Dakni Khadija
El actual presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y la candidata de izquierda, Luisa González, se disputarán la presidencia en una segunda vuelta programada para el 13 de abril, luego de que ambos empataran con un 44% de los votos en la primera ronda celebrada este domingo. La contienda se perfila como una de las más reñidas de la historia reciente del país sudamericano, donde cualquier apoyo puede inclinar la balanza.
Uno de los actores clave en esta etapa es Leonidas Iza, líder indígena y referente del Movimiento Pachakutik, que obtuvo un 5,26% de los votos. Sin embargo, Iza ha evitado respaldar explícitamente a alguno de los dos candidatos. “Aquí no vamos a endosar votos a nadie. Los que estén dispuestos a defender al país como nosotros lo hacemos lo sabrán de manera pública y colectiva”, afirmó. Aunque su movimiento tradicionalmente se alinea con la izquierda, sus críticas a Noboa y su desconfianza hacia el sistema político vigente dejan abierta la incertidumbre sobre el destino de sus votos.
El resultado de la primera vuelta fue inesperado para muchos, especialmente para Noboa, quien era el favorito y llegó a ser proyectado como posible ganador absoluto. Su ausencia en la sede de campaña la noche electoral alimentó especulaciones sobre una decepción en su equipo. No fue hasta el lunes que el presidente reaccionó en redes sociales, destacando el avance de su partido, Acción Democrática Nacional (ADN), en la Asamblea Nacional.
El analista Javier Rodríguez describió la elección como “inusual”, ya que Noboa y González concentraron casi el 90% de los votos entre 16 candidatos. Esto refuerza la idea de que el electorado ecuatoriano se mantiene dividido en dos bloques similares a los de la segunda vuelta de 2023, cuando Noboa venció a González.
Con la contienda tan cerrada, la clave para la victoria en abril será la captación de los votos restantes. González necesitaría unos 588.000 sufragios adicionales para imponerse, y sus posibilidades dependen en gran parte de atraer a los votantes de Iza y otros candidatos minoritarios. Noboa, por su parte, buscará movilizar el miedo a la izquierda para consolidar su base y atraer a los indecisos. El voto indeciso será muy importante y decisivo en la segunda ronda. Cada candidato buscará inclinar la balanza a su favor fuera de sus bastiones tradicionales.
Ecuador se prepara así para una elección que se definirá voto a voto, en un clima de polarización e incertidumbre sobre el futuro del país.









