Mouhssine Et-Tamiss
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lanzó una nueva acusación contra Estados Unidos, asegurando que Washington utiliza la “guerra contra el narcotráfico” como pretexto para intervenir en los recursos naturales venezolanos, especialmente petróleo, gas y minerales estratégicos.
Según Maduro, el reciente despliegue de aviones, buques y unidades antinarcóticos estadounidenses en el Caribe no responde a objetivos de seguridad, sino a intereses económicos y energéticos. “No permitiremos intervenciones disfrazadas de cooperación”, afirmó desde Caracas, anunciando que su gobierno revisará los acuerdos energéticos con países del Caribe.
Un conflicto que viene escalando
La tensión se incrementó en las últimas semanas, luego de que el gobierno del presidente Donald Trump intensificara operaciones antinarcóticos en la región, incluyendo el hundimiento de embarcaciones venezolanas acusadas de tráfico y el derribo de drones cerca del espacio aéreo del país sudamericano. Maduro había pedido “no llegar a una guerra loca” el pasado 24 de octubre, ante el riesgo de una escalada militar.
Sanciones y narrativas contrapuestas
Venezuela se encuentra bajo sanciones económicas de Estados Unidos, incluida su inclusión en listas de vigilancia financiera por corrupción y narcotráfico, medidas que han afectado su economía y su capacidad de exportación.
Maduro sostiene que estas sanciones forman parte de una política “imperialista” destinada a apropiarse de las mayores reservas de petróleo del mundo, ubicadas en Venezuela.
Dimensión regional
El discurso del gobierno venezolano se alinea con posturas de otros gobiernos latinoamericanos críticos de Washington, como el de Gustavo Petro en Colombia y el de Lula da Silva en Brasil, mientras que Estados Unidos considera a estos gobiernos como aliados de redes ilícitas y plataformas de influencia de actores como Rusia y China.
Caracas podría reforzar su cooperación militar con Moscú o Pekín y revisar mecanismos energéticos como Petrocaribe, lo cual impactaría en países dependientes de combustible subsidiado, como Jamaica o Haití.
Un conflicto con efectos internos
Venezuela enfrenta una crisis económica profunda, hiperinflación y una migración masiva, y la confrontación con Washington podría agravar la situación. A la vez, Maduro utiliza este escenario para reagrupar a su base alrededor de un discurso de resistencia antiimperialista. Mientras tanto, Washington busca presionar sin intervención terrestre, apostando por sanciones, bloqueo financiero y presencia militar disuasiva.
El Caribe vuelve a convertirse en un espacio estratégico, donde chocan narcotráfico, energía y geopolítica global.









