Entrevistado por Toufiq Slimani
En el marco del Proyecto de Ramadán de Mares30 —Entrevistas ramadanescas con hispanistas marroquíes—, el diario conversa con el doctor Ahmed Benremdane, hispanista, académico y una de las figuras pioneras del hispanismo en Marruecos.
Antiguo profesor del entrevistador en la Universidad de Fez, Benremdane reflexiona en esta entrevista sobre su trayectoria intelectual, el estado actual del hispanismo marroquí y la situación de la lengua española en las universidades del país. A través de su experiencia como docente e investigador, aborda también las relaciones culturales entre Marruecos y España y el papel que puede desempeñar el español como puente académico y cultural entre ambas orillas y el mundo iberoamericano.
• Un placer volver a verle y a escucharle. Gracias por aceptar la invitación de Mares30.
En primer lugar, quisiera expresar mi más sincero agradecimiento al diario digital Mares30 en la persona de su director, Toufiq Slimani, así como a todos los miembros de su equipo, por brindarme esta valiosa oportunidad de dirigirme a sus lectores y a los hispanistas, en particular. Es, para mí, un verdadero honor poder compartir algunas reflexiones mías sobre mi modesta experiencia, como profesor e investigador en Estudios Hispánicos, en torno al Hispanismo marroquí, a la situación actual del español, particularmente en las universidades marroquíes, así como otros temas relativos a las relaciones hispano-marroquíes, esencialmente las culturales. No cabe la menor duda de que los esfuerzos desplegados por nuestros jóvenes periodistas hispanistas, la profesionalidad de todo el equipo de Mares30 y la diversidad de los temas que abordan despierta el interés de los lectores sobre todo lo que une a los dos países vecinos, España y Marruecos, en diversos ámbitos, como la política, la economía y la cultura, sin olvidar los países del mundo iberoamericano con que Marruecos tiene excelentes relaciones que van mejorándose y estrechándose en los últimos años.
¡Gracias!
- Primer contacto con la lengua española. ¿Podría describir su primer contacto con la lengua española y los factores —personales, familiares o contextuales— que influyeron en su decisión de estudiarla y dedicarle posteriormente su trayectoria intelectual y profesional? ¿Cómo explica el surgimiento de destacados hispanistas en regiones marroquíes que históricamente no mantuvieron un contacto directo ni cultural con España?
En cuanto a mi elección del español como segunda lengua extranjera después del francés, quisiera aclarar, en primer lugar, que no fue realmente una elección. Más bien, como les ocurrió a muchos alumnos a finales de los años sesenta del siglo pasado, me vi obligado a aprender esta lengua que, por desgracia, no sabíamos valorar en aquel entonces, ni éramos conscientes de su importancia ni de los profundos vínculos históricos que han unido, a lo largo del tiempo, a las dos orillas del Estrecho de Gibraltar.
Éramos víctimas de ideas preconcebidas sobre España, un país que se nos presentaba como un país pobre cuya lengua y cultura, supuestamente, no podían aportarnos nada por ser un país subdesarrollado en aquel entonces, por lo menos el sur cercano, ni resultarnos útiles a la hora de buscar trabajo, etc.
Estábamos fuertemente influidos por todo lo francés —la lengua, las costumbres—, y la ciudad nueva de Meknés, mi ciudad natal, era testigo del progreso francés en comparación con algunos españoles que se habían instalado en barrios que reflejaban la pobreza que padecían, la mayoría de ellos gitanos.
Mi comienzo con la lengua española no fue una elección, sino una sorpresa que cambió mi rumbo sin que me diera cuenta. Apenas habían pasado dos semanas desde que había elegido el inglés y empezado a estudiarlo con entusiasmo, cuando el director del instituto entró una mañana para informarnos de la llegada de un nuevo profesor de español, y de que tendría que escoger a algunos alumnos de nuestra clase para estudiar esta lengua. Para mí, fue un gran impacto, y me entristeció mucho dejar el inglés y no volver a ver a aquella profesora rubia cuya manera de enseñar y trato amable tanto apreciábamos.
Sin embargo, los días siguientes trajeron un cambio inesperado. Después de una o dos semanas, como mucho, empezamos a sentir la importancia del español; incluso llegamos a sentirnos orgullosos de estudiarlo y a dar gracias a Dios por aquella “obligación” que al principio nos había parecido dura. Y todo el mérito se debe, después de Dios, a nuestro profesor “Millán”, quien nos hizo amar la lengua y supo acercarla a nuestros corazones antes que a nuestras mentes. En pocas clases consiguió que nos sintiéramos cómodos con él, e incluso que lo admiráramos por su trato, su humildad y, sobre todo, por el lenguaje sencillo y accesible que utilizaba.
Ese amor y esa pasión por la lengua de Cervantes me hicieron darme cuenta de algo de lo que antes no era consciente: que el ser humano puede descubrir su verdadero destino en los momentos que cree pérdidas, y que algunos cambios impuestos pueden ser el comienzo de caminos más amplios y hermosos de lo que había imaginado.
En poco tiempo empecé a tomar conciencia, poco a poco, de la importancia de la lengua española y de la influencia que tenía en nuestra vida cotidiana. Muchas palabras del darija son de origen español, como “coche”, “rueda” , “lejía”, o el «cojo», el apodo de un limpiabotas muy famoso en la ciudad, además de términos que se utilizan en los juegos de cartas y en algunos oficios e industrias, debido a la presencia de una comunidad española, como la mecánica, la zapatería, entre otros.
La presencia de los Franciscanos que había entre ellos curas y monjas de origen español. Lo sabíamos por sus nombres y apellidos.
Asimismo, comenzaron a despertar mi interés y mi curiosidad algunas palabras del español que tienen origen árabe.
Llegué así a la siguiente conclusión: lo que nos une a los españoles no se limita solamente a ciertas palabras compartidas, sino que va mucho más allá. Me refiero a una cultura común, así como a tradiciones y costumbres compartidas.
Hay otra cosa que quisiera señalar, y es que en el tercer año de secundaria, es decir, en el año del bachillerato, competíamos entre nosotros y cada uno intentaba demostrar lo que había aprendido de español. Esto se manifestaba en las actividades culturales y en las presentaciones que hacíamos en español, así como en nuestro orgullo frente a nuestros compañeros de inglés, al mostrar que sabíamos hablar la lengua que se nos había impuesto y que no nos arrepentíamos de haberla aprendido ni de haber continuado con ella.
Muchos son los que se preguntan por el interés de los hijos de la región de Mequínez por los estudios hispánicos. Esta pregunta me ha venido a la mente en numerosas ocasiones, y he intentado encontrar una respuesta siempre que he tenido la oportunidad. En mi opinión, la primera razón radica en el papel que desempeñaban todos los profesores extranjeros de lengua española, tanto franceses como españoles, en nuestra formación: nos enseñaban el idioma de tal manera que despertaban en nosotros el interés, el cariño y el deseo, tras finalizar la etapa secundaria, de especializarnos en él.
Aquí quisiera abrir un paréntesis para destacar el papel fundamental que desempeña el profesor en la motivación del alumno, en su cercanía y respeto hacia él, y en el hecho de tenderle la mano en una etapa decisiva de su vida académica.
La relación entre profesor y alumno no era meramente académica; estaba marcada por un profundo carácter humano, que se manifestaba en el cumplimiento ejemplar de la labor docente y en la asunción de la responsabilidad educativa y moral, a pesar de los medios limitados.
De ahí procede el elevado número de hispanistas oriundos de Mequínez que han consagrado su trayectoria profesional a la enseñanza del español, tanto en la educación secundaria como en la universidad. Entre los profesores universitarios cabe mencionar, a título de ejemplo, a Abdellatif Limami, Abdelaziz Nouache, Khadija Derbal, Allal Ezzaim, Mohamed Barrada, Ahmed Benremdane, Fátima Larouz, Said Sabia, Said Benabdelouahed, Mohamed Amrouche, entre otros. La mayoría de estos hispanistas universitarios se formaron bajo la tutela de profesores marroquíes que asumieron la responsabilidad académica tras la retirada progresiva de los docentes extranjeros. Entre ellos se destaca el profesor Abdelhaq Serghini, considerado el decano de los hispanistas marroquíes en Mequínez.
- Estado actual del hispanismo marroquí. Las instituciones profesionales y los institutos privados o españoles tienen una visión y percepción diferente del estado actual del español en Marruecos. Pero el español en las universidades marroquíes y los colegios públicos está agonizando. ¿Desde su experiencia acumulada en el estudio, la investigación y la docencia en Marruecos, cómo evalúa el estado actual del hispanismo marroquí en términos académicos, institucionales y de producción intelectual? ¿Parece que la enseñanza tradicional del español ya no atrae a los estudiantes en Marruecos?
Pensar que el español en Marruecos está en fase de agonía me parece una apreciación desmedida, teñida de un pesimismo injustificado y de una visión distorsionada de la realidad. Se trata, a mi juicio, de una afirmación infundada que conviene revisar y rectificar. Cabe preguntarse en qué argumentos objetivos o en qué datos concretos se apoyan quienes defienden esta interpretación equivocada.
En mi opinión, y a la luz de mi experiencia de varias décadas como hispanista, he podido constatar, desde mi primer contacto con la lengua española en el instituto y más tarde en la Facultad —primero como estudiante y después como profesor e investigador—, la existencia de una paradoja llamativa: a veces se tiene la impresión de que el español atraviesa una etapa de deterioro o retroceso.
Sin embargo, considero que esa percepción es engañosa. Evaluar la vitalidad del español basándose únicamente en el número de estudiantes matriculados en los distintos departamentos de Estudios Hispánicos resulta reduccionista e incluso erróneo. Del mismo modo, establecer comparaciones con otras lenguas, como el inglés, tomando como único criterio la cifra de estudiantes anglófonos, constituye una apreciación simplista que no refleja la realidad ni la complejidad del fenómeno lingüístico y cultural.
El español en Marruecos no puede entenderse únicamente desde la perspectiva del periodo del Protectorado. Reducir su presencia a una herencia colonial sería simplificar una realidad histórica mucho más compleja y profunda. Antes incluso del establecimiento del Protectorado español en el norte del país, el español ya formaba parte de los intercambios diplomáticos, comerciales y culturales entre Marruecos y la Península Ibérica.
Durante siglos, las relaciones entre Marruecos y España estuvieron marcadas por contactos constantes a través del Estrecho de Gibraltar. Las correspondencias oficiales entre las autoridades marroquíes y sus interlocutores españoles se redactaban con frecuencia en lengua española, lo que convirtió este idioma en una herramienta diplomática de primer orden. En este sentido, el español fue una lengua de comunicación internacional y no simplemente un instrumento de dominación.
Asimismo, se puede hablar de las relaciones comerciales entre las dos riberas del Estrecho que favorecieron la circulación de personas, mercancías y también de palabras. Estos intercambios generaron una convivencia lingüística que dejó huellas duraderas, particularmente, en el norte de Marruecos.
Hoy en día, el español es percibido todavía por muchos marroquíes como una lengua de herencia cultural y de memoria histórica compartida.
En la actualidad, el español mantiene su prestigio en ámbitos académicos, económicos y culturales, no como una lengua impuesta, sino como una lengua elegida por razones históricas, geográficas, culturales, etc.
El español está presente en todas las Universidades del Reino puesto que la mayoría cuentan con departamentos de Lengua y Literatura Hispánicas (Universidad Mohamed V (Rabat), Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah (Fez), Universidad Abdelmalek Essaadi (Tetuán), Universidad Hassan II (Casablanca/ Mohamedia), Universidad Ibn Zohr (Agadir), Universidad Mohamed Primero (Nador) y Universidad Muley Ismael de Mequínez.
En otras universidades sin departamento especializado, el español suele ofrecerse como lengua extranjera complementaria.
Me gustaría insistir, también, en el papel fundamental y decisivo que debe desempeñar la colaboración entre las universidades marroquíes y las instituciones españolas en Marruecos, como la Consejería Cultural, la Consejería de Educación y los diferentes institutos Cervantes. Hay que trabajar para reforzar esta colaboración para poder promover la enseñanza del español en Marruecos y mejorar su presencia. Aprovecho esta oportunidad para reiterar mi felicitación al Instituto Cervantes de Fez, en la persona de su director Óscar Pujol y a la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah por la reciente firma del Convenio de cooperación entre las dos instituciones que, en mi opinión, debe motivar a otras universidades a seguir el mismo proceso.
Creo, también, que los departamentos de Estudios Hispánicos deben tomar en consideración las necesidades del mercado laboral con la introducción de reformas en la enseñanza de las asignaturas y teniendo en cuenta las nuevas y fundamentales necesidades del mercado laboral, pues hay materias que, a mi juicio, ya no despiertan el interés del estudiante que aspira a mantenerse al ritmo de todas las novedades científicas y los cambios que está conociendo el mundo, particularmente las oportunidades académicas y laborales entre Marruecos y los países hispanohablantes.
- Percepción actual de España. ¿Cómo percibe hoy a España, tanto desde una perspectiva cultural e intelectual como desde su posición de hispanista marroquí, en un contexto marcado por transformaciones políticas, sociales y geoestratégicas? ¿Es posible recuperar hoy en día la famosa y añorada “Convivencia” en el Ándalus en pleno subidón de la ultraderecha en España?
La imagen que hoy se suele dar de España entre los hispanistas universitarios marroquíes es, generalmente, positiva, es la de un país vecino con que compartimos un pasado común y con que los contactos a todos los niveles nunca han sido interrumpidos, incluso en mementos de desacuerdo y de malentendido. Su lengua se percibe no sólo como un instrumento de comunicación, sino como un vehículo de una cultura cuyo elemento árabe constituye desde largos tiempos uno de sus principales ingredientes. Prueba de ello son los arabismos que forman parte del español y que se utilizan en la vida cotidiana de los españoles. A propósito del pasado común, basta con recordar el legado andalusí y los maravillosos monumentos arabo- musulmanes que inmortalizan en la memoria de ambos pueblos esa historia compartida. Además, cabe recordar la percepción del español como lengua internacional por el gran número que va creciendo de los hispanohablantes a través del mundo. El interés por el español es cada vez más importante gracias a instituciones como el Cervantes, presente en varios países en los cuatro continentes. En el caso de Marruecos, nuestro país ocupa un lugar privilegiado puesto que hay varios centros del Instituto Cervantes ubicados en distintas ciudades, como Rabat, Casablanca, Fez, Marrakech, Tánger y Tetuán, con extensiones o aulas en otras ciudades como Agadir, Larache, Mequínez o Nador.
Las actividades culturales de los centros Cervantes contribuyen al buen conocimiento de la cultura española gracias a las conferencias, exposiciones, proyecciones del cine,… lo que permite la creación de una visión correcta, auténtica y profunda de la realidad española. Las bibliotecas del Cervantes, gracias a sus fondos, son espacios de mayor importancia y de gran provecho, tanto para los hispanistas universitarios como para el público de los amantes de la lengua y cultura españolas,…
España se distingue, también, por las relaciones económicas y comerciales que tiene con Marruecos. Las exportaciones y las inversiones españolas van creciendo y la convierten en el primer socio comercial de Marruecos. Lo mismo se puede decir de nuestro país que ocupa el primer lugar como socio de España en el continente africano.
A nivel político y diplomático, el año 2022 marca una nueva etapa puesto que constituye un giro importante gracias a la posición española sobre el Sáhara marroquí. Hoy en día, asistimos a la firma de múltiples acuerdos entre los dos países vecinos que son una prueba de la excelencia de dichas relaciones cada vez más estrechas y estratégicas.
En suma, se puede afirmar que la percepción de España entre los hispanistas universitarios y entre los marroquíes en general es la de un país próximo, complejo y en constante evolución, con el que Marruecos mantiene vínculos históricos, culturales y humanos muy profundos.
- Frustración y realidad institucional. ¿Existe, a su juicio, un sentimiento de frustración entre los especialistas en lengua y cultura españolas en Marruecos ante el nivel de apoyo, visibilidad y dedicación que recibe el español actualmente en las universidades y en los institutos públicos?
Yo prefiero utilizar la palabra «insatisfacción» porque » frustración» me parece más fuerte y que puede significar pasar por alto e ignorar completamente todo tipo de apoyo al hispanismo marroquí por parte de las instituciones españolas competentes. Nadie puede negar el papel importante de la Consejería Cultural de España en el apoyo y la promoción del hispanismo marroquí y el fomento del conocimiento y la difusión de la lengua y la cultura españolas en el ámbito universitario y cultural marroquí, en general. La colaboración con los diferentes departamentos de Estudios Hispánicos de las Universidades marroquíes se traduce por las ayudas que concede para la celebración de Congresos y encuentros en torno a varios temas de interés común, la organización de actividades culturales (conferencias por parte de especialistas españoles, traducciones, etc.). Cabe mencionar, también, el apoyo que la Consejería presta a los investigadores marroquíes con la difusión de las investigaciones realizadas por los hispanistas marroquíes, apoyando iniciativas editoriales, publicaciones académicas y proyectos culturales relacionados con el hispanismo.
Pero, a pesar de todos estos esfuerzos por reforzar la cooperación con los distintos departamentos de estudios hispánicos y por fomentar el trabajo de los investigadores marroquíes, este apoyo sigue siendo insuficiente. Los investigadores marroquíes aspiran a algo mejor, como por ejemplo reactivar aquellas estancias en España durante las vacaciones de verano, con el fin de profundizar la formación de quienes se interesan por la lengua española y permitirles entrar en contacto con sus colegas en España. Aquellas estancias lingüísticas en los años ochenta y noventa fueron una oportunidad de oro para profundizar nuestra formación y mejorar nuestro nivel lingüístico y nuestros conocimientos. Ojalá se hubieran mantenido.
- Causas del retroceso o estancamiento del español. ¿Cuáles considera que son las principales razones históricas, políticas, educativas y culturales que explican la situación actual de la lengua española en Marruecos y su pérdida —o estancamiento— de peso relativo frente a otras lenguas extranjeras?
Decir que la lengua está en retroceso o en estancamiento me parece un juicio fuera de lugar. Hay algo que conviene aclarar: la lengua española, como las demás lenguas vivas, está en constante evolución y cambio. En efecto, toda lengua necesita desarrollarse y renovarse, lo cual es algo normal debido a su contacto con otras lenguas, de las que toma palabras y expresiones, al mismo tiempo que también les aporta otras que pueden necesitar. Se trata de los conocidos calcos y préstamos lingüísticos.
En resumen, una lengua no muere, no retrocede ni puede caer en el estancamiento mientras haya personas que la utilicen, la hablen y escriban en ella.
En lo que respecta a la lengua española, es una de las lenguas más bellas y el número de sus hablantes en el mundo sigue aumentando constantemente. En el caso de Marruecos, reconozco que otras lenguas extranjeras como el francés y el inglés compiten con ella e incluso la superan en cuanto al número de usuarios, debido a razones históricas —como ocurre con el francés— o a la posición que ocupa actualmente el inglés como lengua global, lo que ha impuesto su uso en todos los ámbitos.
Por otra parte, podemos hablar de la otra cara de la moneda: la lengua española, como ya he señalado en esta entrevista, ha sido durante siglos un medio de comunicación con nuestros vecinos del norte y no una lengua colonial. El hecho de que el número de sus hablantes sea menor en comparación con las lenguas mencionadas no disminuye su valor, ni permite considerarla en retroceso, dado el creciente interés que despierta y el número de personas que la estudian y la utilizan.
- La paradoja Marruecos–España. ¿Cómo interpreta la aparente paradoja entre el notable fortalecimiento de las relaciones políticas, económicas, diplomáticas, comerciales y de cooperación en materia de seguridad e inteligencia entre Marruecos y España, y la ausencia de un impacto equivalente en las relaciones culturales, educativas y universitarias?
Hay muchos factores históricos, institucionales, sociales y lingüísticos que explican estas diferencias entre el rápido desarrollo de las relaciones políticas, diplomáticas y económicas entre España y Marruecos y la evolución más lenta que experimenta la lengua española en la universidad marroquí y en otras instituciones educativas.
Esto puede explicarse por la prioridad que ambos países conceden a las relaciones comerciales, a las inversiones y a otras cuestiones como la migración y los intercambios, una prioridad que refleja la importancia de la cooperación estratégica entre los dos países vecinos. Por lo tanto, no se trata de una paradoja, sino más bien de una cuestión de prioridades.
Ello no significa, sin embargo, que el aspecto cultural, la enseñanza del español y la difusión de la cultura española carezcan de importancia. Como señalé anteriormente, existe un esfuerzo por parte de la Consejería Cultural de la Embajada de España en Marruecos, así como el papel que desempeñan algunas instituciones como el Instituto Cervantes en el estímulo de los interesados e investigadores en los estudios hispánicos y en el apoyo a congresos y encuentros científicos y culturales organizados por los distintos departamentos especializados de las universidades marroquíes.
• Perspectivas de futuro. En un contexto internacional caracterizado por la hibridez, la inestabilidad y la volatilidad, ¿se declara usted optimista o pesimista respecto al futuro de la lengua española en Marruecos, y qué condiciones considera necesarias para revertir o consolidar su presencia?
Como ya he señalado en mis respuestas anteriores, no soy pesimista respecto a la situación del español ni en cuanto a su futuro como una lengua que los marroquíes consideramos una de las más cercanas a nosotros y a nuestra cultura. Ello se debe a razones históricas, a la proximidad geográfica entre dos países vecinos y a los proyectos comunes que existen entre ambos en numerosos y diversos ámbitos. Asimismo, no debemos olvidar que el número de hablantes de esta lengua en el mundo sigue aumentando y que muchos países la han adoptado como lengua oficial.
A pesar de la competencia que conoce la lengua española en Marruecos dentro del sistema educativo con el francés, lengua que heredamos del colonialismo francés y que se ha utilizado hasta hace poco en la administración, y con el inglés, considerado como una lengua de proyección internacional y la más empleada en las ciencias modernas y en la comunicación entre los países, el español sigue siendo presente en el sistema educativo marroquí, en la universidad y en los intercambios culturales, lo que demuestra que no solo resiste, sino que continúa proyectándose. Pese a que , cada año, el número de estudiantes que optan por estudiar español queda reducido en comparación con otras lenguas extranjeras como el francés y el inglés, éstos lo eligen por razones académicas y profesionales como por la cercanía geográfica e histórica entre Marruecos y España, así como por la riqueza de la cultura hispánica.
Además, el español en Marruecos no es únicamente una lengua extranjera sino un vehículo de memoria compartida, de relaciones humanas y de cooperación cultural.
En el norte de Marruecos, por ejemplo, la presencia histórica del español sigue siendo claramente perceptible, mientras que en otras zonas del país su enseñanza ha ido extendiéndose progresivamente gracias al trabajo sostenido de profesores y al apoyo de diversas instituciones.
La convivencia con otras lenguas como el francés y el inglés no debería entenderse como una amenaza, sino más bien como el reflejo del carácter plurilingüe de la sociedad marroquí. En este marco, el español puede afirmarse como una lengua complementaria y estratégica, capaz de abrir nuevas perspectivas en ámbitos como el económico, el turístico, el diplomático y el académico.
Por esta razón, más que hablar de rivalidad entre lenguas, considero más adecuado referirse a una verdadera convivencia lingüística. El porvenir del español en Marruecos dependerá, sin duda, de políticas educativas bien orientadas y del fortalecimiento de la cooperación cultural; sin embargo, las bases existentes permiten contemplar ese futuro con optimismo y confianza.









