Soukaina Aboudrar*
La Delegación de Migraciones de la Diócesis de Cartagena (Murcia) ha publicado este lunes 16 de septiembre un comunicado para responder a “otra arenga carente de humanidad” de la extrema derecha española contra las personas de origen inmigrante.
En su comunicado, la Delegación afirma que los grupos y dirigentes políticos están normalizando los discursos de odio que atentan contra colectivos y personas vulnerables como lo son los inmigrantes.

También incide en buscar y conocer la verdadera causa de la crisis migratoria derivada de conflictos bélicos y crisis económicas. Según la Diócesis, “el primer mundo” tiene un papel muy importante en esta compleja situación , pues muchos de los conflictos son alentados por el mismo.
Reaccionando a las “calumniosas declaraciones” de José Ángelo Antelo, líder de Vox en Murcia que vinculan a la la inmigración con la inseguridad ciudadana y los pormenores de las ciudades españolas son parte de lo que llamó “discurso plagado de calumnias, engaños y medias verdades”. Los inmigrantes huyen de la tortura, pobreza y la guerra en sus países con la esperanza de encontrar en el país de acogida libertad y una vida digna, corroboró la Delegación a través de su comunicado.

El mismo discurso también fue desplegado por el PP de Murcia, a través de las preguntas realizadas por sus senadores y diputados al Gobierno de España acusándole de promover el “efecto llamada” con las políticas de inmigración y las ayudas humanitarias.
La diócesis salió al frente de estas declaraciones, alegando que “la inexactitud de esta afirmación fortalece las falacias defendidas en los discursos de odio contra los inmigrantes, y revela su clara y única intencionalidad de obtener rédito político con ellas”.
Como medida contra la amenaza que supone el discurso de odio, la Diócesis considera que es menester comprometerse aún más como países de acogida con la causa humanitaria migratoria. Esto empieza por reconocer la importancia de la aportación de los inmigrantes en todos los ámbitos (económico, cultural y social), además de acabar con las prácticas institucionales que dificultan aún más la vida de este vulnerable colectivo.
“Tras lo expuesto, hacemos un llamamiento a romper los discursos de odio que nos deshumanizan y ser sembradores de amor, solidaridad y justicia para seguir construyendo el Reino de Dios”, concluyó el comunicado.









