19 junio 2026 / 23:11

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Abahaj: Hay una diferencia abismal entre el Sáhara de antes de 1975 y el de hoy

mares30 - noviembre 12, 2025

Entrevista por Kawtar Idrissi

En el marco del 50º aniversario de la Marcha Verde, la periodista Kawtar Idrissi, de la Radio Nacional Marroquí “Chaine-Inter”, conversa con la investigadora saharaui Safia Abahaj, profesora y especialista en Derecho Internacional, sobre el significado profundo de esta efeméride que marcó para siempre la historia del Reino.

 

En un tono sereno y reflexivo, la entrevistada evoca la Marcha Verde como algo más que un episodio político: una epopeya pacífica que simboliza la fe, la unidad y la soberanía de todo un pueblo guiado por la visión de Su Majestad el rey Mohammed VI y heredero de una legitimidad histórica que une al Sáhara con el resto de Marruecos.

 

Desde su experiencia como mujer saharaui e investigadora, Safia Abahaj ofrece una mirada íntima y documentada sobre la evolución del Sáhara tras cinco décadas de desarrollo, sobre la fuerza de la cultura hasaní y sobre el papel del Plan de Autonomía marroquí, hoy reafirmado por la comunidad internacional como base seria y realista para la paz.

 

Esta entrevista no solo recoge la voz de una intelectual comprometida, sino también la emoción de toda una generación saharaui que vive la unidad del Reino como un legado y una promesa.

 

  1. Marruecos celebra este año el 50 aniversario de la Gloriosa Marcha Verde. Como mujer saharaui, ¿qué significa para usted esta conmemoración?

 

Para mí, esta conmemoración tiene un valor simbólico, histórico y profundamente personal.
La Marcha Verde no fue solo un acontecimiento político; fue un movimiento humano, una expresión pacífica de soberanía y unidad nacional.
Cientos de miles de marroquíes caminaron juntos hacia el Sáhara no con armas, sino con banderas y con el Corán en la mano. Esa imagen resume la esencia del Marruecos que todos amamos: un país que defiende su integridad territorial con fe, con serenidad y con legitimidad.

 

Como mujer saharaui, siento una doble emoción: por un lado, el orgullo de pertenecer a un pueblo que supo recuperar su tierra de manera pacífica y ejemplar, y por otro, la responsabilidad de transmitir este legado a las generaciones jóvenes.


En mi caso, como profesora y como investigadora en Derecho Internacional, veo en esta conmemoración una ocasión para reflexionar sobre cómo Marruecos ha sabido conjugar el respeto al derecho con la defensa de su soberanía, demostrando que la legalidad internacional y la legitimidad histórica pueden coexistir en armonía.

 

  1. El Consejo de Seguridad acaba de adoptar una resolución que consagra la preeminencia del plan de autonomía propuesto por Marruecos. Su Majestad el Rey ha decretado el 31 de octubre como fiesta de la Unidad. ¿Cómo lo ha vivido usted como saharaui?

 

Lo he vivido con una profunda emoción y con una gran satisfacción intelectual y patriótica.
Desde hace más de doce años, estudio y analizo esta cuestión desde la perspectiva del Derecho Internacional y de las resoluciones de Naciones Unidas, y puedo decir que la resolución adoptada recientemente por el Consejo de Seguridad constituye un momento decisivo.


Por primera vez, se reafirma de forma clara y reiterada la preeminencia del plan de autonomía marroquí como la única base seria, creíble y realista para alcanzar una solución política definitiva.

 

El hecho de que Su Majestad el Rey Mohammed VI haya decretado el 31 de octubre como fiesta nacional de la Unidad viene a coronar este logro diplomático con una dimensión simbólica y emocional muy fuerte.
Como saharaui, lo interpreto como un reconocimiento oficial de la unidad histórica y humana que siempre ha existido entre el Sáhara y el resto del Reino.


Más allá de lo político, lo vivo como una reparación moral y una reafirmación de la verdad: la cuestión del Sáhara no es un conflicto territorial, sino un asunto de integridad nacional y de continuidad histórica.
Marruecos no reclama algo ajeno; reivindica su propia identidad y su legítima soberanía.

 

  1. El Sáhara de antes de la Marcha Verde no tiene nada que ver con el Sáhara de hoy. ¿Cómo percibe usted el desarrollo de las provincias del Sur?

 

La diferencia es abismal.Antes de la Marcha Verde, las provincias del Sur estaban sumidas en el abandono colonial, sin infraestructuras, sin oportunidades y con un desarrollo humano prácticamente inexistente.
Hoy, cinco décadas después, el Sáhara se ha convertido en un modelo de desarrollo regional reconocido por organismos internacionales.
Marruecos ha invertido de manera masiva en infraestructuras, energía, educación y salud, pero lo más importante es que lo ha hecho con un enfoque humano y descentralizado, otorgando protagonismo a las poblaciones locales.

 

La Iniciativa Real de Desarrollo de las Provincias del Sur, lanzada en 2015, representa un ejemplo de gobernanza moderna: combina el respeto a la identidad cultural saharaui con una visión económica sostenible.


Como experta en relaciones internacionales, veo en este modelo un ejemplo de cómo el desarrollo territorial puede convertirse en una herramienta de estabilidad y de legitimidad política.


Y como saharaui, me enorgullece ver cómo los jóvenes de mi región acceden a la universidad, crean empresas, viajan y contribuyen al futuro de un Marruecos moderno y unido.

 

  1. La cultura hasaní es un componente esencial del patrimonio y la identidad marroquí. Háblenos de sus raíces y tradiciones.

 

La cultura hasaní es, sin duda, una de las expresiones más puras de la identidad marroquí. Es una cultura de palabra, de memoria, de transmisión oral.

 

En ella encontramos la poesía, la música, la hospitalidad, la espiritualidad del desierto y la sabiduría ancestral de un pueblo acostumbrado a vivir en armonía con la naturaleza.

 

Como mujer saharaui, he crecido escuchando en casa la lengua hassanía como es lógico, una lengua llena de matices que refleja nuestra historia, nuestras emociones y nuestra relación con el entorno.
Las costumbres saharauis, el té compartido, el respeto al huésped, la importancia de la familia y del honor, son valores universales que enriquecen el alma marroquí.

 

Desde el punto de vista jurídico y cultural, la Constitución marroquí de 2011 reconoce oficialmente la cultura hasaní como parte integral de la identidad nacional. Eso demuestra que Marruecos es un país que respeta su diversidad y que la convierte en fuerza. Para mí, preservar la cultura hasaní no es solo un deber de memoria, sino un acto de amor hacia nuestras raíces y un compromiso con el futuro.

Categorías : Entrevistas Sáhara