Toufiq Slimani
No se puede pensar en la investidura del presidente electo estadounidense, Donald Trump, sin volver sobre la cuestión del Sahara. Trump acabó sus últimos días en la Casa Blanca, en su primer mandato, reconociendo la marroquinidad del Sahara, el día 10 de diciembre de 2020. Hoy lunes Trump arranca su segundo mandato y se espera que trabaje para poner fin a este conflicto artificial.
Hoy a mediodía, Trump será el 47º presidente de Estados Unidos. Ante este momento especial por sus repercusiones y consecuencias enormes en el mundo, hemos decidido adelantar un análisis de Miguel Ángel Rodríguez Mackay, internacionalista y exministro del Perú, sobre el regreso de Trump a la presidencia de la primera potencia mundial y su impacto en el conflicto del Sahara.
Mackay es una de las mentes brillantes y pensantes de América Latina. Fue ministro de Exteriores del Perú entre el 5 de agosto el 9 de septiembre de 2022 en el Ejecutivo del expresidente Pedro Castillo. Su primera decisión como ministro fue la de romper con el Polisario y recuperar la armonía diplomática con Marruecos. Los detalles de aquella decisión y otras reflexiones, se publican en la entrevista completa. Este avance coincide con la investidura de Trump y por la noche vamos a publicar la primera parte de la entrevista donde ponemos el conflicto del Sáhara bajo la lupa de un experimentado analista y un hombre de Estado comprometido con el derecho internacional, la soberanía y la integridad territorial de los países.
El régimen argelino debe ser consciente que no estamos viviendo el mundo bipolar o el mundo de la Guerra Fría del pasado. En el globo ya acabaron los bloques ideológicos capitalista y comunista. A Donald Trump, que asumirá su segundo mandato en breve, se lo verá extraordinariamente pragmático en política internacional y Argelia debe ser consciente de ello, recordando que fue precisamente Trump quien reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y que aplaudió la propuesta de autonomía para el Sáhara presentada a la ONU.

Creo que Trump ahora irá a fondo para acabar este capítulo realmente absurdo en el Magreb, precisamente creado en forma irresponsable por Argelia, a cuyo régimen no veo disparándose a los pies, y como le dije inicialmente, actuando en contra de los intereses de todos los argelinos.
Trump ha llegado al poder para acabar los conflictos y resolverá con Vladimir Putin ponerle coto a la guerra con Ucrania. Argelia no tendrá otro camino que sumarse a la lógica de las nuevas alianzas por la paz y la estabilidad en diversas partes del mundo así que no deberá esperanzarse en que Moscú será el mismo Moscú del pasado. Las fichas han cambiado y por tanto el ajedrez internacional no está del lado de una Argelia recalcitrante.
Si Argelia no cambia, el mundo terminará dándole la espalda y ante ese escenario no me imagino cómo podría desencadenarse el frente interno argelino. Pero si Argelia cambia, tiene todo el derecho de contar con el apoyo de la comunidad internacional, comenzando por el propio Marruecos, que ha tenido una probada política exterior de apertura, solidaridad y buena vecindad en la región del Magreb y en todo África, y desde luego de interacciones recíprocas con otros espacios del mundo.










