20 junio 2026 / 00:06

La Casa del Periodismo

Cuando la especulación supera a los hechos: el cara a cara entre Lahcen Haddad e Ignacio Cembrero

mares30 - julio 12, 2025

Francisco Carvajal (Carta al director) 

El reciente intercambio entre el periodista español Ignacio Cembrero y el parlamentario marroquí Lahcen Haddad ha puesto de relieve un desacuerdo profundo sobre cómo interpretar la dinámica diplomática entre Rabat y Madrid. Fiel a su reputación de crítico acerbo —y algunos dirían obsesivo— del Reino de Marruecos, Cembrero sostiene que el cierre temporal de las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla es una “sanción” de Rabat al Partido Popular español (PP) por haber invitado a representantes del Polisario a su congreso. Una interpretación que Lahcen Haddad ha rechazado rotundamente, con argumentos, fuentes oficiales y hechos contrastados.

 

Según Cembrero, “fuentes solventes” le habrían confirmado que esta decisión es una represalia. Cita también la carta enviada por Nizar Baraka, secretario general del Partido del Istiqlal, al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, como prueba adicional. Sin embargo, como ha explicado Haddad, esa coincidencia temporal no es suficiente para establecer una relación de causalidad. Es un claro non sequitur: una construcción lógica falsa que sirve más para sostener un relato preconcebido que para describir hechos objetivos.

 

En una serie de mensajes publicados en X (anteriormente Twitter), Lahcen Haddad recuerda que las relaciones entre Rabat y el Gobierno de Pedro Sánchez (PSOE) son cordiales, estables y se desarrollan dentro del marco de la hoja de ruta bilateral firmada el 9 de abril de 2022. Este acuerdo prevé claramente la posibilidad de modular o incluso suspender temporalmente las operaciones aduaneras durante períodos de gran afluencia, como la Operación Paso del Estrecho (OPE), que moviliza cada verano recursos logísticos para gestionar el retorno de millones de marroquíes residentes en Europa.

 

Lo que Cembrero presenta como un gesto hostil es, según la agencia EFE, citando fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, un ajuste técnico pactado, previsto en el marco de un acuerdo bilateral. “El acuerdo con Marruecos sigue plenamente en vigor” y “permite la modulación o incluso la suspensión temporal de las operaciones aduaneras en momentos de alto tráfico como la OPE”, afirman las fuentes diplomáticas. Presentar esto como un acto punitivo introduce conflicto donde en realidad hay cooperación pragmática entre socios vecinos.

 

En cuanto a la carta de Nizar Baraka, Haddad explica que fue escrita por el líder del Partido del Istiqlal en su calidad de aliado histórico del Partido Popular dentro de la Internacional Demócrata de Centro (IDC). No fue una protesta ni una injerencia, sino un recordatorio amistoso a un socio político de larga data sobre la necesidad de adoptar una posición clara respecto a la soberanía marroquí sobre el Sáhara, como ya lo han hecho numerosos partidos miembros de esta familia ideológica.

 

Sobre la presencia del Polisario en el congreso del PP, Cembrero afirma que fue una invitación formal. Sin embargo, esta versión ha sido cuestionada en medios españoles como Tribuna Digital7, donde la periodista Patricia MedjidiJuez explica que la invitación fue promovida de manera aislada y sin autorización oficial por parte del diputado Carmelo Barrios, conocido por su afinidad con el Polisario. Lahcen Haddad ha citado este artículo como parte de su argumentación. Hasta la fecha, la dirección nacional del PP no ha emitido ningún comunicado formal que desmienta esa versión.

 

Cembrero, en lugar de apoyarse en hechos verificables y fuentes institucionales, prefiere interpretar, exagerar y politizar. Toma un ajuste operativo bilateral y lo transforma en una represalia diplomática. Construye una narrativa confrontativa a partir de datos débiles, ignorando declaraciones oficiales, silencios institucionales y el contexto diplomático vigente.

 

Este intercambio entre Haddad y Cembrero no revela solamente una divergencia de opiniones, sino también una diferencia metodológica profunda. Haddad se apoya en fuentes oficiales, acuerdos firmados y datos contrastables. Cembrero apuesta por la narrativa, la especulación y la proyección de intenciones.

 

En este debate, Lahcen Haddad defiende el rigor, la claridad diplomática y el respeto mutuo entre naciones. Ignacio Cembrero, por su parte, da la impresión de buscar sistemáticamente el conflicto —aunque tenga que construirlo desde cero—, alimentando un relato que se aleja cada vez más de la realidad y más cerca de un activismo que se disfraza de análisis.

 

Categorías : Ángulo