20 junio 2026 / 02:37

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Almudena Ariza Armada, arabista e historiadora española, a Mares30: “En general, los españoles tienen una visión bastante distorsionada de lo árabe y lo islámico”

Mares 30 - enero 16, 2026

Entrevistada por Mohamed Charbi

 

Almudena Ariza Armada es Licenciada en Geografía e Historia (Historia Medieval) y Doctora por el Departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Complutense de Madrid (España) con la tesis “Estudio sobre las monedas de los hammudíes de Al-Ándalus (siglo V-XI)”.

 

Desde el año 2000 ha sido profesora en varias universidades estadounidenses. Actualmente enseña en los campus madrileños de Stanford University, New York University, University of San Diego y de la Universidad Pontificia de Comillas (Universidad de Mayores), en los que imparte cursos y seminarios sobre Al-Ándalus, España y el Islam, Islam Contemporáneo, Sefarad e Historia Cultural de España.

 

Almudena Ariza ha participado en varios proyectos de investigación, numerosos congresos, seminarios, talleres y simposios nacionales e internacionales. Ha ganado varios premios, tanto de investigación (Universidad Complutense de Madrid, Asociación Numismática Española), como de docencia (New York University, Stanford University).

 

Entre sus numerosas publicaciones, podemos mencionar los siguientes libros: De Barcelona a Orán. Las emisiones monetales a nombre de los califas Hammudies de al-Andalus” (premio Javier Conde Garriga de la Asociación Numismática Española) e Historia de los reyes de Taifas.

 

En esta entrevista exclusiva concedida al diario Mares30, la arabista e historiadora española Almudena Ariza Armada habla sobre varias cuestiones de sumo interés: sus primeros contactos con la lengua árabe, la imagen de lo árabe y lo islámico en España, historia de Al-Ándalus, numismática, el libro Historia de los reyes de Taifas, Marruecos, etc.

 

– Usted es Doctora por el Departamento de Estudios Árabes e Islámicos por la Universidad Complutense de Madrid (España). 

Háblenos un poco sobre sus primeros contactos con la lengua árabe. También quisiéramos saber el porqué de su interés por los “Estudios Árabes e Islámicos”.

– Bueno, lo cierto es que mis primeros contactos con la lengua árabe se remontan a mi infancia. Mi madre había estudiado árabe de joven y tenía libros en árabe en la librería del salón de casa. Desde pequeña me fascinaban y quería aprender a leerlos. Me parecían bellísimos, me encantaba la caligrafía árabe. Especialmente me atraía una edición de la novela Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell.

 

Mi madre me contagió también su gusto por el arte árabe-islámico. Por otra parte, mi padre, que durante una época se dedicó a las antigüedades, puso en mis manos monedas andalusíes, que me dejaron igualmente fascinada. Así que en cuanto llegué a la universidad, ya sabía a lo que quería dedicarme y empecé a estudiar árabe en el famoso, y ya desaparecido, Instituto Hispano-árabe de Cultura, mientras me especializaba en Historia Medieval en la Universidad, y en los veranos hacía cursos intensivos de árabe en Túnez y Marruecos.

 

– ¿Todavía hay interés en España por  los “Estudios Árabes e Islámicos”?

– Pues creo que sí, aunque es menos que antes y parece que el interés es cada vez menor, pero como no enseño en una universidad española, sólo puedo hablar por referencias. Yo enseño a estudiantes de todo el mundo que están haciendo sus carreras en la Universidad de Nueva York (NYU) o en la de Stanford (Stanford University) y vienen un semestre o dos a estudiar a España. Respecto a ellos, el interés por la relación entre España y el Islam no ha disminuido, se ha mantenido más o menos constante durante los 26 años que llevo enseñando sobre ello. Ha habido algunos altibajos, pero las cifras de estudiantes interesados, en términos globales, se han mantenido.

 

– ¿En general, cómo ven los españoles lo árabe y lo islámico?

– Pues, desde mi punto de vista, en general, los españoles tienen una visión bastante distorsionada tanto de lo árabe como de lo islámico y muchos, incluso, ni siquiera saben la diferencia entre ambos términos.

 

Hay un desconocimiento enorme. Y en esa ignorancia, no suele haber término medio: o les encanta o lo rechazan frontalmente, y en ambos casos se ve de una manera apasionada.

 

– Hablando sobre la historia de Al-Ándalus, ¿Por qué algunos españoles no quieren reconocer las grandes huellas y aportaciones que dejaron los musulmanes en la Península Ibérica? ¿Por qué dan la espalda a la herencia cultural arabo-musulmana que ahora forma parte de su identidad? 

– En gran medida por desconocimiento, o incluso un conocimiento distorsionado de la historia. Por ello, algunos lo ven como algo ajeno y, si me permites, como el símbolo de “el enemigo” al que se expulsó de la Península. Y es un rechazo visceral que, en mi experiencia, se encuentra en personas de todo signo político.

 

El problema es que sólo ven lo negativo y se aferran a ello. El 11 de septiembre fue un punto de inflexión, y la aparición del ISIS terminó de empeorarlo, haciendo que el mundo arabo islámico haya perdido parte de su atractivo para las nuevas generaciones. Ha prevalecido la impresión de amenaza e inseguridad sobre la de hospitalidad, amabilidad y acogida. Y si a eso le añadimos la propaganda política… pues se impone el rechazo a nuestra propia identidad cultural.

 

– En la misma línea, recientemente, usted ha publicado un nuevo libro titulado Historia de los reyes de Taifas. ¿Por qué usted ha vuelto a escribir sobre este tema? ¿Este libro contiene alguna novedad al respecto? 

– Pues lo cierto es que, para el público en general, el siglo XI andalusí es el período más confuso y desconocido de la historia de España. Aunque ha habido cientos de artículos y trabajos académicos sobre aspectos parciales de las taifas o sobre algunas taifas en concreto, las últimas obras de alta divulgación sobre el tema datan, una de 1992 (María Jesús Viguera, Los Reinos de Taifas y las invasiones Magrebíes (Al-Ándalus del XI al XIII, Ed. Mapfre, Madrid), y la más reciente, del 2005 (Pierre Guicard y Bruna Soravia, Los reinos de Taifas. Fragmentación política y esplendor cultural, Ed. Sarriá, Málaga), es decir, de hace ya 20 años.

 

Por tanto, faltaba un libro actualizado y didáctico, pensado para cualquiera que se quisiera acercar al tema por primera vez, que diera respuesta a la pregunta que todo el mundo se hace: ¿Qué pasó en las Taifas?

 

Y respondiendo a su segunda pregunta, sí, el libro contiene muchas novedades. De hecho, plantea un nuevo paradigma.

 

En primer lugar, es novedoso el planteamiento mismo del libro, abordado desde la perspectiva del califato y poniendo como eje de la narrativa a los reyes de taifas y sus dinastías, más que a los territorios.

 

En segundo lugar, teniendo en cuenta que el califato realmente no desapareció en 422/1031, he dividido el período de las taifas en dos, porque no fue un solo período monolítico, sino dos: la primera mitad del siglo XI en la que siguió habiendo califas y cuyo reconocimiento, o no, marcó toda la política de las taifas; y la segunda mitad del siglo cuando, desaparecidos los califas, fue la amenaza  de los reinos cristianos del norte peninsular la que determinó la política y dinámicas de las taifas de este período.

 

En tercer lugar, el libro pone en valor a la dinastía califal ḥammūdí, hasta ahora infravalorada, dedicándole un capítulo propio, como merece por la importancia que tuvo.

 

En cuarto lugar, el libro presenta una nueva clasificación de las taifas, superando las clasificaciones tradicionales que han dominado la historiografía hasta ahora, es decir, la denominada “clasificación étnica” o las diferentes propuestas de carácter geográfico. Es decir, presenta una nueva clasificación basada en el criterio del califato para el primer período de las taifas (a qué califa reconocieron) y, para el segundo período, otra basada en el destino final que tuvieron las taifas (por quiénes fueron conquistadas).

 

Y, por último, el libro ofrece mucha información novedosa, aportada en gran medida por la numismática.

 

El resultado es la narración más completa, actualizada y clara sobre la historia política de los reyes de taifas que puedes encontrar en una obra no enciclopédica.

 

– En su calidad de especialista en la historia de Al-Ándalus, ¿cree que es necesario reescribir esta historia o ya está bien escrita? 

– Sí, es necesario revisarla. No porque esté “mal” escrita sino, para empezar, porque hay fuentes que no se han tenido suficientemente en cuenta, como la numismática, y aún pueden aclarar, matizar o ampliar muchos aspectos de la historia andalusí. Por otro lado, porque los historiadores, queramos o no, somos “hijos de nuestro tiempo”, y los tiempos cambian y, con ellos, las perspectivas. Pero es necesario prestar atención al método histórico, intentando ser lo más objetivos posible en el análisis de las fuentes.

 

El historiador debe estar al servicio de la Historia, no la Historia al servicio de la ideología del historiador o de sus intereses políticos como, lamentablemente, pasa a veces.

 

– ¿Qué papel pueden desempeñar los arabistas españoles para tender puentes entre la Península Ibérica y el mundo árabe-islámico?  

– Sin duda, pueden desempeñar un papel fundamental, desmitificando y dando a conocer la historia que nos une: no se puede entender la historia de la Península en general, y de España en particular, sin entender sus relaciones históricas con el mundo árabe-islámico.

 

– ¿Qué podría decirnos sobre la numismática de Al-Ándalus y del norte de África?

– ¡QUÉ ES FASCINANTE! Aparte de su belleza, su estética, es una fuente de información impresionante, que aún tiene mucho que aportar al conocimiento histórico.

 

– ¿Cómo ve las relaciones actuales entre España y el mundo islámico?

Yo no soy politóloga ni trabajo sobre el mundo contemporáneo, por lo que me falta información y mi criterio se basa únicamente en lo que leo sobre el tema.

En general, me da la impresión de que España está intentando mantener el papel de liderazgo en las relaciones entre Europa y el mundo islámico que ha llegado a tener en un pasado no tan lejano, aunque, lamentablemente, con irregulares resultados.

 

– ¿Cuántas veces ha visitado Marruecos? ¿Cómo lo ve? Habrá notado que hay mucha semejanza, sobre todo a nivel arquitectónico, entre Marruecos y algunas partes de Al-Ándalus. 

– He estado en Marruecos decenas y decenas de veces, no podría contarlas. Las primeras veces como estudiante de árabe, después con mi marido y mis hijos desde que eran bien pequeños, con amigos, llevando a mis estudiantes cada semestre durante doce años… Cada vez que he necesitado “recargar las pilas” me he ido a Marruecos. Y ya estoy pensando en cuándo voy a volver… Marruecos es el país al que siempre necesito volver.

 

Y sí, hay muchas semejanzas arquitectónicas que, sin duda, disfruto. Pero lo que más me gusta es la fantástica evolución y transformación del país en los últimos veinte años. Cada vez que voy lo encuentro mejorado, y me admira cómo ha sabido evolucionar sin perder su esencia.

 

– Por último, ¿Qué mensaje(s) quiere transmitir a los lectores españoles y árabes?

– Pues, en primer lugar, como no podía ser de otro modo, me gustaría animarles a que lean el libro (Historia de los reyes de Taifas). Es un libro que, por un lado, ayuda a comprender mejor lo que pasó en el siglo XI y las relaciones tanto entre los mismos reyes de Taifas, como entre ellos y los otros poderes que jugaron un papel fundamental en la época: los poderes cristianos del norte peninsular y los diferentes poderes del Magreb.

 

Por otro, desmitifica muchas ideas preestablecidas sobre el período, como que los Ḥammūdíes fueran reyes de Taifas, o que los reyes de Taifas actuaran únicamente por ambición personal, absolutamente divididos y mirando sólo por sus intereses territoriales, por ejemplo.

 

Y en segundo lugar, querría recordarles que tenemos que aprender de la Historia y ser capaces de no perder el foco en el individuo, en el hecho de que quien tienes enfrente es un ser humano como tú. Que ni fuimos ni somos tan distintos unos de otros, ni hemos cambiado tanto… En el fondo, todos queremos lo mismo: vivir en paz, prosperar, y un mundo mejor para nuestros hijos. Y en una situación tan convulsa e incierta como la de hoy en día, todo esfuerzo por la paz es imprescindible.

 

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