20 junio 2026 / 00:06

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Cristóbal, Cardenal de Marruecos: Europa ha olvidado que también fue emigrante

Mares30 Rabat - mayo 3, 2025

Sara Bouchtarouif

Desde su posición como arzobispo de Rabat, el cardenal Cristóbal López,  ofrece una mirada profundamente crítica y humanista sobre la realidad migratoria entre África y Europa. Su experiencia vital como misionero en Marruecos y su cercanía con comunidades migrantes lo convierten en una voz autorizada para hablar sin rodeos sobre uno de los temas más sensibles de la agenda política y social actual.

 

En una entrevista reciente, López expresó con contundencia su decepción ante las políticas migratorias de la Unión Europea, calificándolas de “egoístas, mezquinas y raquíticas”. “Me avergüenza la política migratoria de la UE, de España, de Italia”, afirma sin titubeos. “Comprendo que Europa no puede, en un corto espacio de tiempo, admitir a todos los que querrían venir. Se tiene que regular, sí, pero esa política de cierre y de cada vez mayor xenofobia no es aceptable”.

 

El cardenal de Marruecos recuerda con claridad que muchos europeos, incluidos los españoles, también fueron emigrantes no hace tanto tiempo. Él mismo vivió en carne propia la experiencia del desarraigo cuando emigró de Andalucía a Cataluña. “En mi familia hubo muchos de esos tres millones de españoles que fueron a Francia, Alemania o Suiza a trabajar. Parece que tenemos memoria a corto plazo”, lamenta. Esta falta de memoria histórica, asegura, alimenta una creciente indiferencia hacia quienes hoy intentan cruzar fronteras buscando una vida digna.

Lejos de hablar desde el discurso abstracto, el español López aporta datos concretos: “Hay 400.000 marroquíes que cotizan a la Seguridad Social en España”. Según él, estas personas no solo sostienen parte del sistema, sino que también contribuyen al futuro del país en un contexto de envejecimiento poblacional. “Si todavía cobramos la pensión es gracias a muchos de esos extranjeros”, remarca, señalando la contradicción entre el rechazo político y el aporte real de los migrantes.

 

La voz del cardenal López se alza como un llamado urgente a la conciencia colectiva de Europa. Desde la periferia eclesial, recuerda que la justicia y la solidaridad no pueden ser meras palabras en los discursos, sino compromisos concretos con quienes más lo necesitan. Su visión apunta a una Iglesia que, más allá de sus fronteras internas, abrace al otro sin miedo, y a una Europa que no reniegue de su pasado ni del deber de humanidad que le corresponde en el presente.

 

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