20 junio 2026 / 01:17

La Casa del Periodismo

Argelia pierde la batalla

Mares30- Tánger - agosto 10, 2024

 

Houria Boutayeb*

 

Ha llegado el momento de avanzar y dejar atrás casi medio siglo de conflictos, de malentendidos y de maniobras para desviar la opinión pública y ocultar verdades que la historia y la geografía siguen siendo testigos de su veracidad.

 

 

El Sáhara ha sido siempre marroquí; un territorio atado a sus raíces y a sus tribus que, durante siglos, juraban lealtad, rendían pleitesía y expresaban su apego a los sultanes del Reino Alauita. Así eran las tradiciones en una época en la que, lo más importante para los que habitaban aquella parte del reino, era gozar de la seguridad necesaria y vivir dignamente.

 

 

Bajo soberanía marroquí, pagaban sus impuestos como ciudadanos marroquíes con compromisos, responsabilidades y derechos. Los sultanes tenían voz y voto y las fronteras del Reino se extendían desde Tánger hasta Mauritania.

 

 

Los países vecinos tenían sobrado conocimiento del contexto y la situación del Sáhara. No faltaban documentos ni argumentos para averiguar lo que pertenecía a Marruecos. El colonialismo español y francés que repartió el Reino, tenía entre las cláusulas de los acuerdos firmados, el compromiso de proteger la soberanía del rey de Marruecos y preservar la integridad territorial del Reino.

 

 

Los colonialistas se establecieron en el Reino durante décadas y violaron, sin previo aviso, sus derechos territoriales. Repartieron la patria y sembraron la división entre los marroquíes. Las milicias separatistas del Polisario se entrometieron en el Sáhara y reclamaron su independencia, promovidos por un país amigo, vecino y hermano, que no tardó en quitar la máscara de amistad y vecindad echándola en el baúl de los buenos recuerdos, cerrado para siempre.

 

 

Argelia dedicó casi medio siglo alimentando a un enemigo fantasma de carne y hueso. Su gas y petróleo estaban en subasta, a disposición de quienes atacaban más al reino de Marruecos y desacreditaban su versión respecto a la soberanía marroquí sobre su Sáhara. Con un régimen militar, Argelia protegía y apoyaba a separatistas que edificaron la pseudo RASD. Se blindaron y empezaron a mendigar apoyo de países, que por un motivo u otro, se vieron obligados a acogerles, ampararles y respaldarles. Es que las minorías están, siempre, más aventajadas y privilegiadas.

 

 

Centenares de episodios se han tejido en torno al Sáhara. Maratonianas batallas, conversaciones y negociaciones, por aquí y por allí,  para dar al César lo que era del César. Marruecos, en ningún momento, perdió la fe en recuperar sus tierras, que eran siempre suyas.

 

 

Y llegó el momento de cantar victoria. Numerosos países han ido posicionándose, reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara y elogiando el plan de autonomía como única solución realista y creíble para poner fin a este diferendo regional, que ha durado bastante tiempo. Un apoyo internacional de grandes potencias a la marroquinidad del Sáhara.

 

 

Después del reconocimiento oficial de Estados Unidos, Israel, España y otros países europeos, latinoamericanos y africanos de la soberanía de Marruecos sobre su Sáhara, Francia, el aliado oficial de Argelia y su antiguo colonizador, cambia de postura y anuncia su respaldo al plan de autonomía marroquí para el Sáhara, propuesto por el Reino en 2007.

 

 

Este cambio de posición hace justicia a Marruecos, ya que la delicada situación de este conflicto territorial es una consecuencia de los errores de la política colonial y de las maniobras lideradas por amigos y enemigos.

 

 

En su mensaje enviado a SM el rey Mohamed VI, con motivo del 25° aniversario de su ascensión al Trono, el presidente francés Emmanuel Macron, lo dejó claro al confirmar que “el presente y el futuro del Sáhara se inscriben en el marco de la soberanía marroquí.” Para Francia, “la autonomía bajo soberanía marroquí es el marco en el que se debe resolver esta cuestión. Nuestro apoyo al plan de autonomía propuesto por Marruecos en 2007 es claro y constante”.

 

 

Esa decisión inesperada fue una gran noticia para Marruecos y un golpe duro para la pseudo RASD y Argelia que decidió retirar a su embajador en París en señal de protesta. Las verdades duelen, por eso a nuestro vecino, con quienes compartíamos el sueño del Gran Magreb Árabe, le resultó difícil tragar este cambio de posición y respaldo francés a la soberanía marroquí sobre su Sáhara.

 

 

Esta semana Finlandia se suma a los países que apoyan la marroquinidad del Sáhara. Y la lista es muy larga de los que manifestaron ya su respaldo y los que están todavía por llegar y por dar su voz y voto a favor del Sáhara marroquí. ¿Cómo reaccionaría Argelia, que está perdiendo la batalla? ¿Retiraría a sus embajadores de todos los países que están a favor de la marroquinidad del Sáhara? ¿Terminaría aislándose del resto del mundo?

 

* Dra. Periodista televisión Marroquí SNRT y presidenta de la Asociación Marroquí de los Periodistas Hispanohablantes

 

 

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