El espíritu de la Marcha Verde inspira el impulso de desarrollo que vive hoy el Reino de Marruecos y sus decisiones diplomáticas acertadas, que lo convierten en una potencia regional consolidada, subrayó el historiador y geopolítico francés Jean-Baptiste Noé.
«Marruecos, plenamente consciente de los retos geopolíticos actuales, ha logrado, gracias a una diplomacia constante y paciente, convertirse en una potencia regional consolidada», indicó en una entrevista concedida a la MAP con motivo del 50.º aniversario de la Marcha Verde.
En este contexto, señaló que la adopción por el Consejo de Seguridad de la ONU de la resolución 2797, que respalda la soberanía marroquí sobre su Sáhara, «ofrece una lección de diplomacia» e «ilustra el éxito de una estrategia a largo plazo, basada en la legitimidad histórica y la construcción de alianzas sólidas», impulsada por SM el Rey Mohammed VI.
Este dinamismo, señaló, junto con el creciente apoyo internacional a la soberanía marroquí sobre sus provincias del sur, posiciona al Reino como una potencia de mediación y equilibrio en un continente en plena recomposición.
Noé, también profesor universitario de geopolítica y economía política, señaló que la apuesta del Sáhara no se limita únicamente a la cuestión de la soberanía, sino que también es económica y territorial, y señaló que Marruecos ha sabido aprovechar plenamente su geografía, transformando sus limitaciones naturales —montañas, zonas áridas— en motores de desarrollo.
Subrayó que, desde hace varias décadas, el Reino trabaja para mejorar la integración de sus periferias, con el fin de que el desarrollo no se concentre únicamente en Rabat o Casablanca, y la región del Sáhara marroquí se inscribe en esta visión global: la puesta en valor de sus recursos naturales, así como los grandes proyectos de infraestructura, la convierten en una región estratégica para el crecimiento nacional.









