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De la gloria a la oscuridad: el trágico descenso del marroquí El Haddadi

mares30 - septiembre 9, 2025

Hubo un tiempo en que Munir El Haddadi simbolizaba la esperanza. Con apenas 18 años, el hispano-marroquí debutaba en el Camp Nou y marcaba un gol que encendió la ilusión del barcelonismo. Era la joya de La Masia, la promesa que tocaba el cielo con el Barça, rodeado de estrellas y trofeos que lo coronaban como un elegido, según un análisis del diario Sport.

Pero aquella estrella, que brilló con una luz deslumbrante en sus primeros pasos, comenzó a apagarse demasiado pronto. Las cesiones, las dudas y el peso insoportable de las expectativas fueron arrastrando a Munir hacia un camino de inestabilidad. Tras dos etapas en el Barça viendo a Messi cada día y a las “vacas sagradas”, una salida al Valencia, un paso intermitente por el Sevilla y un peregrinaje sin gloria por Getafe, Las Palmas y El Leganés, el delantero fue cayendo poco a poco al subsuelo del fútbol español.

 

Con el Sevilla todavía vivió un último destello: siete goles en veinte partidos que parecían anunciar un renacimiento. Pero la necesidad del club andaluz de aligerar su masa salarial en 2022 abrió la puerta a un ocaso inevitable. Getafe, Las Palmas y, más tarde, un Leganés que terminaría descendiendo fueron las estaciones de un viaje que transformó al prometedor goleador en un jugador errante, sin rumbo ni consuelo.

 

Hoy, con 30 años recién cumplidos, la noticia de su fichaje por el Esteghlal de Irán ha sellado una página amarga en la historia de un futbolista que lo tuvo todo para triunfar y que, sin embargo, se perdió entre dudas, cesiones y oportunidades frustradas. Desde el Olimpo de los campeones de Europa hasta un destino en el fútbol iraní, la trayectoria de Munir refleja el abismo que separa el sueño de la realidad en el mundo del fútbol.

 

Su palmarés aún habla de grandeza: dos Ligas, dos Copas del Rey, una Champions, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa y dos Supercopas de España. Pero esos títulos, ganados al abrigo de Messi y Neymar, son hoy recuerdos de un pasado glorioso que contrasta con un presente que pocos hubieran imaginado.

 

La caída de Munir El Haddadi no es solo la historia de un jugador que no cumplió con lo que se esperaba de él. Es la tragedia de una promesa que rozó la eternidad y que, en cuestión de años, descendió a los infiernos deportivos, quedando como un recordatorio cruel de que el fútbol, como la vida, puede ser tan implacable como efímero.

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