de publicar su segunda antología literaria de escritores argentinos amigos de Marruecos. Nos obsequió la primera antología de poesías, y me ofreció participar en el nuevo libro, de relatos. Fue un acto de enorme generosidad, porque demoré bastante en presentarle el escrito y el embajador tuvo una paciencia singular, esperándome hasta último momento. La publicación de mi relato significó el paso definitivo hacia una nueva vida. Desde entonces, me he dedicado como nunca a la literatura. Hoy espero que en el mediano plazo salga a la luz mi primera novela, la primera de muchas.
Por las experiencias y las amistades, por las sonrisas y los miedos superados, por el impulso definitivo que tuviste en el camino hacia mi verdadera vocación, cada vez que te pienso y te siento, querido Marruecos, surge desde lo profundo un poderoso agradecimiento. Gracias por lo vivido y por la ilusión, porque sigo soñando con reencontrarte pronto, para empezar juntos una nueva aventura.
Shukran, shukran beezaf.
Actor y guionista argentino









