La Cámara de Consejeros clausuró en la tarde del martes 22 de julio de 2025 su sesión legislativa de primavera correspondiente al año legislativo en curso, registrando un balance honorable que refleja una dinámica legislativa, de control y diplomática sólida, y que reafirma el papel de la Cámara como un actor institucional clave en la defensa de los intereses vitales y estratégicos del Reino, bajo el liderazgo esclarecido de Su Majestad el Rey Mohammed VI.
Durante la sesión de clausura, el presidente de la Cámara, Mohamed Ould Errachid, subrayó que esta sesión de primavera no fue un simple ejercicio constitucional periódico, sino más bien una etapa institucional destacada de compromiso responsable con las Altas Orientaciones Reales, en particular las contenidas en el discurso de apertura de la actual legislatura, que trazó una clara hoja de ruta para la labor del Parlamento y del conjunto de las instituciones.
La Cámara de Consejeros tradujo estas orientaciones en acciones concretas mediante la aplicación del plan estratégico 2024–2027, cuya implementación comenzó de manera participativa e inclusiva en todos los niveles de la Cámara, tanto en términos de compromisos como de resultados. Las agrupaciones parlamentarias superaron incluso varios de los objetivos establecidos, gracias a su dinamismo y a la complementariedad de funciones con otros actores institucionales, especialmente el Gobierno.
Ould Errachid destacó que la Cámara adoptó un enfoque de trabajo integrado basado en tres pilares: el firme compromiso con las Altas Orientaciones Reales, la consideración del papel representativo y constitucional de la institución, y la implementación precisa del plan estratégico de la Cámara. Este enfoque se tradujo en logros legislativos sustanciales e iniciativas de control responsables, en sintonía con las profundas transformaciones que vive Marruecos en el marco del nuevo modelo de desarrollo.
El presidente de la Cámara también señaló que esta sesión se desarrolló en un contexto nacional, regional e internacional delicado, marcado por múltiples desafíos: presiones socioeconómicas internas, tensiones crecientes en el entorno regional, inestabilidad en el mundo árabe y desórdenes persistentes en Europa y África.
A pesar de estas circunstancias difíciles, la Cámara de Consejeros se mantuvo en el centro de la acción institucional, implicándose activamente en la defensa de las causas nacionales, especialmente la cuestión del Sáhara marroquí, a través de una diplomacia parlamentaria sólida y mensajes políticos claros frente a las campañas hostiles contra la integridad territorial del Reino.
Ould Errachid concluyó afirmando que la Cámara de Consejeros ha demostrado que no es solo una cámara legislativa o un órgano de control, sino una institución constitucional consolidada, que expresa el pulso de la nación y contribuye a delinear los caminos del desarrollo, la justicia social y territorial, en perfecta armonía con la visión clarividente de Su Majestad el Rey.









