Rachid Talbi Alami, presidente de la Cámara de Representantes de Marruecos, dirigió un mensaje claro a los argelinos y a sus socios africanos sobre la necesidad de respetar la soberanía y la integridad territorial de los Estados en un mundo volátil y cambiante.
Durante la sesión inaugural de la reunión del Comité Ejecutivo del Parlamento Africano, hoy miércoles en Rabat, Alami llamó a que se coopere y se trabaje al servicio del desarrollo y el bienestar de los pueblos africanos en lugar de involucrarse en conflictos que no benefician a nadie. Alami destacó la necesidad de respetar la buena vecindad e instó no desear para los vecinos lo que uno no desearía para sí mismo.
En presencia de representantes del Parlamento argelino, Alami destacó la necesidad de fortalecer la soberanía nacional para el desarrollo sostenible en África. Explicó también que los principales desafíos que enfrenta África son principalmente una serie de conflictos, inestabilidad y sufrimiento humano, desafíos que socavan fundamentalmente el desarrollo sostenible y los sueños y aspiraciones de los pueblos africanos.
“Si la soberanía territorial, la unidad del territorio nacional y la no injerencia en los asuntos ajenos son condiciones políticas y estratégicas y piedra angular del derecho internacional, entonces la soberanía alimentaria, la soberanía energética, la soberanía farmacéutica y la seguridad espiritual no son menos importantes que la soberanía territorial en el contexto internacional actual”, subrayó Alami,
El presidente de la Cámara de Diputados cree que los requisitos de seguridad y estabilidad, como dos condiciones primarias para el desarrollo sostenible, incluyen establecer y respetar la soberanía nacional de los Estados y garantizar que sea respetada por todos.
Para Alami, varios conflictos internos y transfronterizos erosionan la identidad africana, frenan el desarrollo, desalientan la inversión y causan tragedias humanitarias y oleadas de migración, asilo y desplazamiento.
La buena vecindad exigen el compromiso de respetar la soberanía de los Estados. Ningún Estado aceptaría que se violara su soberanía; entonces, ¿cómo podría atreverse a violar la soberanía de otros Estados? concluye el presidente de la Cámara de Representantes.









