Por el momento no se sabe a ciencia cierta que quiere decir el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con la palabra ‘intervención’ en las aguas africanas. Una palabra que invita a la sospecha. Está claro el contexto explícito: luchar contra la inmigración. Pero se puede luchar contra la inmigración irregular fomentando el desarrollo en los países africanos. La aproximación securitaria no es la solución.
El ministro español ha demandado a la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) que contribuya a la prevención migratoria en las aguas africanas “como medida para salvar vidas” y ha insistido en la necesidad de un despliegue de la agencia en Mauritania, Senegal y Gambia, “donde España ya trabaja desde hace años”.
Durante la celebración en Luxemburgo del Consejo de Ministros de Interior. Grande-Marlaska ayer jueves el ministro español señaló que la clave de la eficacia de Frontex reside en la adecuación de su marco legislativo a las necesidades de los países. “Es especialmente importante mejorar su capacidad para actuar en el exterior, tanto en materia de retorno como de gestión de fronteras”, ha explicado.
En esa línea, el titular de Interior ha solicitado a la Unión Europea más atención a la ruta migratoria atlántica. “La cooperación que la UE ha sabido desarrollar con los países candidatos o con los del Mediterráneo debe extenderse también a nuestros socios africanos en el Atlántico, con un enfoque integral”, ha añadido desde Luxemburgo.
Durante su intervención en el debate sobre la política de retorno de la UE, el ministro ha destacado la importancia de la prevención de la inmigración irregular y de la cooperación “en asociaciones mutuamente beneficiosas con terceros países” para lograr una mayor eficacia en los retornos, “siempre con un compromiso ineludible con los derechos fundamentales, que son un pilar de la Unión Europea”.









