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Los inmigrantes no quitan el trabajo ni el pan a los españoles

mares30 - octubre 9, 2024

El debate sobre la inmigración se ha convertido en un tema de actualidad por su dimensión global. España es uno de los países que sufre el fenómeno migratorio dada su posición geográfica como puerta de entrada al “El Dorado”.

Tras el barómetro de septiembre del CIS donde se situó  la inmigración como una de las principales preocupaciones de los españoles (puede leer el artículo https://mares30.com/rechazan-los-espanoles-a-los-inmigrantes/), otra encuesta sobre inmigración realizada por el Instituto 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER anuncia que un 40,9% de encuestados se «preocupa mucho por la inmigración».

Los que más se preocupan son los votantes de Vox (73%) y los de SALF, Se Acabó La Fiesta por sus siglas (69%), mientras los que menos se preocupan son los votantes de Podemos (15%) y Sumar (24%). PSOE y PP se sitúan entre el 29% y 46% respectivamente.

Con este tema candente, el Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, dio comienzo a su intervención en el Congreso de los Diputados.

Con un periódico venezolano del 1949 en la mano donde se relata la llegada de inmigrantes canarios huyendo de los horrores que asolaban a España durante la Guerra Civil, Sánchez leyó fragmentos de una crónica donde se detallan las miserables condiciones en que los tripulantes del cayuco llegaron a las costas de Venezuela.

Rememorando este pasado no tan lejano, donde los españoles también fueron inmigrantes que huían de su país buscando la salvación o un futuro mejor, Sánchez llamó a los españoles a cumplir con su “deuda moral”, “ser una sociedad de acogida” y desmontar la retórica derechista y el discurso xenófobo que deshumaniza a los inmigrantes.

Más allá de las razones humanitarias que el presidente defendió en su discurso, dejó ver que la inmigración es imprescindible para la economía no solo de España, sino de toda Europa. Los bajos niveles de natalidad y la emergente necesidad de mano de obra hacen de la inmigración una tabla de salvación.

En palabras de Sánchez «a partir de 2025, la población europea irá reduciéndose. En los próximos años Europa perderá 30 millones de personas en edad de trabajar. Más de la mitad de las empresas españolas tienen problemas para cubrir su necesidad de mano de obra. Y para combatirlo solo contamos con dos herramientas: nacimientos y migraciones. Hacemos todo lo posible para mejorar la natalidad, con permisos de paternidad ampliados, hemos subido el salario mínimo, estamos haciendo política de vivienda. Anuncio además que buscaremos un acuerdo para una nueva ley de familias que ampliará derechos. Pero no nos engañemos. No es realista pensar que España va a recuperar la tasa de 2,1 hijos por mujer que dejamos atrás en 1980. Ningún país desarrollado del mundo lo ha logrado. Muchos jóvenes no tienen hijos porque no quieren. Debemos aprender a respetar eso. Por eso la inmigración no es solo cuestión de humanidad, que ya bastaría. Es necesaria para nuestra economía y prosperidad”.

La cuestión de los bulos, es un leitmotiv en todos los debates políticos. A pesar de ser un mecanismo muy trumpiano, la extrema derecha española tampoco escatima esfuerzos a la hora de desprestigiar a la comunidad inmigrante, ora mintiendo y ora exagerando, manipulando datos que puedan resaltar los efectos negativos de este fenómeno.

En su ardua lucha contra los “bulos y mitos” (dada la facilidad con que calan las mentiras en la mente del receptor) el presidente dedicó parte de su discurso a desmentir las falacias de la retórica antimigratorio: “Vox y el PP dicen que los inmigrantes vienen a vaguear y acaparar subsidios. La realidad es que los inmigrantes tienen una tasa de actividad 4 puntos superior a los nacionales. Aportan el 10% de los ingresos a la Seguridad Social. Y usan los servicios públicos y las prestaciones sociales un 40% menos que los nacidos en España. Vox y el PP nos dicen que los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo, pero sin ellos, sectores tan importantes como la agricultura construcción hostelería se hundirían. Dicen que ponen en peligro a nuestros seres queridos. Pero lo cierto es que la mitad de las personas que trabajan cuidando a nuestros hijos, padres y abuelos son inmigrantes los cuidan con cariño como si fuese su propia familia”, refutó.

Llamando a un modelo de “integración de éxito” paradigma en toda Europa, el presidente anunció la puesta en marcha de un “plan de integración y convivencia intercultural” en toda España, destinado a erradicar los problemas de desintegración en algunos barrios en son de una España “diversa y cohesionada”.

Para lograrlo, Sánchez incidió en las obligaciones y deberes que las comunidades inmigrantes tienen en su país de acogida. Por ello, llamó a “respetar los valores constitucionales y nuestras costumbres; la libertad de expresión, la laicidad de las instituciones o la libertad de mujeres”.

Volviendo a la encuesta del Instituto 40dB, esta demuestra que los entrevistados, de todos los partidos, califican su experiencia personal con personas inmigrantes de forma positiva. A pesar de ser una de sus preocupaciones en general, los encuestados aseguran que su relación con los inmigrantes, vecinos, compañeros de trabajo, es buena.

Raquel Carrasco, investigadora de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) remite esta dicotomización a las “percepciones erróneas y a la desinformación” que convierten a los inmigrantes en el blanco de todos los males y crisis que afectan al país.

En una entrevista a El País, la profesora en el departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, afirmó que “si bien la inmigración ha aumentado significativamente en las últimas décadas, sus efectos reales en el mercado laboral y otros aspectos sociales son menos alarmantes de lo que a menudo se percibe”.

En su análisis, desmiente  varios mitos sobre los inmigrantes, Carrasco asegura que los inmigrantes no explotan los recursos del país como el discurso xenófobo quiere hacer ver.

La experta también ratificó que “el desafío principal radica en diseñar políticas que permitan aprovechar los beneficios de la inmigración mientras se minimizan los posibles efectos negativos”.

Cabe mencionar que «un informe del Banco de España advirtió el pasado abril de que España necesitará 24 millones de inmigrantes para mantener la relación entre trabajadores y jubilados en 2053, dentro de tres décadas, cuando el INE espera que haya 14,8 millones de pensionistas», según ha publicado El País.

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