Soukaina Aboudrar*
No es ningún secreto que la inmigración preocupa a los españoles y ocupa al Gobierno español liderado por el socialista Pedro Sánchez. Sin embargo, resulta difícil saber si esta preocupación llega a convertirse en un rechazo a los inmigrantes.
En su último informe publicado, Real Instituto Elcano, trata de responder a las causas detrás de los niveles históricos del CIS sobre los principales problemas del país: “La opinión pública sobre la inmigración en contexto”.
Los últimos resultados del Barómetro de septiembre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) reflejaron que un 30% de los españoles sitúa la inmigración entres los primeros 3 problemas que sufre el país.
Si bien no es la primera vez que la inmigración preocupa a los españoles, hace más de 20 años que no se sitúa entre las primeras inquietudes.
Desde 2005 a 2010 durante los meses de septiembre de cada año, la inmigración era mencionada “espontáneamente” como una de las principales preocupaciones espontáneamente por al menos 28% de los entrevistados. Su mayor pico se alcanzó en 2006, cuando el 59% de los interrogados la citó como uno de los principales problemas.
A partir del 2010 hasta 2024 la inmigración ha venido ocupando lugares menores, mencionada únicamente por el 10% e incluso el 5% de los encuestados, excepto en 2018 y 2019 cuando se situó en el 16%.
Sin embargo, ¿son las preguntas sugeridas por el CIS realmente “espontáneas” o puede que tal vez estén “contaminadas”? se preguntan Ruth Bermejo Casado y Carmen González Enríquez, investigadoras del Instituto Elcano.
Las investigadoras llaman la atención sobre las preguntas que preceden a la cuestión sobre los principales problemas del país.
Ésta, según han constatado las analistas, aparece después de una serie de preguntas sobre las desigualdades en el mundo, como:
“¿Cree Ud. que las desigualdades existentes entre los países pobres y los países ricos son una de las causas que explican el aumento de la población inmigrante en países como España?”
De esta manera la inclusión de una pregunta sobre inmigración, en vez de otras preguntas de índole sociodemográfico (sexo, edad…), podría haber tenido un efecto de “arrastre o de contaminación” que haya llevado a los encuestados a asociar ambas cuestiones.
En otras palabras, que la inmigración se sitúa de antemano en la mente del entrevistado asociándola con los problemas del país, “en consecuencia, la espontaneidad que busca esta pregunta queda disminuida por su colocación en el cuestionario después de esa otra pregunta sobre inmigración”, explican.
“Esta pregunta exige siempre al entrevistado decidir qué tres problemas señalar como los más importantes para el país, es decir, no le permite indicar todos los que cree que existen, le obliga a priorizar, por lo que el contexto temporal es básico para interpretar los resultados”, siguen aclarando desde Elcano.
Otras de las interpretaciones remite a la propia situación económica como posible determinante de las respuestas de los entrevistados. Ante una mejoría en la situación económica la preocupación por ella disminuye, dejando el paso libre a que surjan otras inquietudes como las relacionadas con la inmigración.
El período temporal en que se realizan las encuestas también podría influir en los resultados de esta última encuesta del CIS.
Durante el verano, la preocupación aumenta dada la mayor cobertura mediática a las migraciones. La ausencia de novedades del ámbito político, judicial, legislativo, etcétera conlleva a que los asuntos de índole migratorio ocupen la mayor parte de los noticieros y programas televisivos.
Las difusión de imágenes que reflejan las llegadas de inmigrantes por los medios de comunicación trasladan al receptor una sensación de vulnerabilidad de las fronteras estatales, generando una alarma social sobre provocada por el miedo hacia este colectivo.
Ante semejantes resultados, ¿puede interpretarse este dato como un síntoma de rechazo a la inmigración?”, se plantean desde Elcano.
Los datos del CIS, a pesar de ser históricos, se producen en un contexto donde hay altas cifras de llegadas de inmigrantes irregulares por vía marítima/terrestre, además de la politización de la inmigración, convertida últimamente en el centro del discurso político en un contexto de competencia partidista. En este caso, los desafíos que presentan los Menores Extranjeros no Acompañados MENAS se han convertido en una temática predilecta de los programas y debates políticos.
“No se puede sostener que es un rechazo a la inmigración. A pesar de que España ha recibido 4 millones de inmigrantes, un total del 18% de la población, desde el 2007 no se ha situado entre las preocupaciones”, confirman.
“En definitiva, los datos que produce esta pregunta del CIS no pueden interpretarse sin tener en cuenta el contexto, tanto de la colocación de la pregunta en el cuestionario, como de la actualidad política y económica de cada momento”, ratifican las investigadoras.
Cabe destacar que el número de inmigrantes que residen en España alcanzó 664.000 durante el año 2023, pero solo 56.00 de ellos entró al país de forma irregular (datos del INE). Es decir, un 8% del total de los emigrantes que habitan España desde el año pasado.









