khadija Dakni
Delirio de la izquierda radical española. Así es el discurso de la Izquierda Unida española al comentar la cuestión del Sahara. El delirio de la izquierda radical se palpa en intentar dar sentido a algo que carece de ello y legitimidad a un entidad que carece por naturaleza de legalidad y legitimidad. La ceguera ideológica no le deja a una parte de la izquierda ver la verdad.
Desde Sevilla, el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha reiterado este viernes su respaldo a las tesis del separatismo saharaui, cuestionando la postura del Gobierno español y criticando directamente al presidente Pedro Sánchez por su alineamiento con Marruecos en relación con el Sáhara. Puro delirio.
Durante un acto conjunto con una representante del llamado Frente Polisario, Maíllo volvió a insistir en una narrativa que ignora tanto la legitimidad histórica de la soberanía marroquí sobre el Sáhara como el apoyo internacional creciente al plan de autonomía propuesto por Marruecos, considerado por las Naciones Unidas y numerosos países como una base “seria, creíble y realista” para resolver este conflicto regional.
El dirigente de IU lamentó que el Partido Socialista no respaldara una proposición de ley de Sumar para facilitar la nacionalización de ciudadanos vinculados a la autodenominada RASD, en un intento más de dar legitimidad institucional a una entidad que carece de reconocimiento internacional y cuya representatividad está en entredicho.
Estas declaraciones se producen en un contexto en el que la comunidad internacional, incluyendo España, reconoce cada vez más el papel clave de Marruecos como garante de estabilidad en la región y respalda su soberanía sobre el Sáhara, un territorio que forma parte integral del Reino desde hace siglos, con fuertes vínculos históricos, culturales y sociales.
Mientras IU insiste en posturas anacrónicas y alejadas de la realidad geopolítica actual, Marruecos continúa trabajando por el desarrollo del Sáhara marroquí, donde la población goza de representación democrática, infraestructuras modernas y oportunidades de desarrollo económico, en contraste con las condiciones precarias en los campamentos gestionados por el Polisario en Tinduf.









