Marruecos considera que la integración responsable y progresiva de la energía nuclear civil en el mix energético constituye una prolongación natural, y que el Reino dispone de una base científica e institucional sólida en este ámbito, indicó este martes en París el jefe de Gobierno, Aziz Akhannouch, quien representa a Su Majestad el Rey Mohammed VI en la segunda Cumbre Mundial sobre Energía Nuclear.
En su intervención durante la apertura de esta cumbre, Akhannouch subrayó que, bajo el impulso de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Marruecos lanzó desde 2009 una estrategia energética integrada basada en tres pilares fundamentales: la diversificación del mix energético, el desarrollo masivo de las energías renovables y el refuerzo de la seguridad energética nacional.
En este sentido, precisó que a finales de 2025 las energías renovables representan más del 46 % de la capacidad instalada del sistema eléctrico del país, y que esta cifra alcanzará el 52 % antes de 2030.
Más allá de la producción de electricidad, la energía nuclear civil abre múltiples horizontes, especialmente en la producción de hidrógeno verde, la desalinización del agua de mar, la medicina nuclear y la seguridad alimentaria, señaló. Asimismo, destacó que los yacimientos fosfateros del Reino, que contienen cantidades significativas de uranio natural, confieren a Marruecos una dimensión estratégica adicional en el debate internacional sobre la energía nuclear civil.
Al señalar que Marruecos concede gran importancia a la cooperación internacional en el ámbito nuclear, el jefe de Gobierno afirmó que, como «Estado parte de todos los instrumentos internacionales relativos al desarme y a la no proliferación, el Reino asume plenamente sus compromisos».
En este ámbito, explicó que «Marruecos también procura contribuir al fortalecimiento de las capacidades científicas y regulatorias de los países africanos, en el marco de la cooperación Sur-Sur».
Akhannouch recordó que, en un mundo donde la estabilidad energética ya no es solo una cuestión económica sino también una cuestión de soberanía, y donde amenazas globales fragilizan los equilibrios internacionales, la cuestión de la energía nuclear civil se impone como una palanca estratégica imprescindible.
La aceleración del cambio climático, el aumento de la demanda mundial de energía y las vulnerabilidades de las cadenas de suministro imponen hoy una profunda transformación de los sistemas energéticos, explicó, señalando en este sentido que soluciones bajas en carbono, como la energía nuclear, pueden ser exploradas.
«La COP28 ha tenido el mérito de zanjar la cuestión: la energía nuclear es una tecnología baja en carbono indispensable para alcanzar los objetivos climáticos y lograr la neutralidad de carbono para 2050», afirmó.
Concluyó señalando que las transformaciones energéticas emprendidas hoy, bajo una responsabilidad compartida, dibujarán el mundo del mañana, y que el objetivo es claro: hacer de la energía nuclear civil un pilar de estabilidad regional, un vector de paz duradera y un legado de progreso para las generaciones futuras.
La segunda Cumbre Mundial sobre Energía Nuclear, organizada por iniciativa del presidente francés Emmanuel Macron, en colaboración con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), reúne a jefes de Estado y de Gobierno, responsables de organizaciones internacionales, instituciones financieras, industriales y expertos para debatir sobre el papel de la energía nuclear civil frente a los desafíos energéticos y climáticos globales.
Según los organizadores, este encuentro de alto nivel pretende consolidarse como un marco político de referencia para el desarrollo de la energía nuclear civil, complementando los foros técnicos del OIEA y de cara a varios compromisos internacionales previstos para 2026, entre ellos la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares.
También ofrece la oportunidad de reafirmar el papel de la energía nuclear en la seguridad energética, la transición hacia una electricidad baja en carbono y el desarrollo industrial.








