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Abdelmouneim Bounou, hispanoamericanista, a Mares30: «Las instituciones académicas de Marruecos y Latinoamérica tienen mucho que ganar al fortalecer sus lazos»

Mares30 Rabat - marzo 27, 2025

Entrevistado por Sara Bouchtarouif

 

En esta entrevista tuvimos la oportunidad de dialogar con el Profesor Abdelmouneim Bounou, académico de renombre y experto en relaciones internacionales y estudios culturales, cuya trayectoria y dedicación han sido fundamentales para el fomento de los lazos entre Marruecos y los países latinoamericanos. A lo largo de su carrera, ha sido un incansable promotor del entendimiento mutuo, destacando la importancia de la historia compartida entre estas dos regiones y su potencial para enriquecer tanto los ámbitos culturales como académicos.

 

Con una profunda comprensión de las complejidades de las relaciones interculturales, el Profesor Abdelmouneim Bounou ha sido un pionero en el desarrollo de proyectos que buscan estrechar los lazos entre Marruecos y América Latina. Su iniciativa de crear cátedras de estudios marroquíes y arabo-islámicos en diversas universidades latinoamericanas refleja su compromiso con la construcción de puentes que trascienden fronteras geográficas y culturales.

 

En esta entrevista concedida al diario Mares30, el profesor Abdelmouneim Bounou habla con mucha claridad y sinceridad sobre las relaciones culturales entre Marruecos y América Latina y el Caribe.

 

Según Bounou, en los últimos años, las relaciones diplomáticas entre Marruecos y los países latinoamericanos han conocido un salto cuantitativo y cualitativo gracias a la visión estratégica y ambiciosa de su Majestad el Rey Mohammed VI.

 

“Sin embargo, esta dinámica creada en términos de institucionalización de relaciones políticas no fue acompañada por un fortalecimiento académico como debía ser naturalmente […]. La conexión entre las instituciones académicas aún no está al nivel de lo que podría ser”, añade.

 

En la misma entrevista, el hispanoamericanista marroquí Abdelmouneim Bounou menciona algunos desafíos que enfrentan los países de Marruecos y Latinoamérica para fomentar un intercambio cultural más profundo y sostenido, como por ejemplo la distancia geográfica. Asimismo, aborda otras cuestiones de suma importancia.

 

1.⁠ ⁠¿Cómo considera que la historia compartida entre Marruecos y los países latinoamericanos ha influido en la percepción mutua de ambas regiones?

 

Hay factores históricos y culturales que han influido en el pasado y siguen influyendo en el imaginario y en la imagen entre ambas regiones. Por supuesto, primero, la herencia cultural arábigo-andaluza está presente en los campos: lingüístico, arquitectónico y culinario. Durante casi ocho siglos, la presencia árabe en la Península Ibérica dejó huellas en la cultura y la sociedad. Estos elementos culturales fueron transmitidos a América Latina y el Caribe durante más de tres siglos de colonización, generando una conexión cultural indirecta con Marruecos. Esta historia compartida ha generado una curiosidad entre la población en América Latina hacia el mundo oriental en general y el mundo árabe en particular. Hay también una percepción exótica que, debida al desconocimiento mutuo, sigue existiendo en ambos sentidos, en desfase con la realidad de ambas sociedades. Hoy en día, esa historia compartida por vía de la Península Ibérica puede ser una fuente principal de inspiración para fortalecer las relaciones entre Latinoamérica y el Caribe y Marruecos. Más tarde, las migraciones, la diáspora árabe y judía desde finales del siglo XIX hasta la segunda mitad del XX, los intercambios diplomáticos, académicos, culturales y comerciales en la actualidad han venido moldeando las percepciones entre ambas regiones.

 

2.⁠ ⁠A pesar de las buenas relaciones diplomáticas, ¿qué factores cree que han limitado el desarrollo de vínculos culturales y académicos más estrechos entre Marruecos y Latinoamérica?

 

Efectivamente, las relaciones diplomáticas entre Marruecos y los países latinoamericanos han conocido un salto cuantitativo y cualitativo en dos décadas gracias a la visión estratégica y ambiciosa de su Majestad el Rey Mohammed VI. Sin embargo, esta dinámica creada en términos de institucionalización de relaciones políticas no fue acompañada por un fortalecimiento académico como debía ser naturalmente.

 

Creo que hay que buscar las causas en el insuficiente apoyo y seguimiento de programas de cooperación universitaria entre las universidades. Los docentes investigadores de todas las áreas, pero sobre todo los americanistas e hispanoamericanistas, a pesar de su voluntad de crear puentes entre Marruecos y los países latinoamericanos, no disponen de apoyo en su propia universidad para poder cumplir con las distintas oportunidades de intercambio y colaboración con sus homólogos latinoamericanos.

 

Por cierto, este año he conseguido crear un proyecto de “cátedra Pedro Henríquez Ureña” entre la Universidad Mohammed V y la Universidad de Santo Domingo en la República Dominicana. Y hace tres años creamos la Cátedra “América Latina- África” con el apoyo de la dinámica Embajadora de Marruecos en Chile, Kenza El Ghali. Te confieso que el apoyo de mi universidad no ha sido a la altura de nuestras expectativas.

 

3.⁠ ⁠En su opinión, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentan los países de Marruecos y Latinoamérica para fomentar un intercambio cultural más profundo y sostenido?

 

En primer lugar, hay la cuestión de la distancia geográfica. La “calle del agua” que separa a ambas regiones, la falta de vuelos directos y las conexiones limitadas entre ambas regiones encarecen los viajes y reducen la frecuencia de interacciones culturales.

 

Hay también la escasa representación de Marruecos en los medios de comunicación latinoamericanos y la limitada difusión de la cultura latinoamericana en Marruecos que refuerzan esta falta de visibilidad.

 

Marruecos prioriza sus lazos con Europa, África y el mundo árabe, mientras que América Latina mantiene mayor conexión con Estados Unidos, Europa y Asia. Las industrias culturales en ambos lados no cuentan con canales establecidos para promover sus obras en el otro continente.

 

4.⁠ ⁠¿Cómo percibe el papel de la lengua árabe y las culturas arabo-islámicas en la relación cultural con América Latina? ¿Existen oportunidades para promover estos elementos en las universidades latinoamericanas?

 

Claro que existen. Primero, el árabe es la cuarta o la quinta lengua más hablada del mundo. Es una lengua prestigiosa que le confiere a uno desenvolverse en distintos países donde se hable. Luego, existe una diáspora árabe en la casi totalidad de los países latinoamericanos; una comunidad oriunda de Oriente y del Occidente musulmán, cuyos descendientes perdieron la lengua, pero no la identidad en términos de costumbres y giros lingüísticos.

 

En las sociedades de América Latina también hay una especie de curiosidad hacia las culturas árabes. Sin duda, hace dos décadas que Marruecos diseñó su acción hacia América Latina y el Caribe a partir de una trayectoria común y una herencia compartida lo que le confirió un papel de gestor africano del acercamiento entre ambas regiones.

 

Hoy, creo que, a nivel universitario-académico, hay que poner en práctica programas de cooperación fluida para apoyar cátedras de estudios marroquíes, de estudios arabo-islámicos, etc.

 

5.⁠ ⁠¿Qué ejemplos concretos de colaboración cultural entre Marruecos y algún país de Latinoamérica destacaría? ¿Qué se podría hacer para ampliar este tipo de intercambios?

 

Chile es un país con el que Marruecos ha institucionalizado una cooperación cultural sostenible, sobre todo a través del Centro Cultural Mohammed VI para el Diálogo de Culturas. En este sentido, hay que saludar el intenso trabajo de dos grandes embajadores, Abdelkader Chaoui y Kenza El Ghali. Con este país, tenemos también una Cátedra “África-América Latina” que desgraciadamente no ha sido apoyada como debe ser por la Universidad Mohammed V. Se puede hablar también de México, un país muy fuerte culturalmente. También, Argentina. Panamá, por su parte, cuya Embajadora Gloria Young había dinamizado la colaboración cultural, alberga la biblioteca Mohammed VI. A nivel personal, yo he colaborado bastante con Guatemala y con la República Dominicana.

 

6.⁠ ⁠¿Cree que las instituciones académicas de Marruecos y Latinoamérica están suficientemente conectadas? ¿Qué iniciativas podrían tomar estas instituciones para fortalecer los lazos académicos y culturales?

 

La conexión entre las instituciones académicas aún no está al nivel de lo que podría ser. Las instituciones académicas de Marruecos y Latinoamérica tienen mucho que ganar al fortalecer sus lazos a través de intercambios, proyectos colaborativos. Por su parte, los académicos suelen desempeñar el papel de mediadores culturales que permitan a los actores culturales y científicos de ambas partes comunicarse y desarrollar programas de acción conjuntos.

 

Para fortalecer los lazos académicos y culturales, las instituciones académicas tienen que apoyar, en términos de boletos de viajes y gastos de estancia, a los investigadores universitarios involucrados en proyectos de investigación, en colaboraciones conjuntas. Tienen que fomentar los intercambios culturales y académicos, los proyectos colaborativos entre universidades, más allá de aquellos convenios marcos y específicos, convenios muchísimas veces formales, que se firman por firmar, pero que luego se archivan sin seguimiento alguno. Se tiene que organizar eventos culturales, desarrollar redes y comunidades científicas que promuevan el intercambio de ideas y el aprendizaje mutuo.

 

7.⁠ ⁠Desde su perspectiva como académico, ¿cómo podrían los jóvenes estudiantes y profesionales contribuir a mejorar y enriquecer las relaciones culturales entre Marruecos y Latinoamérica?

 

He hablado de los diferentes factores de afinidad cultural y humana entre Marruecos y América Latina. Por su parte, el hispanismo, el hispanoamericanismo, y en especial los americanistas universitarios, podrían promover una profundización de los vínculos culturales con estos países.

 

Los jóvenes estudiantes deben disponer de redes de jóvenes interesados en la cooperación internacional y el intercambio cultural entre Marruecos y Latinoamérica; podrían participar en conferencias, actividades extracurriculares o grupos de estudio. Hoy, hay grupos de estudiantes dominicanos que benefician de becas de la AMCI para hacer intercambios universitarios en Marruecos. Es una experiencia estupenda de cara al futuro.

 

Los profesionales, los periodistas como ustedes, están llamados a dar a conocer Marruecos, su cultura, su historia, su situación política y económica, en particular a través de exposiciones, publicaciones, etc.

 

Hay que fomentar actividades artísticas, festivales de música y de cine; hace falta también organizar ferias y exposiciones y sensibilizar sobre el patrimonio civilizacional y cultural de Marruecos.

 

En fin, hay que generar una comunidad sólida que impulse la colaboración en diversas áreas, que permita una mayor visibilidad en ambos sentidos.

 

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