Entrevistado por Toufiq Slimani
En el marco del Proyecto de Ramadán de Mares30 —Entrevistas ramadanescas con hispanistas marroquíes—, el diario charla con Mehdi Mesmoudi, académico y profesor en la Universidad Autónoma de Baja California Sur (México), una de las voces que representan la nueva generación del hispanoamericanismo marroquí. Investigador y conocedor profundo de México y de los vínculos intelectuales entre Marruecos y América Latina, Mesmoudi forma parte de ese grupo de hispanistas que han ampliado el horizonte tradicional del hispanismo marroquí hacia el espacio latinoamericano.
Originario de la ciudad de Tánger, marcada históricamente por su carácter multicultural y por su contacto directo con diversas lenguas y tradiciones, su trayectoria personal y académica refleja precisamente ese cruce de mundos que define una parte importante del hispanismo contemporáneo. En esta conversación con Mares30, Mesmoudi reflexiona sobre su primer contacto con la lengua española, su experiencia formativa entre distintas lenguas y sistemas educativos, así como sobre el papel que puede desempeñar el hispanismo y el hispanoamericanismo marroquí como puente cultural, intelectual y diplomático entre Marruecos, España y América Latina.
1. Primer contacto con la lengua española. ¿Podría describir su primer contacto con la lengua española y los factores —personales, familiares o contextuales— que influyeron en su decisión de estudiarla y dedicarle posteriormente su trayectoria intelectual y profesional?
No tengo una imagen precisa de ese contacto. Pero sí puedo decir que fue una mezcla entre dos circunstancias de vida: en primer lugar, el haber nacido en el Norte de Marruecos, específicamente en la ciudad de Tánger, en el seno de una familia con el mismo apellido Mesmoudi donde la vertiente materna es marroquí y musulmana mientras que la paterna es de origen portugués y católico. Mi padre que había nacido todavía en pleno protectorado español y francés y mi madre que lo había hecho dos años después de la Independencia crecieron en el ambiente tangerino producto de su Estatus Internacional marcado por un carácter multicultural donde convivían diversas nacionalidades y religiones. En esta atmósfera familiar crecí, y recuerdo aunque vagamente los inicios de la primaria en el Colegio Ramón y Cajal y por “azares del destino” fui expulsado en medio del ciclo escolar de 2° de primaria, si no mal recuerdo.
Mi madre me cuenta que yo estaba muy triste porque ya no iba a ver a mis amigos y siempre me decía que iba a conocer nuevos amigos. Después de estar algunos meses en una especie de convento de monjas hasta el fin del ciclo, entré a un colegio francés donde, si no mal recuerdo, estuve un brevísimo tiempo y donde se seguía aprendiendo el español hasta que fui de nuevo expulsado y entré a un colegio islámico donde, además del francés, se veía todas las asignaturas en árabe. A partir de ese momento que coincide con el 3° de primaria dejé de ver el español en mi escuela. Me sentía tan raro en esa institución, la lengua en que me relacionaba con el mundo ya no era la misma. Hasta el día de hoy me resulta difícil de digerir o tratar de comprender el estado de despojo lingüístico en el que me encontraba, descubriendo, en cambio, otra lengua que, a todas luces, se me decía que era mía mientras que la otra en la que había crecido y desarrollado gradualmente el sentido de mi existencia se estaba alejando de mi costa sentimental.
En segundo lugar, y como una medida para apaciguar la amargura de no estar en contacto con la lengua española, el tener acceso a la televisión española me transmitía en mi interior que no estaba tan lejos de esta “patria sentimental”, todos los días veíamos una amplia cartelera desde las noticias, los programas de debate público sobre la política española, las entrevistas con personajes famosos de la actualidad española, y películas que se promocionaban en horario estelar. El fin de semana no era excepción porque amanecía con mi papa viendo los dibujos animados con Oliver y Benji traducido al español, y terminábamos viendo el programa que comentaba los resultados de los partidos de liga. ¡Cómo olvidar esas reuniones familiares para ver el clásico y prácticamente la casa estaba dividida entre culés y madridistas! En la medida en que fui creciendo, empecé a establecer mi propia programación. ¡Cómo olvidar Operación Triunfo y los recuerdos que tengo de mi abuela paterna, que en paz descanse! Queríamos que ganara David Bisbal y no Rosa, toda España sabía que Bisbal había ganado, no estábamos tan equivocados después de todo. Siendo adolescente vi mucho cine español y también doblado al español gracias a la televisión por cable.
Lo que considero que sí me marcó profundamente y prácticamente iba a establecer mi rumbo de vida fue en mi etapa de secundaria en Radi Slaoui, ya en la ciudad de Tetuán, cuando conocí a mi profesor de francés Mohssine Raissouni quien me introdujo en la magia y la belleza de la lengua francesa, transmitiéndome una idea que sigue tan presente en este preciso momento: el español no estaba lejos del francés, sino al contrario. Ambos son idiomas tan cercanos, cotidianos, que “se dan mutua existencia” (diría Octavio Paz), por lo que a través de la traducción, mi profesor Raissouni me invitaba de vez en cuando a los ejercicios de trazar en mi mente una forma de aprender el francés partiendo desde el español y viceversa, de tal manera que me permitía trasladarme con cierta naturalidad de un idioma a otro. Gracias a él, mi sentido del despojo de la lengua española se fue apaciguando, era sentirme que estaba merodeando por las costas del idioma, que en cualquier momento iba a volver a emprender la odisea.
Este hecho, además de las ansias de tomar en serio el español como un idioma que me iba a servir en mi preparación profesional, marcó mi elección en el bachillerato cuando escogí la especialidad de lengua española y acabé en el Bachillerato “Jaber Ben Hayan”, justo a escasos metros de la Paloma Blanca de Tetuán. En esta etapa volví a soñar, a disfrutar de la escuela y ver el español como una herramienta que me podía deparar un futuro. Sentía que era “mi mero mole” (como decimos acá en México). Lo que marcó esa etapa preparatoriana fue dos eventos representativos: el primero fue en haber sido elegido por el Ministerio de Educación como parte de la comitiva para recibir a la Reina Sofía y a la Princesa Lalla Meriem en el marco de la Inauguración del Conservatorio de los Derechos del Niño en la ciudad de Rabat en 2003 (si no mal recuerdo). Fui la persona designada para acompañar a ambas autoridades reales en el trayecto por la institución; el segundo evento fue cuando decidí participar en el Premio Federico García Lorca cuyo tema en 2004 era “El Quijote, símbolo de universalidad” convocado por la Consejería de Educación de la Embajada de España en Marruecos. Esto me llevó a volver con mi profesor Raissouni de francés quien me sugirió una idea tan creativa y fabulosa. Me dijo por qué no destinas el apartado final de tu proyecto a un diálogo entre Don Quijote y Abderrahmán El Mejdoub.
Ese intercambio entre dos grandes figuras históricas de España y Marruecos me hicieron acreedor del I Premio con el que pude viajar a una estancia de verano a la Universidad de Salamanca en 2005. ¡Imagínense ustedes lo que rondaba en la cabeza de ese joven que no había alcanzado todavía la mayoría de edad! Fue un viaje apasionante, ahora que recuerdo que caminé tanto por esa ciudad, tras la sombra de Lázaro de Tormes dormí a las orillas del río debajo de las estrellas, encontré una fuente de agua donde ¡metí mi mano y al sacarla estaba totalmente seca! Eso fue asombroso. Fue en verdad un viaje iniciático por mi interior gracias a las andanzas de estos dos grandes viajeros: Don Quijote y El Mejdoub. Ya no volví a ser igual. Ese viaje había marcado mi vida y, quizá, había sellado también mi destino.
Más allá de estos reconocimientos, haber regresado con mi profesor y haber trabajado codo con codo, y realizar esa idea que me había sugerido me sigue conmoviendo hasta nuestros días. Tenía razón cuando me transmitía que el francés y el español no estaban alejados el uno del otro. Esto prácticamente marcó mi camino y ya en la universidad todo iba a ser relativamente fácil porque ya estaba estudiando y aprendiendo por placer, finalmente había descubierto lo que a mí me gustaba y me apasionaba. Todo lo demás será historia que ustedes ya saben (risas). Si el viaje a Salamanca fue un viaje de iniciación, el de América Latina lo ha sido de redescubrimiento y evolución. Ese muchacho despojado de la lengua española se había transformado en una especie rarísima de “dromedario” en el sentido opuesto de que cuanta más agua toma, más sed tiene.
2. Estado actual del hispanismo marroquí. Las instituciones profesionales y los institutos privados o españoles tienen una visión y percepción diferente del estado actual del español en Marruecos. Pero el español en las universidades marroquíes y los colegios públicos está agonizando. Desde su experiencia acumulada en el estudio, la investigación y la docencia en México, ¿cómo evalúa, desde lejos, el estado actual del hispanismo marroquí en términos académicos, institucionales y de producción intelectual? ¿La distancia le permite evaluar de una objetiva.Parece que la enseñanza tradicional del español ya no atrae a los estudiantes en Marruecos?
En primer lugar quiero decir que no creo que el español esté agonizando en las universidades marroquíes y los colegios públicos. Creo que hay que separar aquellos anhelos que tenemos y que son producto de una idea romantizada del español (y el universo que la rodea) y las verdaderas necesidades y problemáticas que hoy nos demandan. Esto también se vive en instituciones tan prestigiosas como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) donde se está discutiendo el hecho de eliminar carreras con cierta historia como Letras Modernas (https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/05/sociedad/preocupa-posible-eliminacion-de-carreras-de-letras-modernas-en-la-unam) porque el mercado laboral ya nos está exigiendo otros perfiles de egreso. Considero en este sentido que las carreras de Hispánicas en Marruecos han quedado algo rezagadas y no nos hemos movido con tiempo para adecuar los planes de estudio, considerando las verdaderas exigencias de las diferentes regiones donde se encuentran los departamentos de Hispánicas en Marruecos. No digo que tengamos que transformar esas carreras a Hotelería y Management, sino hacer un esfuerzo por combinar lo más significativo y pertinente de los Estudios Hispánicos, incorporando asignaturas de actualidad, además de la enseñanza de idiomas y competencias digitales para el presente.
Pasando a la segunda cuestión, el hispanismo en Marruecos está viviendo una lenta y compleja transición generacional. Las grandes figuras han fallecido, algunas se han jubilado, otras están en proceso de jubilarse. En este sentido, hay que hacer un balance acumulativo y crítico de todo lo que han aportado y hay trabajos que lo han hecho y marcan la brújula sobre aquellas líneas de investigación que deben seguir siendo ejes transversales del hispanismo marroquí. También, considero un acierto que en los congresos y encuentros académicos de los últimos tres años se haya invitado a algunos de estos pilares a impartir conferencias magistrales o a ser homenajeados. No se puede continuar con esta gran tarea si no tenemos el sentido de la responsabilidad histórica o no hacemos memoria. Conmemorar también implica un ejercicio de humildad y pedir consejos a la hora de tomar grandes decisiones. Me parece que estamos en un momento clave y estamos a tiempo.
Sobre esto último, en relación a la incorporación de nuevos cuadros docentes e investigativos, hay una variedad temática muy interesante que se conjuga con lo que estamos viviendo en términos de agenda pública y ciudadana. Me refiero, por citar un ejemplo, a los temas de género, y me tranquiliza saber que hay varios nombres como Randa Jebrouni, Rajae El Khamsi, Sanae Chairi, Nadia Lahchiri, Khadija Karzazi, Latifa Laamarti, Loubna Belaarbi, entre otras, que están haciendo prácticamente dos cosas: hacer posible la paridad de género en el ámbito de la docencia y la investigación, visibilizando el papel de las mujeres tanto del pasado y del presente, así como fomentar gradualmente una pedagogía social y ciudadana en materia de igualdad sustantiva y justicia social. Sobre estos temas, además de la promoción y gestión cultural, la diplomacia y la prensa, hay que orientar los intereses de las nuevas generaciones sin sacrificar, insisto, las bases de los estudios hispánicos y las relaciones hispano-marroquíes. Creo que hay que reformular la pregunta de por qué a los estudiantes actuales no les interesa el español y los estudios hispánicos, sino por qué les seguimos enseñando a nuestros estudiantes bajo la fórmula que fue exitosa pero hace décadas y, quizá, no lo es en estos tiempos. Hay algo que no está funcionando y la lógica nos dice que si queremos ver resultados diferentes, hay que cambiar la fórmula. A veces, la inercia acaba imponiéndose en estos ejercicios y no tiene sentido. Y cuando sucede esto quiere decir que esa generación ya no puede dar más de sí y es el momento de pasar la antorcha a la generación siguiente.
3 .Percepción actual de América Latina y México. ¿Cómo percibe hoy a México, tanto desde una perspectiva cultural e intelectual como desde su posición de hispanista marroquí, en un contexto marcado por transformaciones políticas, sociales y geoestratégicas? ¿Podría darnos una radiografía breve de América Latina hoy? ¿Cómo se percibe Marruecos desde allá?
México desde el sexenio anterior (2019-2025) con Andrés Manuel López Obrador experimentó un viraje excepcional hacia una visión, una política y una diplomacia totalmente diferentes. Creo que uno de los grandes conceptos que ha permeado actualmente en el ámbito de la educación es el de “interculturalidad” que está asociado a otro concepto que es el de la “inclusión”. Pasamos de ser un país que se decía a sí mismo “criollo” donde el proyecto nacional decimonónico se había edificado sobre esta lógica europeizada mientras que se desdeñaba y se negaba todo lo que venía de lo indígena. Esto se puede rastrear en la narrativa (discurso imperante) del romanticismo hispanoamericano donde la amenaza era la comunidad autóctona que vivía en los límites jurisdiccionales de la nación. Avanzada la segunda mitad del siglo XIX, cuando se hablaba de lo indígena se solía hablar de un “mundo” inanimado, un paisaje frondoso y monumental donde los seres humanos formaban parte de esta gran atmósfera, como se puede apreciar en la literatura indigenista y de corte telúrico. Eso empieza a cambiar en el marco del discurso marxista en América Latina, cuando José Carlos Mariátegui desde Perú redefine el indigenismo y por primera vez se estaba nombrando lo indígena (en oposición a lo “indio”) aludido a individuos y personas con la tentativa de incorporar estas comunidades al proyecto nacional. Esto tiene sentido, por ejemplo, durante el sexenio del General Lázaro Cárdenas (1934-1940) en México quien funda ni más ni menos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia en 1939; es decir, una institución que iba a excavar todo el pasado prehispánico para dar fe de que México sí tenía un pasado anterior a la llegada de los españoles.
Esto que acabo de mencionar líneas atrás (además del evento sin precedentes de la Revolución Mexicana a la que se interesaron Alan Knight y, especialmente, John Womack) preparan, desde mi punto de vista, el camino para la reforma constitucional de 2019 donde uno de los ejes era establecer la obligatoriedad del derecho (que ya existía) ahora como “derecho humano” de la ciudadanía mexicana a la educación que instaba al estado mexicano a proveer educación de una forma intercultural e inclusiva. Antes si no sabías español, quedabas relegado de ese derecho y prácticamente estabas al margen de la nación. Esta política intercultural promueve la justicia histórica y social de una nación que ya reconoce a sus indígenas, ahora, como “comunidades originarias”, elementos constitutivos de la identidad mexicana, sin olvidar a las comunidades afrodescendientes. Y en este sentido, México está en una sintonía con Marruecos en relación con lo amazigh y ambos pueden beneficiarse, y por qué no, establecer mecanismos de cooperación para diseñar estrategias, iniciativas y programas de mentoría, asesoría y acompañamiento en diversos proyectos.
México está navegando hoy en día en aguas turbias en un contexto regional (América Latina) convulso donde las derechas y ultraderechas están asumiendo el poder como Argentina y Chile. Sin embargo, “la grandeza de México” (como la define la presidenta Claudia Sheinbaum) está en lo que simboliza México como cultura y civilización milenaria. Estoy convencido en que no hay otro país en América Latina como México que tenga ese poder evocador, de convocatoria y lo que representa, en tantos sectores que involucran transversalmente a la cultura. El otro gran secreto es su capacidad de gestionar la “marca México” tanto dentro como fuera del país. A diferencia de Francia, México tiene una diplomacia cultural que llega a todo el mundo, esa mirada desde abajo y que interpela a tantas generaciones lo convierte en un país tan atractivo pese a la situación de inseguridad y las notas rojas de la prensa. Debajo de esta capa institucional de la diplomacia cultural hay un manantial caudaloso que viene de la historia, la literatura, el arte y la imaginación.
Marruecos, en cambio, me parece todavía un gran desconocido, es un familiar desconocido. Me sorprende que estando tan cerca de Europa y de la vertiente atlántica tenga tan poca presencia en el extranjero. Fue el Mundial de Qatar 2022 quien puso en el mapa a Marruecos y la gente empezó a hablar de nuestro país. Pero (y lo digo con algo de resignación) Marruecos sigue estando ausente como “marca” a diferencia, por ejemplo, de Turquía que ha desarrollado últimamente una industria cultural impresionante. Lo hemos comentado hasta el hartazgo, nuestro verdadero capital intelectual, social y cultural de Marruecos está en las universidades, sus especialistas y sus artistas. En el caso de nuestros y nuestras hispanistas, hay un incomprensible desaprovechamiento. Sinceramente no entiendo cómo es posible que en tiempos de crisis, de austeridad presupuestal, de recesión económica no se aproveche al máximo lo que ya tenemos que son nuestros profesores, investigadores, especialistas en tantos temas prioritarios y de interés, nuestras escritoras que están en la diáspora. A veces da la impresión de que vivimos en dos realidades diferentes. Respeto muchísimo el trabajo que hacen mis colegas en la universidad marroquí y en otras instituciones clave como la prensa en español. Es una verdadera resistencia creativa ante el hartazgo y el desgaste lento de nuestras más genuinas aspiraciones por un Marruecos fuerte, próspero y menos desigual.
4. Frustración y realidad institucional. ¿Existe, a su juicio, un sentimiento de frustración entre los especialistas en lengua y cultura españolas en Marruecos ante el nivel de apoyo, visibilidad y dedicación que recibe el español actualmente en las universidades y en los institutos públicos? ¿Le preocupa esta realidad institucional o la distancia minimiza la preocupación?
La frustración ante la realidad institucional del español en las universidades y en los institutos públicos es más emocional y visceral que un elemento real o palpable. Generalmente las declaraciones celebratorias o decadentes se dan en el marco de algunos eventos como la Feria Internacional del Libro en Casablanca o bien en la Semana de la Lengua Española que organiza el Instituto Cervantes cuando brillan por su ausencia los autores marroquíes de lengua española. En el segundo volumen colectivo Marruecos y América Latina en la cartografía transhispánica: perspectivas contemporáneas (que ha sido aceptado el año pasado para su publicación y saldrá a la luz, si todo sale bien, en este año) dediqué un estudio introductorio de más de 60 páginas donde centré el argumento en la labor que realiza el hispanismo en la prensa de lengua española de corte digital. Es cierto que este texto lo terminé de escribir a mediados del mes de abril de 2025, ahora me queda más que claro que la prensa en español en Marruecos (estoy pensando en Mares30 y Rue20 Espagnol) está poniendo al país en el mapa, en diálogo en una amplísima agenda pública, política y ciudadana. En este texto mencionado afirmo que ambos medios de prensa no pueden ser comprendidos sin el papel de nuestros hispanistas formados en la universidad marroquí.
Cada vez confirmo la idea de José Ortega y Gasset cuando hablaba en El tema de nuestro tiempo (1923) de la “plazuela del periódico” como un lugar donde yacía la opinión pública. Comparto muchísimo el vitalismo de Ortega y considero en lo que se necesita en estos tiempos. Émile Zola afirmaba en su tiempo que leer el periódico era estar a la vanguardia, informado de los temas que mayor interés nos demandaba como sociedad. Me parece que los departamentos de Hispánicas en Marruecos se están quedando desfasados porque obviamente no podemos competir con la prensa digital que actualiza en tiempo real el fenómeno informativo, pero sí tomar en consideración el enorme caudal que nos ofrece la nueva realidad hispánica del país, integrando ese capital social, político y cultural en la realidad educativa de los departamentos. Elaborando este estudio introductorio descubrí con grata sorpresa este evento histórico que puede marcar un antes y un después en nuestro hispanismo. Imaginemos que nuestros estudiantes realicen su servicio social o sus estancias y residencias en estos medios de prensa donde se empapen de las herramientas que les puede ofrecer el medio informativo. Estamos hablando de un aprendizaje basado en la realidad que viven, relacionado con su formación curricular aunque centrado en las competencias del espacio laboral.
Si a ello, le sumamos la actividad de la traducción que ya realizan colegas como Said Benabdelouahed, Hassan Boutakka, Khalid Raissouni, Mezouar El Idrissi, Kenza El Ghali, Salma Moutaouakkil, Said Sabia, Malika Embarek López, Karima Hajjaj, Randa Jebrouni, Sanae Chairi, Rajae Boumediane El Metni, Rajaa Dakir, entre otras figuras, entonces tenemos un panorama esperanzador. Aunque Mohamed Abrighach plantea que el hispanismo solo obedece a la lógica universitaria con una dimensión investigativa (https://mares30.com/abrighach-hispanista-y-escritor-a-mares30-el-espanol-en-marruecos-esta-en-riesgo-y-la-perspectiva-es-pesimista/), considero que hay que abrir esta clave de lectura al ámbito de la prensa, la traducción y la creación literaria. Obviamente no son comparables el grado de dedicación de una actividad y otra. Lo que tienen en común es su vocación humanista en el uso de la lengua española donde se fomenta el gusto por el español, se transmiten valores y principios que caracteriza a nuestra cultura hispanohablante y se establece con ello un puente de deuda, entendimiento y enriquecimiento de la tradición del pasado abierta a las nuevas generaciones.
Así es cómo observo y visualizo el hispanismo en Marruecos, no restringido al aula universitaria, sino totalmente abierto y en diálogo, en contacto, contagio y en intercambio con las coordenadas de la calle y de lo que está sucediendo en el mundo, así como en el ámbito de las Tecnologías de la Información, Comunicación, Conocimiento y Aprendizaje Digitales (TICCAD). Si el hispanismo se mantiene a espaldas de lo que vivimos no sólo no progresará, sino que estará condenado al aislamiento y a la incertidumbre. Por esta razón, este hispanismo puede y debe superar “las dos orillas” que han condenado a Marruecos en el marco de las relaciones mediterráneas y debe “reconquistar” su otra vertiente (atlántica), la más trascendental, porque en ella está cifrada su futuro, su presente, su razón de ser, su sobrevivencia. Lo afirmo al final de ese estudio introductorio: “América Latina es y debe ser nuestra asignatura del siglo”. Llevo desde hace una década enfatizando sobre esta premisa. La iniciativa de S. Majestad el Rey Mohamed VI del Atlántico Marroquí es la confirmación de esta odisea que nos espera (https://www.atalayar.com/opinion/buraq-shadi-abdulsalam/iniciativa-atlantico-marroqui-vision-estrategica-desarrollo-paises-africanos-sahel/20250821131952217607.html).
5. Causas del retroceso o estancamiento del español. ¿Cuáles considera que son las principales razones históricas, políticas, educativas y culturales que explican la situación actual de la lengua española en Marruecos y su pérdida —o estancamiento— de peso relativo frente a otras lenguas extranjeras?
Considero que hablamos de un “retroceso o estancamiento” del español como una valoración comparativa en relación al francés que tuvo, en cambio, un desarrollo histórico por la naturaleza colonial que tenía Francia como “mission civilisatrice”. Es interesante cómo en el ámbito de la diplomacia se sigue empleando el término de “misión” que antes tenía un tinte evangelizador en los tiempos de las Cruzadas. Pero a lo que me refiero es que Francia a través de sus instituciones mostraba una preocupación y un interés no sólo por educar, difundir y transmitir, sino que la población local fuera adquiriendo los “nuevos valores” de una civilización que “Nous vient de l’autre” (como sostiene Maalouf en Les identités meurtrières). Esto quiere decir que uno está en proceso de aprendizaje, adquisición, formación y asimilación del francés como una herramienta para sumergirnos en el ámbito de la cultura. Para ello, hay una serie de instituciones que cada una realiza lo que tiene como visión y misión.
Con el español esto no sucede. Para empezar, el español es una lengua doméstica, de circulación prácticamente local y cotidiana. Autores como Mohamed Abrighach han analizado el carácter histórico de esta lengua y que existía incluso antes del establecimiento del protectorado español en 1912. A ello, hay que sumar la distancia de apenas 12-14 kilómetros que “separa”/une Marruecos y España, la presencia de baluartes como Ceuta y Melilla que confirman el estatus interior y doméstico del español en la sociedad marroquí. Esto ha creado, desde mi punto de vista, un imaginario y la creencia de que no se necesita ir a la escuela para aprender el español, sino que la calle puede ser un espacio natural para aprenderlo (el ejemplo de Mohamed Chukri). La presencia y la circulación de la prensa en español, el acceso a la televisión y la radio españolas, además de la convivencia diaria con población española confirman este papel peculiar que tiene la lengua española y que no tiene ningún otro país en el mundo. Esta creencia de que no se necesita ir a la escuela para aprender el español es compartida por la élite afrancesada de nuestro país y explica por qué desde el Estado marroquí no existe una visión definida en torno al sistema educativo que debe imperar en el Norte de Marruecos a diferencia de otras once regiones del país.
Regresando al francés, no se puede comprender el idioma y su lugar en el mundo sin el fabuloso invento de la Francofonía. No voy a entrar a historizar este movimiento creado en 1970, pero sí a afirmar que hay diversas instituciones establecidas desde diferentes países alrededor del ámbito francófono que ha permitido la puesta en escena de tantas iniciativas y promueven una mayor pertenencia e integración cultural. Pero en el caso hispánico, apenas la Cumbre Iberoamericana de mandatarios se realizó por primera vez en 1991 cuatro meses después de la creación del Instituto Cervantes. Recordemos que en 1989 se había creado la Fundación Duques de Soria. Ambas instituciones han tenido desde sus inicios la clara misión de difundir a escala iberoamericana la lengua española y la cultura hispánica. A diferencia de la Francofonía que tiene un despliegue institucional a través de convocatorias, premios, concursos, estrategias e iniciativas; en cambio, en el mundo iberoamericano no se siente el mismo empuje y desarrollo de la infraestructura interinstitucional. Por poner dos ejemplos en Marruecos: ¿Qué fue del Premio Rafael Alberti y del Premio Federico García Lorca convocados por la Embajada de España en Marruecos a través de la Consejería de Educación en Marruecos? ¿Qué ha sido del programa de becas a profesores marroquíes de español que iban a estancias de capacitación a universidades españolas y venían no solo con la competencia lingüística, sino también la cultural que permitía ofrecer al estudiantado entornos reales de aprendizaje y aprovechamiento pleno? Es la diferencia de la visión que tienen Francia y España en torno al espacio geocultural de su lengua y su cuidado interinstitucional.
En ese artículo polémico que publiqué sobre “La decadencia del hispanismo en Marruecos” (más allá de la crítica), había planteado un escenario para establecer un proyecto ambicioso de cooperación nacional que involucraba una serie de acciones en materia de docencia, investigación, difusión cultural, vinculación y cooperación interinstitucional. Rescato y agrego algunas cuestiones que son de urgencia llevarlos a cabo: organizar anualmente la Feria Universitaria del Libro donde se puedan presentar las novedades editoriales, se invite a los autores de mayor peso y visibilidad pública, se contemple a los bachilleratos y secundarias en los talleres de lectura, encuadernación, concursos literarios. Recuperar el Encuentro del Libro Marroquí que había realizado el Instituto Cervantes de Fez y que ahora organiza el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad Ibn Zohr de Agadir bajo la modalidad de Encuentro Hispano-marroquí de autores. Me parece que ambos eventos, además de la cartelera de eventos que ya se organizan, preferentemente organizados por más de una institución y el apoyo del Instituto Cervantes y las Embajadas abriría finalmente las puertas del hispanismo en Marruecos a la calle para el interés y la participación de la sociedad marroquí. Imagínense que se organice un evento así en algunos cafés de Tánger, Tetuán, Rabat o Casablanca. Los marroquíes viven en los cafés, entonces hay que llevar el libro adonde están los marroquíes, no encerrarlos en una universidad. Momentos excepcionales requieren de medidas excepcionales. La Universidad del Siglo XXI tiene que estar abierta a la ciudadanía. Francis Bacon, recordando la figura de Muhammad (SWS), nos dijo: “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña” (https://heraldodemexico.com.mx/tendencias/2022/9/7/frase-mexicana-si-la-montana-no-va-mahoma-mahoma-va-la-montana-descubre-el-origen-significado-437417.html).
Por esta razón, no me gusta centrarme en ofrecer un diagnóstico sobre las causas (que todo el mundo ya sabe) del retroceso o estancamiento del español porque pareciera que estamos señalando con el dedo a los responsables. Me interesa más lo que podemos hacer con lo que tenemos, lo que sabemos, lo que estamos dispuestos a ofrecer, y lo que forma parte de nuestra agenda laboral y profesional. No estoy pidiendo un sacrificio o hacer lo que normalmente no sabemos, sino en estructurar de mejor forma el trabajo que ya de por sí cada quien realiza en el día a día. El trabajo debe ser de forma conjunta y previa planificación que, también, debe ser colectiva.
Aquí en donde vivo, Baja California Sur, hemos realizado con éxito durante cuatro años un evento que es el Coloquio Universitario del Libro Sudcaliforniano que organiza en el mes de abril la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) a través de la Dirección de Difusión Cultural y Extensión Universitaria en coordinación con el Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC). ¿Qué fue exactamente lo que hicimos allí? Para aprovechar el esfuerzo que se le destina y los recursos institucionales, hemos decidido integrar dos actividades organizadas por el Departamento Académico de Humanidades de la UABCS: a) “El libro en mi vida” que coincide con el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor que consiste en que cada universitario/a durante 4 minutos expone oralmente por qué un libro le había cambiado su vida; b) el “Coloquio de Estudiantes de Humanidades” donde se presentan ponencias sobre temas específicos de literatura y otras carreras afines. Durante cuatro jornadas de trabajo se aprovecha al máximo tres eventos en uno solo donde el éxito organizativo, el aprovechamiento de los recursos y el público, además del interés de la sociedad se vuelven una garantía. Ello también evita estar cancelando las clases a cada rato.
Para el caso del hispanismo en Marruecos, hay varias actividades que se pueden integrar a los grandes eventos para aprovechar la organización, el espacio disponible, el viaje que ya han realizado diferentes colegas para estar presentes. Insisto, hay que pensar estratégicamente y, sobre todo, conjuntamente. Para ello, hay que sentarnos en la mesa y a colaborar. Mientras más, mejor. Dos cabezas piensan mejor que una. Lo que una universidad no ofrezca, la otra sí lo puede aportar. Lo que me tranquiliza es que ya hay ejemplos de ello como en los Congresos de la AMEII, hay que reproducir estos ejercicios porque también se fomenta la cooperación interinstitucional, el intercambio académico y la educación integral en nuestras comunidades universitarias.
6. La paradoja Marruecos–España. ¿Cómo interpreta la aparente paradoja entre el notable fortalecimiento de las relaciones políticas, económicas, diplomáticas, comerciales y de cooperación en materia de seguridad e inteligencia entre Marruecos y España, y la ausencia de un impacto equivalente en las relaciones culturales, educativas y universitarias?
Es alarmante cómo dos países que están tan cerca como Marruecos y España, sus sociedades estén tan lejos y se siga retransmitiendo estereotipos racistas y xenófobos (https://www.sport.es/es/noticias/espanyol/protocolo-antirracista-elche-espanyol-presuntos-127418658). Creo que los muertos siguen guiando a los vivos en nuestra realidad. Y cuando sucede esto tenemos un problema. Es entendible que los más de ocho siglos de presencia mora en la Península Ibérica haya teñido las relaciones hispanomarroquíes, y determinen la forma en que se producen los relatos en torno a este otro concebido como una constante amenaza a las costas europeas, siguiendo con la narrativa imperante desde los Reyes Católicos. Es alucinante cómo este discurso ha permanecido inmutable y lo que varía en él es su circulación en diferentes medios, pero manteniendo en su esencia orgánica su espíritu bélico en forma de miedo, amenaza y asedio.
Bajo esta óptica representativa del otro que está ligada, por ejemplo, a los temas de seguridad fronteriza que involucra ni más ni menos que la agenda de migración, se vuelve pertinente acompasar dicha “agenda de seguridad e inteligencia” con una de mayor envergadura y significado histórico y cultural. De poco sirve desplegar una ambiciosa agenda en materia migratoria y de información si no se incorpora una política de estado cuya base sea de triple hélice: educación, sociedad y cultura. Hay que apostar por una “pedagogía social y ciudadana” cimentada en la educación integral que parte desde la primaria con la elaboración de libros de texto, hasta el nivel universitario con una presencia onmipotente de los medios digitales de prensa. El hispanismo marroquí es el principal aliado en esta gran misión cuyo capital intelectual, social, político y cultural se ponga al servicio de las necesidades y prioridades nacionales y de la sociedad marroquí.
Apostar por esta comunidad hispanohablante es incluir a más interlocutores en la mesa, más socios en las negociaciones. El hispanismo en Marruecos puede abrirnos un largo y profundo camino hacia un universo tan amplio, complejo y diverso como lo es la variedad de países que componen América Latina y el Caribe. Estoy hablando de un promedio de 400 millones de hispanohablantes, sin contar con los más de 40 millones que hoy viven en los Estados Unidos. No digo que haya que romper nuestra relación con España, pero nos estamos ahogando en un vaso de agua. Cuando hablo del hispanismo no lo estoy reduciendo solamente al campo de la investigación, apelo a la prensa, a la traducción, a la literatura, y a la promoción y diplomacia cultural. Una clave que puede enmendarlo es la descentralización de la educación y promover una regionalización (https://ledesk.ma/encontinu/regionalisation-avancee-presentation-du-bilan-et-adoption-dune-feuille-de-route-strategique-pour-2026/) efectiva y sustantiva en el Norte de Marruecos donde se planifique y se diseñe una política socioeducativa y cultural acorde al legado, las demandas actuales y los retos del porvenir de nuestra región para fomentar el desarrollo territorial y su bienestar social y cultural. Podría ser un plan piloto interesante donde pueden confluir diversos actores del hispanismo marroquí (profesores, investigadores, periodistas, traductores, poetas, cuentacuentos, promotores culturales, guías turísticos…). Otra vez más, necesitamos de una mayor reingeniería institucional y una creatividad cultural que desarrolle conjunta y plenamente la “marca Marruecos”.
7. Perspectivas de futuro. En un contexto internacional caracterizado por la hibridez, la inestabilidad y la volatilidad, ¿se declara usted optimista o pesimista respecto al futuro de la lengua española en Marruecos, y qué condiciones considera necesarias para revertir o consolidar su presencia?
España a raíz del desastre del 98 había entrado en una crisis profunda de existencia donde sus intelectuales (Unamuno, Machado, Azorín, Maeztu, Ganivet…) empezaron a hacerse la pregunta sobre el ser y el alma de España. No es que nos encontremos en una circunstancia similar, pero si de verdad nos interesa desarrollar la “marca Marruecos” primero hay que explorar todas aquellas grandes preguntas, agradables o incómodas, en torno a Marruecos. ¿Qué es Marruecos, dónde reside la esencia de Marruecos, de dónde viene y adónde se dirige Marruecos, qué es lo que nos interesa como nación en el tiempo presente? Estas preguntas, y otras, solo pueden ser respondidas si se parte de una visión interdisciplinaria e intersectorial. Mares30, por poner un caso empírico, está haciendo una labor encomiable en trazar el entorno regional e internacional en el que se mueve Marruecos y los diferentes sectores de interés en los que colabora.
En síntesis, me parece que hay tres retos que tenemos que asumir sin contemplaciones: el primero exige de nosotros una mayor colaboración a lo largo y ancho del Reino de Marruecos, desde Tánger hasta Lagouira, de todos los departamentos de Hispánicas, empezando una primera etapa en el marco de la regionalización avanzada. El segundo reto consiste en sacar el hispanismo de las cuatro paredes del aula universitaria, haciéndolo partícipe de la vida social y cultural, respirando el ambiente del día a día del país. De nada sirve que la investigación quede enclaustrada en el formato de tesis que ya nadie lee, excepto los miembros del jurado. Los investigadores tienen la encomienda de compartir sus avances de investigación en otros espacios menos especializados, difundiendo a una audiencia de mayor amplitud aquellos temas que pueden interpelar a nuestra sociedad marroquí. La radio puede ser un espacio potente para sembrar el interés en la investigación que el hispanismo desarrolla en Marruecos. El tercer reto es ser proactivos en nuestras iniciativas (“hacer ruido” como decimos acá en México) y estar presentes en las grandes reuniones. No sé quién dijo que “la política era demasiado importante para dejársela solo a los políticos”. Obviamente, me refiero a la política educativa y cultural porque es la que nos sacará del aislamiento y el estancamiento. Marruecos tiene la virtud de que posee como riqueza tres prometedores capitales lingüísticos. El hispanismo en Marruecos nos puede ayudar a tener rostro, presencia y proyección en la otra parte del mundo.








