Marruecos es un país líder a nivel mundial en la materialización y la consagración de los valores de la convivencia, subrayó, el sábado en Rabat, el consejero de Su Majestad el Rey, André Azoulay.
En un contexto global marcado por el deterioro de los valores humanos, la fractura y la predominancia de las crisis, Marruecos se impone más que nunca, a nivel internacional, en el ámbito de la consagración de la convivencia, destacó Azoulay durante una conferencia titulada «Marruecos y el genio de la convivencia», organizada en el marco de la 31ª edición del Salón Internacional de la Edición y del Libro (SIEL).
El modelo social de Marruecos en materia de coexistencia sigue siendo «ideal y vivo», aseguró, señalando que cada ciudadano marroquí es hoy «garante, portador y defensor» del patrimonio civilizacional y humano ancestral del Reino.
El consejero de SM el Rey abordó también el concepto de «Tamaghrabit» en su profundidad histórica, como espíritu civilizacional que no sufre ninguna amnesia y cuyas raíces se remontan a milenios, llamando a poner de relieve este concepto que constituye un modelo para ofrecer al mundo y que hace de Marruecos «la brújula que el mundo ha perdido».
Azoulay evocó, además, el legado del viajero marroquí Ibn Batuta, celebrado durante esta edición del SIEL, indicando que se trata de una personalidad dotada de una visión pionera en el diálogo entre culturas y el respeto de la diversidad.
Por su parte, el embajador del Vaticano en Marruecos, Mons. Alfred Xuereb, subrayó que Marruecos se distingue como un modelo de coexistencia religiosa, bajo la dirección de Amir Al Muminin, SM el Rey Mohammed VI, añadiendo que el Reino consolida su posición como puente entre civilizaciones, como demuestra su compromiso a favor de causas de importancia universal, como la consolidación de la paz y el respeto de los derechos humanos y de la diversidad religiosa.
También destacó la celebración del 50º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Marruecos y la Santa Sede, señalando que el carácter oficial atribuido a estas relaciones se basa en vínculos históricos y un respeto mutuo que datan de varios siglos.
En este sentido, Xuereb indicó que Marruecos y la Iglesia católica mantienen relaciones muy antiguas, muy anteriores a la diplomacia moderna, añadiendo que este entendimiento histórico mutuo de larga duración ha ofrecido una plataforma permanente de diálogo y cooperación.
Por su parte, el secretario general de la Rabita Mohammadia de los ulemas, Ahmed Abbadi, dijo que el modelo de convivencia del Reino se basa en un fundamento sólido, a saber, la «sabiduría», es decir, la capacidad de medir las cosas y emprender las iniciativas necesarias en el momento y lugar oportunos, velando al mismo tiempo por dosificarlas adecuadamente.
También insistió en el papel central que desempeña la institución de Imarat Al Muminine (Comandancia de los creyentes) en la orientación del conjunto de los componentes de la sociedad con eficacia, racionalidad y habilidad, añadiendo que este liderazgo esclarecido es el garante de la continuidad del genio marroquí en la gestión de la diversidad y la construcción de la confianza.
Por otra parte, Abbadi se detuvo en los grandes desafíos a los que el mundo se enfrenta hoy, particularmente el desafío medioambiental y la adicción al confort, subrayando la necesidad de demostrar sabiduría para abordar estos desafíos modernos, incluso a través de la interacción con los avances tecnológicos como la inteligencia artificial.









