Entrevistado por Toufiq Slimani
En el marco del Proyecto de Ramadán de Mares30—Entrevistas ramadanescas con hispanistas marroquíes—, el académico e hispanoamericanista, Abdelmouneim Bounou, concede esta entrevista al diario Mares30, en una conversación que combina reflexión intelectual y memoria formativa.
Profesor del entrevistador en Fez en la temporada de 2009-2010, y figura clave junto a académicos como Abdelrhani Nesnas, Saïd Sabia y el difunto Abdelaziz Nouache en su pasión por América Latina, Bounou representa una generación que entendió el español no solo como lengua europea, sino como espacio transatlántico abierto a América Latina y al diálogo Sur–Sur. Gracias a esos maestros, me siento más hispanoamericanista que hispanista.
Su trayectoria parte de un descubrimiento casi casual en el liceo y evoluciona hacia una elección consciente en la universidad, donde comprendió que el español es un campo donde convergen historia, literatura, política y pensamiento. Desde entonces, ha defendido la necesidad de pensar el hispanismo desde África, más allá de la filología tradicional y de la nostalgia cultural.
En esta entrevista analiza el estado actual del español en Marruecos, el agotamiento del modelo clásico, la competencia lingüística global y la paradoja entre el fortalecimiento político Marruecos–España y la fragilidad de la cooperación cultural y universitaria. Con prudente optimismo, propone modernizar el hispanismo y proyectarlo hacia América Latina y el Sur global como herramienta estratégica de futuro.
- Primer contacto con la lengua española ¿Podría describir su primer contacto con la lengua española y los factores —personales, familiares o contextuales— que influyeron en su decisión de estudiarla y dedicarle posteriormente su trayectoria intelectual y profesional?
Mi primer contacto con la lengua española se produjo en un contexto académico y fue, en realidad, fruto del azar. En el liceo de finales de los años setenta del siglo pasado, la asignación de lenguas extranjeras respondía a una combinación de disponibilidad institucional y circunstancias administrativas. Así fue como el español apareció en mi horizonte escolar: no como una vocación inicial, sino como una materia más en el currículo. Sin embargo, aquel encuentro casual pronto adquirió una dimensión más profunda. Si el liceo representó el descubrimiento fortuito, la universidad encarnó la elección deliberada cuando por estudiar el español no por inercia, sino por convicción. Fue una decisión consciente de profundizar en una lengua que se había convertido en espacio de diálogo intercultural y de proyección académica. A principios de los años ochenta, la universidad en Fez contaba con un cuerpo docente internacional, destacando una fuerte presencia de famosos hispanistas y americanistas franceses e intelectuales españoles. Junto a ellos, comenzaba a surgir una primera generación de jóvenes profesores marroquíes que consolidarían el hispanismo en Marruecos. Gracias a ellos, comprendí que el español no era solo un instrumento de comunicación, sino también un campo de saber dónde se cruzan historia, literatura, política y pensamiento. Descubrí pronto que el español no era solo la lengua de Miguel de Cervantes, sino también la de Gabriel García Márquez y Pablo Neruda: una lengua plural, transatlántica y profundamente mestiza. Así, lo que comenzó como una circunstancia terminó configurando una trayectoria intelectual y profesional. La casualidad inicial dio paso a una apropiación crítica y vocacional, hasta convertir el español en el eje de mi vida académica.
Mi primer contacto con la lengua española se produjo también en un contexto cultural. Marruecos no puede pensarse sin su dimensión ibérica y yo crecí en un Marruecos históricamente vinculado al mundo ibérico, donde la memoria andalusí, la proximidad geográfica y la historia compartida con España forman parte del paisaje intelectual. El español no era simplemente una lengua extranjera: era una lengua vecina, una lengua de frontera y de puente. Elegir el español significaba, para mí, acceder a un espacio que conecta Europa con América Latina y que ofrece una perspectiva distinta sobre la modernidad, la colonialidad y el mestizaje cultural. Mi trayectoria posterior —centrada en el diálogo intercultural, el mestizaje y la cooperación Sur–Sur— responde a esa inquietud fundacional: pensar el español desde África y no únicamente desde Europa; desde el Sur, desde lo que algunos teóricos llamarían la exterioridad epistemológica.
- Estado actual del hispanismo marroquí. Las instituciones profesionales y los institutos privados o españoles tienen una visión y percepción diferente del estado actual del español en Marruecos. Pero el español en las universidades marroquíes y los colegios públicos está agonizando. Desde su experiencia acumulada en el estudio, la investigación y la docencia en Marruecos, ¿cómo evalúa, desde dentro, el estado actual del hispanismo marroquí en términos académicos, institucionales y de producción intelectual? ¿Parece que la enseñanza tradicional del español ya no atrae a los estudiantes en Marruecos?
El hispanismo marroquí debe analizarse dentro de lo que podríamos llamar el mercado lingüístico global. Es cierto que, en términos institucionales, el español ha perdido presencia relativa en la enseñanza pública frente a otras lenguas extranjeras, especialmente el inglés. El francés mantiene un capital histórico consolidado en la administración y en la élite institucional. El inglés concentra hoy el capital científico y tecnológico asociado a la globalización. El español, pese a ser una de las lenguas más habladas del mundo, no ha sido estratégicamente reposicionado en Marruecos dentro de esta competencia estructural.
Respecto a la enseñanza, en las universidades marroquíes, siguen formándose investigadores, se organizan congresos internacionales y se desarrollan proyectos de cooperación con América Latina y con universidades europeas. En cuanto al atractivo para los estudiantes, la enseñanza tradicional —centrada exclusivamente en la filología clásica— ya no resulta suficiente. En mi opinión, el modelo filológico tradicional está agotado. No basta con enseñar literatura del Siglo de Oro o literatura colonial en América Latina si no se integra el español en otros campos. Las nuevas generaciones buscan formaciones con proyección profesional clara, relaciones internacionales, comercio exterior o cooperación, etc. Por eso, el hispanismo debe adaptarse, diversificarse y dialogar con los desafíos contemporáneos.
- Percepción actual de América Latina ¿Cómo percibe hoy a América Latina, tanto desde una perspectiva cultural e intelectual como desde su posición de hispanista marroquí, en un contexto marcado por transformaciones políticas, sociales y geoestratégicas? ¿Cómo se percibe Marruecos desde América Latina?
América Latina y el Caribe representa también un espacio cultural y político de enorme riqueza. Desde Jorge Luis Borges hasta Alejo Carpentier, el mundo hispanoamericano ha producido formas originales de modernidad y pensamiento crítico. Como hispanista marroquí, percibo América Latina no solo como objeto de estudio literario, sino como socio natural de Marruecos en una lógica de cooperación Sur–Sur. Las experiencias compartidas de colonialidad, construcción nacional, diversidad cultural y desafíos de desarrollo generan afinidades profundas.
En cuanto a la percepción de Marruecos desde América Latina, observo una curiosidad creciente y una imagen cada vez más positiva, gracias a la emergencia del Reino de Marruecos en su posicionamiento geopolítico y en varios sectores económicos. El fútbol por ejemplo le dio a Marruecos una visibilidad global desde hace pocos años. Marruecos también es percibido como puerta de entrada a África, como actor estable en el Magreb y como puente entre continentes. No obstante, aún existe un amplio margen para profundizar el conocimiento mutuo más allá de los estereotipos exóticos.
- Frustración y realidad institucional ¿Existe, a su juicio, un sentimiento de frustración entre los especialistas en lengua y cultura españolas en Marruecos ante el nivel de apoyo, visibilidad y dedicación que recibe el español actualmente en las universidades y en los institutos públicos? ¿Le preocupa esta realidad institucional o la distancia minimiza la preocupación?
Sí, existe una preocupación real entre los especialistas. No se trata de una frustración sentimental, sino de una constatación objetiva: el español no recibe hoy un apoyo proporcional a su peso histórico y a su potencial estratégico. La cuestión no es defender una lengua por romanticismo cultural, sino interrogar la racionalidad de nuestras políticas educativas. ¿Puede Marruecos aspirar a consolidarse como puente entre África y América Latina sin fortalecer el instrumento lingüístico que conecta con más de veinte países latinoamericanos?
A lo largo de mi carrera como hispanista, he recibido, en ocasiones, apoyo efectivo de mi Universidad para desarrollar mis investigaciones científicas, pero no para facilitar mi movilidad académica, ya sea en términos de financiación, estancias de investigación o participación en redes internacionales. La invisibilidad institucional produce desgaste académico. Pero más grave aún es la desconexión entre el discurso diplomático —que celebra la cooperación con España y América Latina y el Caribe— y la inversión universitaria efectiva en estructuras universitarias sólidas. El español dispone de capital simbólico histórico en Marruecos, pero el campo institucional no siempre lo convierte en capital efectivo. Existe una brecha entre la retórica de cooperación y la inversión estructural en programas universitarios sólidos.
- Causas del retroceso o estancamiento ¿Cuáles considera que son las principales razones históricas, políticas, educativas y culturales que explican la situación actual de la lengua española en Marruecos y su pérdida —o estancamiento— de peso relativo frente a otras lenguas extranjeras?
Las causas son múltiples. Históricamente, el francés consolidó una posición estructural fuerte en la administración y la educación. Más recientemente, el inglés se ha impuesto como lengua de globalización científica y económica. A nivel educativo, el español no siempre ha sido acompañado por una modernización curricular adaptada a los nuevos mercados laborales. Culturalmente, ha faltado una narrativa que proyecte el español no solo como herencia histórica, sino como herramienta estratégica para África y América Latina y el Caribe. Por lo tanto, sin una articulación clara entre lengua, economía y geopolítica, cualquier idioma pierde competitividad en el sistema educativo contemporáneo. No es tanto una pérdida absoluta como un desplazamiento relativo en un contexto de competencia lingüística global.
- La paradoja Marruecos–España ¿Cómo interpreta la aparente paradoja entre el notable fortalecimiento de las relaciones políticas, económicas, diplomáticas, comerciales y de cooperación en materia de seguridad e inteligencia entre Marruecos y España, y la ausencia de un impacto equivalente en las relaciones culturales, educativas y universitarias?
La paradoja es evidente y revela una disociación estructural. Las relaciones políticas y económicas entre Marruecos y España son hoy más intensas que nunca: España es el 1.º socio comercial de Marruecos desde 2012; más de 20.000 millones de euros anuales; más de 1.000 empresas españolas implantadas en Marruecos, casi un millón de marroquíes residentes en España, hay una hoja de ruta muy ambiciosa que ha sido convenida entre ambos países El Instituto Cervantes apoya activamente a los hispanistas en Marruecos promoviendo la lengua y la cultura españolas. Ahora, las relaciones económicas responden a intereses estratégicos inmediatos; las culturales requieren políticas a largo plazo. El fortalecimiento del soft power no surge automáticamente del intercambio comercial. Necesita también inversión sostenida en movilidad académica, investigación conjunta y programas estructurados. La cooperación universitaria necesita inversión sostenida, programas estructurados y movilidad académica constante.
- Perspectivas de futuro. En un contexto internacional caracterizado por la hibridez, la inestabilidad y la volatilidad, ¿se declara usted optimista o pesimista respecto al futuro de la lengua española en Marruecos, y qué condiciones considera necesarias para revertir o consolidar su presencia?
Me declaro prudentemente optimista. El mundo actual es híbrido y multipolar. Marruecos se posiciona cada vez más como actor africano, mediterráneo y atlántico relevante. En ese contexto, el español puede desempeñar un papel estratégico como lengua de conexión con América Latina y el Caribe como herramienta de diplomacia cultural. Para consolidar su presencia son necesarias varias condiciones: una política lingüística clara, una modernización curricular orientada a nuevas profesiones, un refuerzo y apoyo efectivo de la cooperación universitaria, una mayor articulación entre diplomacia, cultura y educación.
Por su parte, la reciente herramienta de la inteligencia artificial constituye hoy una necesidad estratégica para no quedar al margen de las transformaciones educativas, científicas y culturales en curso, y para proyectar el hispanismo, el hispanoamericanismo y el americanismo marroquí hacia el futuro con mayor capacidad de innovación, visibilidad e impacto internacional. El español en Marruecos no debe concebirse desde la nostalgia de un pasado clausurado, ni limitarse solo a una relación bilateral con España, sino proyectarse como espacio de identidad compartida entre Marruecos y España, abierto al Sur global – o nuevo Sur- y articulado en un diálogo intercontinental dinámico y culturalmente fecundo.









