19 junio 2026 / 20:42

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Benabdelkader, hispanista y exministro, a Mares30: El hispanismo en Marruecos parece situarse todavía en una fase incipiente o formativa

mares30 - marzo 11, 2026

Entrevistado por Toufiq Slimani

En el marco del Proyecto de Ramadán de Mares30 —Entrevistas ramadanescas con hispanistas marroquíes, el diario conversa con Mohammed Benabdelkader (Tetuán, 1961), hispanista, investigador y exministro marroquí, además es doctor en sociología de comunicación y profundo conocedor del panorama político marroquí y regional.

 

El exministro señala que el concepto de hispanismo suele generar confusión porque puede referirse tanto a una disciplina académica dedicada al estudio de la lengua y cultura españolas como a una identidad cultural vinculada a la idea de Hispanidad. Desde esta perspectiva, considera que en Marruecos existen investigadores y estructuras universitarias que estudian el mundo hispánico y que permiten hablar de un hispanismo marroquí, aunque todavía limitado y en proceso de formación. A pesar de contar con departamentos universitarios, tesis y producción académica, este campo sigue siendo disperso y aún no constituye una corriente intelectual plenamente estructurada, aunque posee potencial para desarrollarse en el futuro desde una perspectiva crítica y propia.

 

Mares30 ha optado por publicar esta entrevista en ocho entregas, difundiendo cada respuesta por separado cada tres días, con el objetivo de permitir al lector apreciar con mayor detenimiento las ideas y experiencias de nuestro invitado.

 

2- Desde su experiencia acumulada en el estudio, la investigación, y la decencia, como evalúa el estado actual del hispanismo marroquí, en términos académicos, institucionales y de producción intelectual?

 

Antes de responder a esta pregunta quisiera señalar la existencia de una cierta confusión conceptual en torno al término “hispanismo”, lo que explica muchas de las ambigüedades en su uso académico, cultural e incluso mediático. Esta confusión proviene del hecho de que la misma palabra designa realidades distintas que a menudo se confunden. Podemos identificar al menos dos niveles conceptuales que suelen mezclarse.

 

El primer nivel concierne el hispanismo como disciplina académica en su sentido más estricto, el hispanismo es simplemente un campo académico dedicado al estudio de la lengua española, la literatura en español y la historia y cultura de un supuesto mundo hispánico. En este sentido, un hispanista sería simplemente un especialista comparable a un germanista o un arabista. Aquí el término tiene un significado neutral y metodológico. 

 

En un segundo nivel, se plantea el hispanismo como identidad cultural, refiriéndose a la afirmación de una comunidad cultural hispánica basada en la lengua española, ciertas tradiciones históricas compartidas, y vínculos culturales entre España y América Latina. Este uso se acerca a la idea de Hispanidad, que remite menos a una disciplina académica propiamente dicha que a un marcador identitario y cultural destinado a subrayar la existencia de una comunidad histórica, lingüística y cultural, y es aquí donde el hispanismo como disciplina científica se confunde con la hispanidad como ideología política o civilizacional, que en determinados momentos históricos, se desarrolló en un discurso político y geocultural que buscaba afirmar la continuidad histórica del mundo hispánico, mantener vínculos entre España y América Latina, y reinterpretar el pasado imperial español. Cabe recordar que, durante el régimen del dictador Francisco Franco, el concepto de Hispanidad fue utilizado para construir un proyecto ideológico, con dimensiones culturales y diplomáticas.

 

Esta amalgama conceptual no es accidental, sino que forma parte de la propia historia del hispanismo como campo de producción de saber y de poder cultural. Por ello, y para retomar nuestra pregunta inicial, trataremos de abordar el hispanismo en Marruecos en su sentido más restringido, el de un campo de estudio académico dedicado al análisis de la lengua, la cultura y, más ampliamente, de la llamada civilización hispánica. 

 

Sin embargo, mi intento de evaluación del hispanismo marroquí, no se sitúa necesariamente desde la posición de un hispanista. En efecto, para mí el término hispanista —a menudo confundido con el simple hecho de ser hispanohablante— designa más bien a un investigador, profesor o intelectual que estudia el mundo hispánico desde una perspectiva académica especializada. Tradicionalmente, el hispanista es un especialista en campos como la filología, la literatura o la historia de las sociedades del ámbito hispánico, y su trabajo se inscribe en el marco de los estudios dedicados a la lengua, la cultura y la civilización hispánicas.

 

La perspectiva desde la cual se desarrolla mi modesta reflexión es, sin embargo, distinta. Como investigador en sociología de la comunicación, mi enfoque del análisis crítico del discurso, no consiste tanto en producir conocimiento dentro del campo del hispanismo, sino más bien en analizar críticamente los discursos que este campo genera. Se trata, en otras palabras, de situarse en una posición reflexiva que permita examinar el hispanismo no solo como disciplina académica, sino también como un conjunto de representaciones, categorías y narrativas a través de las cuales se construye y se interpreta el llamado “mundo hispánico”.

 

Yo creo que en Marruecos existen hispanistas brillantes y ambiciosos, aunqué pocos, por tanto, hasta cierto punto se puede hablar de un hispanismo marroquí, aunque con ciertas particularidades que lo diferencian del hispanismo europeo o norteamericano, en términos de formación académica, producción intelectual y contexto histórico-cultural.

 

Conviene recordar en este contexto, que el español en Marruecos ha dejado de ser una lengua vernácula vinculada al legado del protectorado. Hoy se presenta más bien como una lengua extranjera que compite con otras dentro del sistema educativo nacional. Su difusión no responde tanto a una continuidad sociolingüística como a una política educativa voluntarista, impulsada por el propio Estado marroquí, que logró ampliar su enseñanza a partir de los años ochenta a regiones como el Sous y el Atlas, donde hasta entonces había sido prácticamente ignorada. 

 

Aunque hoy se enseña en muy pocos institutos marroquíes como tercera lengua extranjera después del francés y el inglés, la situación del español a nivel universitario es mejor, existen departamentos de lengua y literatura española en varias universidades, como La Universidad Mohammed V de Rabat, la Universidad Hassan II de Casablanca, la Universidad Abdelmalek Essaadi de Tetuan, o la Universidad Ibn Zohr de Agadir, y departamentos activos de otras universidades que, además de producir tesis sobre literatura española y latinoamericana, elaboran estudios sobre la influencia española en Marruecos particularmente en sus dimensiones culturales y lingüísticas,  contribuyendo así a documentar las múltiples formas de interacción que han marcado las relaciones entre Marruecos y el mundo hispánico.

 

Estas bases universitarias, inicialmente centradas en la formación de especialistas en lengua y literatura españolas, se han visto progresivamente reforzadas en los últimos años por la implicación de otros campos académicos. Junto a los departamentos de filología hispánica, investigadores procedentes de disciplinas como la historia, la sociología o las relaciones internacionales —tanto en universidades marroquíes como en centros de investigación extranjeros— han mostrado un interés creciente por el estudio de las relaciones históricas, culturales y políticas entre Marruecos y el mundo hispánico. Este ensanchamiento del campo de investigación ha favorecido la emergencia de enfoques interdisciplinarios que contribuyen a renovar la comprensión de estas interacciones más allá del marco tradicional de los estudios literarios y lingüísticos. Por lo tanto, hay una acumulación académica suficiente para hablar de un hispanismo marroquí, aunque todavía más limitado que el hispanismo europeo y norteamericano.

 

La prudencia analítica exige, por tanto, más bien hablar de un hispanismo marroquí todavía en proceso de desarrollo. Aunque en Marruecos existen investigadores, departamentos universitarios y una producción académica dedicada a la lengua y cultura españolas, estos indicios institucionales no bastan necesariamente para afirmar la consolidación de un hispanismo marroquí como proyecto intelectual autónomo.

 

En efecto, disponemos de una infraestructura académica que ha favorecido la formación de especialistas en literatura, lingüística e historia del mundo hispánico, así como la producción de tesis, traducciones y estudios literarios. Sin embargo, la existencia de esta actividad académica no equivale necesariamente a la formación de una corriente intelectual estructurada. A diferencia de lo que ocurre en otras tradiciones nacionales del hispanismo —como el hispanismo francés, británico o estadounidense—, el campo marroquí parece caracterizarse todavía por una acumulación dispersa de investigaciones, más que por la articulación de un programa teórico coherente o de una problemática común que defina su identidad intelectual.

 

Desde esta perspectiva, conviene distinguir entre presencia institucional del hispanismo y constitución de un hispanismo marroquí como campo epistemológico propio. La primera es indiscutible, Marruecos dispone hoy de estructuras universitarias que permiten el estudio sistemático de la lengua y cultura españolas. La segunda, en cambio, permanece más incierta. Para que se pudiera hablar plenamente de un hispanismo marroquí sería necesario identificar una masa crítica de investigadores que dialoguen entre sí dentro de un mismo horizonte intelectual, la formulación de problemáticas teóricas propias, vinculadas a la posición histórica y cultural específica de Marruecos frente al mundo hispánico, además de la emergencia de debates internos capaces de definir una perspectiva marroquí sobre la Hispanidad, sus representaciones y sus herencias históricas.

 

En ausencia de estos elementos, el hispanismo en Marruecos parece situarse todavía en una fase incipiente o formativa, marcada por la adopción de marcos metodológicos producidos en otros espacios académicos —principalmente España y América Latina— más que por la elaboración de una perspectiva crítica autónoma.

 

Esta constatación no implica una valoración negativa. Al contrario, la posición histórica y geográfica de Marruecos —situado en la encrucijada entre Europa, el Mediterráneo y África— podría ofrecer condiciones particularmente fecundas para el desarrollo futuro de un hispanismo crítico y transfronterizo, capaz de reconsiderar las relaciones entre España, Marruecos y el mundo hispánico desde una perspectiva histórica y poscolonial.

 

Por ello, más que afirmar prematuramente la existencia de un hispanismo marroquí plenamente constituido, parece metodológicamente más prudente hablar de un campo académico emergente, cuyas potencialidades intelectuales aún están en proceso de definición.

Categorías : Cultura Entrevistas