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De Argelia a Ceuta: la odisea a nado de un traductor que huyó del régimen militar argelino

mares30 - agosto 17, 2025

Karim —nombre ficticio— tiene 30 años, habla cinco idiomas y posee una carrera universitaria y un máster. A pesar de su formación, en Argelia no encontraba ni futuro ni libertad. Cansado de lo que describe como “un régimen militar autoritario”, decidió emprender el camino del exilio. Tras cinco intentos fallidos de conseguir un visado legal para Europa, optó por la vía más arriesgada: cruzar a nado hasta Ceuta pasando por Marruecos.

 

El 5 de julio, equipado con un traje de neopreno y aletas, se lanzó al mar desde la costa marroquí. Nadó durante seis horas en plena noche, esquivando corrientes y con el miedo constante de ser interceptado por las autoridades. Sabía que, si lo detenían en Marruecos, lo devolverían en autobús a cientos de kilómetros al sur, obligándolo a empezar de cero. Su única meta era alcanzar la arena ceutí, y lo logró exhausto pero vivo, según el diario ElPueblodeCeuta.

 

Hoy, Karim reside en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, junto a más de 800 personas de distintas nacionalidades. Relata que el centro está sobreocupado, pero reconoce que la organización y la ayuda que recibe son mucho mejores que la vida que dejó atrás. “En Argelia estudiamos, pero no hay futuro ni perspectivas de trabajo digno”, explica con serenidad.

 

Su trayectoria refleja el drama de muchos jóvenes argelinos: bien formados, pero atrapados en un sistema que limita sus derechos y oportunidades. Intentó primero emigrar por vías legales, solicitando hasta cinco veces un visado Schengen. Todas sus peticiones fueron rechazadas o ignoradas, en parte porque no podía demostrar solvencia económica, requisito casi imposible para quienes precisamente buscan salir de la pobreza y la falta de oportunidades.

 

Ahora espera su turno para embarcar hacia la península, con el sueño de poder trabajar en España y homologar su título universitario. Mientras tanto, comparte su día a día con otros compatriotas y vecinos marroquíes que también llegaron a Ceuta tras largas travesías por mar. Pintores, conductores, panaderos o traductores, todos buscan lo mismo: una vida digna.

 

El caso de Karim es uno entre cientos, pero simboliza el drama de una generación que huye del “infierno” de un régimen militar sin horizontes. Jóvenes que, ante la falta de futuro, deciden jugarse la vida en el mar para intentar escribir una nueva historia al otro lado del Estrecho.

Categorías : Ceuta y Melilla Migraciones