20 junio 2026 / 04:30

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Antonio Orihuela Uzal, arquitecto e investigador español: “La Alhambra es la máxima expresión de la belleza de la arquitectura nazarí”

Mares 30 - marzo 12, 2026

Entrevistado por Mohamed Charbi 

 

Antonio Orihuela Uzal es Doctor en Arquitectura (Islámica) por la Universidad de Sevilla (1994), con Premio Extraordinario de Doctorado, con la tesis doctoral “Arquitectura residencial nazarí”, dirigida por el Dr. Antonio Almagro Gorbea.

 

Arquitecto municipal de Granada (1981-87). Desde 1988 trabaja en la Escuela de Estudios Árabes (CSIC), donde es profesor de investigación, especializado en arquitectura islámica. Ha sido Director de la misma en 2013-2017.

 

Una parte de su trayectoria profesional se ha centrado en la investigación, catalogación y restauración de edificios de los periodos nazarí y morisco. Este trabajo ha quedado recogido en libros como Aljibes públicos de la Granada Islámica (1991), Casas y Palacios Nazaríes, Siglos XIII-XV (1996), La Casa del Chapiz (2013), entre otros muchos trabajos.

 

Es miembro de la Comisión Técnica del Patronato de la Alhambra y de la Comisión de Seguimiento del Plan Especial de Protección del Albaicín.

 

En esta entrevista concedida al diario Mares30, el arquitecto e investigador español Antonio Orihuela Uzal habla sobre varias cuestiones de suma importancia: lengua árabe, Arquitectura Nazarí, Alhambra, relaciones entre la Península Ibérica y el mundo árabe-islámico, Marruecos, etc.

 

– Usted es Doctor en Arquitectura por la Universidad de Sevilla (España), especializado en arquitectura islámica.

¿Cuándo y cómo surgió su interés por la Arquitectura Islámica? 

– Yo llevo viviendo en Granada desde los 13 años, por lo que es fácil imaginar el interés por la Arquitectura Islámica.

 

Además, ese interés aumentó cuando pude adquirir en el año 1982 una casa de época morisca en el barrio del Albaicín.

 

– ¿Todavía hay interés en España por la Arquitectura Islámica, sobre todo entre los jóvenes investigadores? 

– Solo un número limitado de jóvenes con formación universitaria tienen interés por la Arquitectura Islámica.

 

En las universidades públicas de Andalucía hay buenos profesores especializados, sobre todo en los Departamentos de Historia del Arte, que dirigen trabajos fin de grado, fin de máster y tesis doctorales sobre este tema a los alumnos interesados.

 

– Usted lleva trabajando en la Escuela de Estudios Árabes perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desde 1988. Es de señalar también que ha sido Director de la misma en 2013-2017. Háblenos un poco sobre esta Escuela y la importancia de la lengua árabe para España.

– La Escuela de Estudios Árabes (EEA) se fundó en 1932 y desde 1939 forma parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En ella han trabajado grandes profesores e investigadores de Estudios Árabes e Islámicos, como Emilio García Gómez, Luis Seco de Lucena, Darío Cabanelas, etc.

 

Desde hace tres décadas hay dos grupos de investigación: uno de Filología, Historiografía y Crítica textual, y otro denominado Laboratorio de Arqueología y Arquitectura de la Ciudad (LAAC).

 

La lengua árabe después de ser hablada durante ocho siglos en gran parte de la península ibérica ha dejado una profunda huella en la lengua castellana o española actual, pues hay más de 4.000 palabras de origen árabe, lo que representa un 8% del total, entre ellas muchas relacionadas con la construcción tradicional.

 

– En 1996, usted ha publicado un libro titulado Casas y Palacios Nazaríes, Siglos XIII-XV. ¿Qué monumentos arquitectónicos nazaríes podemos encontrar hoy por hoy en la Granada del XXI? 

– Ese libro es fruto de mi tesis doctoral que llevó el Premio Extraordinario de Doctorado en la Universidad de Sevilla. En él estudié 50 casas y palacios, algunos conservados completamente y otros que, al menos, mantienen el trazado de su planta como restos arqueológicos consolidados. La mayoría se encuentran en la Alhambra y Granada, dentro del conjunto incluido en la Lista del Patrimonio Mundial por la UNESCO.

 

También hay varios en los alrededores de Granada, así como en las ciudades de Málaga y Ronda. Su belleza y buen estado de conservación los ha convertido en un gran polo de atracción para el turismo cultural.

 

Desde entonces, se han restaurado y se han abierto a la visita algunos de gran valor como la qubba del Cuarto Real de Santo Domingo, o los que se integran en el programa cultural Dobla de Oro: El Maristán (hospital nazarí), el palacio de Dar al-horra, el Bañuelo (antiguo ḥammām), el Corral del Carbón (al-funduq al-Ŷadida), la Casa del Chapiz, entre otros.

 

– ¿Qué características tiene la arquitectura nazarí en particular, y la arquitectura islámica en general?

– La arquitectura nazarí tiene como característica más importante el conseguir una gran belleza utilizando materiales locales económicos, con los que se podían construir casas y palacios en un tiempo relativamente breve. Los muros eran de tierra apisonada (tabiyya) y algo de ladrillo remarcando los vanos, los techos de madera de pino con escuadrías muy pequeñas y la decoración de yeso tallado o de molde en las partes altas, con zócalos pintados o ejecutados con alicatados de azulejos en las partes bajas. Las columnas eran de mármol blanco de las sierras de Almería y las bóvedas de la arquitectura defensiva se realizaban con ladrillo. La decoración podía ser de temas geométricos, vegetales o de epigrafía árabe, en estilo cúfico o nasji.

 

Es una arquitectura sobria al exterior y muy rica hacia el interior, que valora mucho los espacios diminutos y se relaciona muy bien con el agua y la vegetación, elementos que aparecen en los patios.

 

La arquitectura medieval del occidente islámico comparte muchas características con la nazarí, aunque en algunas regiones se construyó con materiales más caros y que requieren un mayor tiempo de ejecución, como es la piedra en los muros o el mármol en la decoración de paredes.

 

– ¿Hasta qué punto influyó la Arquitectura Islámica (sobre todo la nazarí) en la arquitectura española? 

– En el año 1952 se reunió en la Alhambra un grupo de arquitectos españoles contemporáneos para estudiar la influencia de la Alhambra en la historia de la arquitectura española y sacar conclusiones para mantener sus mejores cualidades en la nueva arquitectura. El resultado fue la redacción del llamado Manifiesto de la Alhambra.

 

Entre los temas analizados para aplicarlos a la arquitectura contemporánea estaban la relación del edificio con el agua y el paisaje, la sinceridad de la volumetría sencilla, el manejo cuidadoso de la luz, filtrada por celosías y pantallas arquitectónicas, la aplicación de principios bioclimáticos para defenderse del calor, etc.

 

– ¿Qué representa para usted la Alhambra? 

– La Alhambra como ciudad palatina fundada en el año 1238, que conserva increíbles palacios completos del siglo XIV, es la máxima expresión de la belleza de la arquitectura nazarí. Su conservación es fruto de un gran esfuerzo desarrollado desde hace más de cinco siglos y que está bien organizado y garantizado para el futuro.

 

Mi vida profesional ha estado muy ligada al estudio de la Alhambra y de la historia de su conservación, tanto como investigador y restaurador como en mi condición de miembro de la Comisión Técnica encargada de asesorar y supervisar su conservación.

 

– ¿Qué papel pueden desempeñar los arabistas, historiadores, arqueólogos y arquitectos españoles para tender puentes entre la Península Ibérica y el mundo árabe-islámico?  

– La historia común de al-Andalus y al-Magreb, las costumbres, formas de vida mediterránea, los cultivos, las acequias de regadío, las palabras de origen árabe, la arquitectura medieval, las casas desarrolladas alrededor de patios, las comidas, y un largo etc., nos unen en múltiples aspectos de la vida.

 

Los investigadores con sus trabajos contribuyen a aumentar el conocimiento de estos lazos culturales.

 

– ¿Cómo ve las relaciones actuales entre España y el mundo árabe-islámico?

– Pienso que el papel de España debe de ser el de puente para facilitar la relación de Europa y el mundo árabe-islámico, una tarea difícil en la actualidad por la proliferación de extremismos en ambos lados, que deben ser neutralizados por medio del conocimiento científico de la historia.

 

– En su calidad de arquitecto español, ¿qué propone para derribar algunos prejuicios y estereotipos que repercuten negativamente en las relaciones entre España y el mundo árabe?

– Creo que a través del estudio de la arquitectura histórica se pueden ver las múltiples influencias comunes que hay entre las ciudades y los pueblos de ambas orillas del Estrecho de Gibraltar.

 

Granada tiene muchas cosas comunes con Tetuán o Tlemcen. Los pueblos de las Alpujarras se parecen a los del Rif. Veo más confluencias que divergencias.

 

Los prejuicios y estereotipos en muchas ocasiones no resisten un análisis científico de la historia.

 

– ¿Cuántas veces ha visitado Marruecos? ¿Cómo lo ve?

– Cuando era muy joven, a partir de 1980, realicé múltiples viajes a Marruecos, que recorrí completamente de norte a sur y de este a oeste. En aquellos tiempos cuando no había teléfonos móviles, ni internet, viajar por los pueblos del sur de Marruecos era algo fascinante, en poco tiempo se trasladaba uno a un mundo pre-moderno.

 

Sin embargo, nunca tuvimos problemas con la gente y disfrutamos de su amabilidad y hospitalidad.

 

Hoy día todo ha evolucionado mucho y las infraestructuras han mejorado, aunque en algunos sitios se puede correr el riesgo de caer en los inconvenientes del turismo masivo, como ya ha ocurrido en España.

 

– Por último, ¿qué mensaje(s) quiere transmitir a los lectores españoles y árabes?

– Propongo que no solo lean, sino que además viajen, porque no se puede valorar lo que no se conoce personalmente. Que visiten lugares no masificados, que recorran pequeños pueblos y paisajes donde se pueda contactar directamente con los habitantes de esos lugares.

 

Categorías : Entrevistas España