Un informe del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) ha revelado la magnitud alarmante del discurso de odio dirigido a futbolistas de origen africano y latinoamericano en España, especialmente a dos jóvenes referentes con raíces marroquíes: Lamine Yamal, delantero del FC Barcelona, e internacional español de ascendencia marroquí, y Brahim Díaz, jugador del Real Madrid y miembro de la selección nacional marroquí. El estudio, basado en inteligencia artificial y centrado en redes sociales, analizó 33.458 mensajes con contenido racista y xenófobo dirigidos a deportistas de élite, según detalles del informe publicados por El País.
la estrella del Barcelona, Lamine Yamal, concentra el 60% de los ataques. El jugador, de 18 años, se ha convertido no solo en símbolo deportivo, sino también en blanco de insultos que reproducen expresiones como “moro inmundo” o “negro muérete”, dejando en evidencia cómo el éxito deportivo no protege de la discriminación racial en el espacio digital.
En segundo lugar aparece el brasileño Vinícius, con el 29% de los ataques. Otros futbolistas afrodescendientes o con raíces migrantes también figuran en la lista, entre ellos Kylian Mbappé, Alejandro Balde, Iñaki Williams y Brahim Díaz, confirmando una tendencia que no se explica por motivos deportivos, sino identitarios y raciales.
Este fenómeno se enmarca en la persistencia de un problema profundo en el sistema deportivo y social español: Primero, España es uno de los países europeos donde la reivindicación de identidades diversas avanza más lentamente dentro del deporte. Segundo, el fútbol, convertidо en escaparate global, expone tanto la excelencia atlética como las fracturas culturales de la sociedad española.
El estudio también demuestra diferencias entre plataformas: Facebook elimina el 62% de los contenidos de odio denunciados, mientras que X (antes Twitter), propiedad de Elon Musk, solo retira el 10%, consolidándose como un espacio donde los discursos racistas circulan con mayor impunidad.
La presencia destacada de Lamine Yamal y Brahim Díaz en el listado no es casual. Ambos jugadores representan historias de integración y movilidad social que desafían narrativas excluyentes dentro del fútbol español. Y en un contexto donde Marruecos gana protagonismo deportivo mundial —desde el Mundial de Qatar 2022 hasta los éxitos juveniles recientes—, el éxito de jugadores con orígenes marroquíes no es solo deportivo, sino simbólico. Hay que recordar que Lamine Yamal festejó el éxito de la selección marroquí en Qatar. También su entorno diario es marroquí. Sus mejores amigos son marroquíes. Su cantante preferido es marroquí.
El informe no solo muestra cifras también retrata un problema estructural, donde la identidad, el origen y el color de piel siguen condicionando la manera en que una parte de la sociedad española mira a sus propios talentos. El reto, hoy, no solo es sancionar el insulto, sino reconocer que el racismo en el deporte es una extensión del racismo en la vida pública.








