20 junio 2026 / 02:56

La Casa del Periodismo

De cara a la Copa del Mundo 2030

mares30 - junio 5, 2025

Abderrahmane Belaaichi*

El sueño perseguido desde comienzos del nuevo siglo se ha hecho  ya realidad. Y es en sí un logro y un éxito. El sueño de toda una nación y un pueblo amantes del fútbol y de los grandes desafíos. Un sueño que muchos, fuera o dentro, veían aquel entonces imposible, utópico y hasta fuera de la razón. El empeño es el enemigo de lo imposible. El empeño abre  puertas anchas al éxito. Barre las fronteras. El empeño no conoce límites. Los aniquila y los vence. Los ignora. Marruecos ha presentado una y otra vez su candidatura para organizar la Copa del Mundo, siempre confiado en sus capacidades tanto materiales como humanas. Nunca se resignó ni se dejó rendir ante los discursos desalentadores que querían llevarlo a la duda, ni hizo caso a los parásitos que intentaban llevarlo a la renuncia. Una auténtica Nación no se deja vencer fácilmente, no hace caso a nada ni a nadie cuando está confiada en las  opciones que hace, cuando cree en los potenciales que posee.

 

Una constancia se  impone a este respecto. Marruecos tiene larga tradición en la organización de grandes eventos a nivel mundial. Para eso cuenta con un potencial humano rico y otro relativo a la logística, traducida por las recientes infraestructuras construidas con estándares internacionales.  Ya es habitual para Marruecos organizar congresos, reuniones anuales de entidades, organismos gubernamentales y no gubernamentales, grandes manifestaciones deportivas como por ejemplo maratones y partidos de fútbol de distintas competiciones africanas e internacionales, incluso ha contribuido en la organización de manera u otra de la Copa del Mundo de Catar de 2022, que conoció además el brillo de nuestra selección de fútbol, alcanzando por primera vez los semifinales de la prestigiosa Competición Mundial. 

 

La organización de parte de este mundial de fútbol masculino en Marruecos significa mucho a más de una razón. Se cree que Marruecos representará a todo el continente africano. Se cree también que representará al mundo arabo-musulmán. Marruecos sacará seguramente adelante la imagen de esos pueblos, ansiosos siempre de brillar de cualquier modo. Marruecos no les defraudará ni los decepcionará. Marruecos mostrará y demostrará, con los hechos y actos, que esos pueblos son también capaces de levantar desafíos cuando se les da la oportunidad, desafíos de honrar sus compromisos ante la comunidad internacional por muy que a menudo se piensa que esos países son subdesarrollados o andan con pocos recursos. Los recursos se trabajan desde luego, se buscan y se crean. Es difícil trabajar para borrar  imágenes injustas y muy mal fundadas, construidas en torno a naciones, así arbitrariamente, así injustamente. Marruecos tendrá la ocasión entonces de derribar esas imágenes negativas y demoler los prejuicios. Ya tenemos por detrás y por delante la maravillosa experiencia de Catar. Marruecos tendrá una vez más  el apoyo de todos esos pueblos y naciones, porque confían en él, pero también porque se identifican con él y saben que los representará bien hasta cierto punto. Por eso le dan su respaldo.

 

Marruecos sacará gran provecho de ese gran evento internacional porque los ojos del mundo entero retornarán hacia nosotros. Marruecos será la nueva Quibla de los amantes del fútbol durante más de un mes. Se hablará mucho de este país que coorganiza con dos grandes naciones, España y Portugal, que tienen una tradición futbolística muy arraigada en la historia. Será una oportunidad de oro para rectificar, corregir y  demoler imágenes estereotipadas; confirmar las ya conocidas y positivas, y reconstruir otras totalmente nuevas e ilusionantes. La Copa del Mundo de 2030 será una oportunidad para hacer de la marca Made in Morocco la divisa y el lema sobre los que hay trabajar, una especie de marketing de imagen de todo un pueblo. Lograr la apuesta significa hacer de Marruecos, terminado ya el Mundial, una destinación turística segura y preferida de nuevos turistas, que descubrirán un país con una diversidad rica en todos los niveles, humano, natural, geográfico, histórico, social, lingüístico, cultural y artístico, etc.

 

La organización en parte del próximo Mundial de 2030 redundará evidentemente en beneficio de la primera causa nacional. Desempeñará por excelencia una verdadera diplomacia deportiva paralela. Corregirá la imagen del mapa de Marruecos que sale a los navegadores, en general, mutilada en la mayoría de los motores de búsqueda, y que vuelven a reutilizar por ignorancia muchas veces y no forzosamente por toma de posición. Los ojos del mundo entero, antes, durante e incluso después de la competición, se acostumbrarán a ver a Marruecos en la totalidad de sus tierras desde Tánger hasta Lagüíra. Se corregirá esa falsa imagen que la mayoría ha tenido en sus cabezas, con siempre esa línea ficticia que separa Marruecos de su Sáhara. Se recuperará en el imaginario de la gente el verdadero mapa que refleja la integridad territorial de Marruecos. Las victorias de la diplomacia marroquí se tienen por lo tanto que acompañar por otra a nivel de internet. 

 

Sin embargo queda mucho por hacer. Durante mis viajes a Portugal y España, no puedo no hacer comparaciones, por lo tanto saltan a la vista las lagunas por paliar y las deficiencias por subsanar. Imagino que los responsables viajan ellos también y seguro que han visto cómo funcionan las cosas allí donde fueran. La organización de un evento de esta envergadura requiere la implicación de todos. Requiere que todos los marroquíes tomemos conciencia de que se trata, ante todo, de cuidar la imagen de nuestro país. Así que nuestros comportamientos tienen que cambiar para adaptarse a esta nueva realidad. El Comité Organizador le espera mucho trabajo en este sentido. Tenemos que aprovechar de la organización de la Copa de África a finales de este año  2025 para empezar una auténtica y muy bien pensada campaña de sensibilización. Una campaña se impone desde luego en los medios de comunicación, en la calle, en la escuela, en las mezquitas y en todos los soportes y medios disponibles. La campaña tiene que versar sobre nuestra manera de actuar en la calle, en las carreteras, en las administraciones, en nuestra manera de convivir. La campaña debe insistir en el modo como debemos gestionar ese espacio público que nos une. Cuidarlo, mantenerlo limpio y bien ordenado, hacer de él un espacio de respeto mutuo, un espacio donde los valores, nuestros valores ancestrales, hallan su máxima expresión y realización, dejando de lado el egoísmo excesivo, y dando lugar a un máximo de entendimiento, concesiones y tolerancia. Valores, entre otros, de una buena ciudadanía.

 

Las asociaciones de la sociedad civil y los partidos políticos tienen un papel primordial que desempeñar, por el contacto directo que tienen con los ciudadanos. Las asociaciones y los partidos tienen que movilizar a sus socios y simpatizantes, e intentar contratar a voluntarios formándolos sobre los valores y el espíritu de una manifestación deportiva como la Copa del Mundo. Todos tienen que estar convencidos de esta labor para convencer a la gente, adoptando una  perspectiva de proximidad para alcanzar sus objetivos de mejor educación sobre los principios de una ciudadanía ideal y sostenible sobre todo. Las asociaciones y los partidos políticos, en coordinación con las autoridades organizadoras, tienen que estar presentes en las calles, ir al terreno para la puesta en escena de todas las disposiciones y herramientas de la movilización de la población de todo Marruecos, con especial atención y concentración en las ciudades acogedoras de los encuentros futbolísticos. 

 

Por su parte, las asociaciones de los ultras les toca, más que sensibilizar, responsabilizar a los fans de la selección nacional de fútbol. El patriotismo traducido por el entusiasmo que veremos fuera y dentro de las gradas no tiene que llevar a los excesos o a la anarquía como ocurre a menudo en los partidos de la Botola. El patriotismo pasa ante todo por el compromiso de ese vasto público considerado como el jugador número 12. En este caso, ese mismo jugador es el pueblo marroquí entero. Se trata una vez más de cuidar la imagen de todo ese pueblo porque el mundial no lo jugamos exclusivamente entre nosotros, los marroquíes, sino entre el público de todas las selecciones que participan en la Competición. De allí el peso de la labor de las asociaciones de los ultras. La Real Federación Marroquí de Fútbol tiene que acompañarlas, asesorarlas con la información necesaria y la formación adecuada. Tiene que apoyarlas también dotándolas de los medios necesarios para que  cumplan con los objetivos de todos, a saber ganar la apuesta de hacer de ese Mundial una fiesta y un éxito de todo un pueblo y del mundo entero.

 

Por su parte, los medios de comunicación tienen que ayudar en esta tarea. Su impacto es innegable y su influencia es inmediata. Los medios de comunicación tienen que acompañar a todos los intervinientes en la organización de cerca o de lejos. Tienen que poner a su disposición sus recursos tanto materiales como humanos para canalizar la buena y auténtica información en todos niveles sobre la manifestación deportiva. Tienen que dedicar mucho espacio a la sensibilización,    preparar  debates,  sacar  entrevistas, y sobre todo realizar y presentar muchos reportajes que destaquen el potencial que posee Marruecos, que lo capacita para organizar en mejores condiciones esta competición internacional, que hablen de nosotros en muchas lenguas como país y nación con unas culturas diversas. Los visitantes y turistas que afluirán masivamente a nuestro país tienen que conocerlo de verdad y con antelación para evitar choques culturales. Los medios de comunicación tienen que hacer de nuestro país una atracción turística para después del Mundial. Por eso tienen que preparar programas diversos sobre nuestros valores ancestrales de hospitalidad, generosidad y tolerancia; sobre nuestro potencial natural y humano; sobre nuestra cultura rica y diversa desde la gastronomía, la música, la danza, el folklore hasta nuestro rico y milenario patrimonio cultural e histórico, etc.

 

La información sobre la manifestación deportiva tiene que extenderse a todo el territorio nacional. El Mundial tiene que ser una oportunidad más para lograr una justicia social, para crear riqueza y para alcanzar una gobernanza eficaz de nuestros recursos. Nadie se tiene que sentir excluido o descartado. Por eso los ecos de la coorganización tienen que llegar muy lejos, a puntos más lejanos. Los grandes chantiers tienen que verse abrir en todas las regiones del país mediante  programas de rehabilitación,  de renovación o de extensión de carreteras, de aeropuertos, de puertos, de hospitales, de escuelas y demás instalaciones y servicios que afectan directamente la vida cotidiana de los ciudadanos allí donde estén. Los organizadores tienen que comunicar y asegurar que el impacto del Mundial será general y que se traducirá mediante proyectos viables conforme una agenda bien elaborada con los medios materiales y económicos suficientes.  Una Caravana del Mundial, compuesta de miembros del comité organizador, de actores políticos, sociales, de periodistas, de artistas y antiguos jugadores que brillaron con la selección nacional de fútbol y demás personas con peso e influencia, que recorra diferentes regiones del país quizá será, entre otras, la mejor manera de hacerlo, de dar a conocer la labor que cumplirá el Comité Organizador para dar pruebas de que el factor humano es y será el núcleo de las prioridades de las autoridades organizadoras. 

 

Por su parte, el sector de los servicios tiene que acompañar las políticas del estado así como las medidas que se tomarán a este respecto. Cada vez que tengo un viaje a España o a Portugal, compro los billetes de avión, reservo los hoteles y también los billetes de autobuses o trenes por internet, cuando sé que voy a moverme de un lugar a otro, y todo sale bien en general y sin sorpresas. Así  imagino que deben funcionar las cosas para los que piensen planificar su viaje hacia nuestro país. Se espera que la hostelería, la restauración, el alquiler de coches, los bazares y tiendas de Souvenirs, y demás sectores en relación tienen que someterse a las normas y adaptar sus servicios para estar a la altura del evento. Esos sectores y otros tienen que formar a su personal y contratar a más personas para satisfacer la demanda que, se supone, va a ser muy alta durante el Mundial. Hay que cortar con el regateo exhibiendo los precios. Hay que rehabilitar, normalizar o regular los precios de la comida, del transporte urbano e interurbano. Aumentar su capacidad poniendo más taxis y autobuses, modernizando o renovando el sector. Imponer normas rígidas para acabar con el caos haciendo de esos sectores más transparentes e imponiendo un uniforme, por ejemplo, para identificar a cada sector. Las autoridades organizadoras del Mundial tienen que aprovechar de la experiencia de España y otros países que han organizado ya la Copa del Mundo. Muchas veces se la ganamos o se la perdemos en pequeños detalles.

 

Grosso modo, la coorganización de la Copa del Mundo junto con los países amigos, España y Portugal, tiene que ser una oportunidad de oro para vehicular una nueva imagen de Marruecos a nivel internacional, como nación moderna y tolerante. Los ojos del mundo entero se fijarán quizá más en nosotros por ser un país del Sur. Tenemos que demostrar  con actos que la FIFA y nuestros socios en la organización no han confiado en nosotros por nada. Tenemos que dar pruebas de que nuestro país es capaz de levantar los desafíos, honrando sus compromisos para con la comunidad internacional. Para ello, tenemos que movilizarnos todos, individuos, instituciones públicas y privadas, partidos políticos, sociedad civil y asociaciones deportivas para cumplir las expectativas de la comunidad internacional y del propio pueblo marroquí. Tenemos que hacerlo con fe y con mucha solidaridad entre nosotros. Nuestros valores ancestrales tienen que hallar en la organización  de la Copa del Mundo de 2030 una buena oportunidad para concretarse y manifestarse. 

Yalla, Vamos 2030


Hispanista, cuentista y ensayista*

Categorías : Análisis Mundial 2030