La experiencia marroquí en materia de justicia transicional, a través del ejemplo de la Instancia Equidad y Reconciliación (IER), fue destacada el jueves en Beirut por la presidenta del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Amina Bouayach.
En su intervención en el Foro regional sobre «la reparación y la rehabilitación de las víctimas de la tortura en Oriente Medio y el Norte de África», celebrado en Beirut los días 10 y 11 de julio, Bouayach señaló que la creación de la IER, en enero de 2004, respondía a un proceso civil y a una defensa que, desde principios de la década de 1990, había suscitado un gran interés entre los expertos por su búsqueda de medios que facilitaran la transición hacia la democracia y la supremacía de la ley, y rompieran con los esquemas administrativos que conducían a violaciones flagrantes de los derechos humanos.
Asimismo, afirmó que Marruecos ha elegido, por voluntad propia, escuchar su memoria colectiva y sus llamamientos, abriendo así la página del pasado de las violaciones, no solo para documentar y preservar, sino para apropiarse de esa memoria y, sobre todo, para imaginar y construir el futuro sobre la base de la reconciliación, la justicia y la dignidad.
La experiencia marroquí constituye un modelo, gracias a las buenas prácticas y al enfoque innovador con características únicas, agregó Bouayach, citando en particular la apropiación nacional y colectiva, el diálogo social, la voluntad política de pasar página sin negar las violaciones, además del esfuerzo explícito por transformar las tragedias del pasado en lecciones y oportunidades gracias a la participación social.
Según la presidenta del CNDH, esta experiencia surgió de la interacción del mismo sistema político que optó por la justicia transicional para restablecer la confianza y sentar las bases de la protección de la dignidad humana como pilar de la reforma institucional y la construcción de la democracia.









