19 junio 2026 / 20:41

La Casa del Periodismo

El Gamoun, hispanista, cuentista y ensayista a Mares30: Actualmente, el hispanismo marroquí es más racional y pragmático

mares30 - abril 25, 2026

Entrevistado por Toufiq Slimani 


En el marco del Proyecto de Ramadán de
Mares30Entrevistas ramadanescas con hispanistas marroquíes—, el académico, hispanista, cuentista y ensayista marroquí Moulay Ahmed El Gamoun concede esta entrevista al diario Mares30, en una conversación que va mucho más allá del itinerario académico para adentrarse en la memoria, la experiencia vital y las transformaciones profundas del hispanismo marroquí.

Moulay Ahmed El Gamoun, académico, hispanista, cuentista y ensayista marroquí.
Moulay Ahmed El Gamoun, académico, hispanista, cuentista y ensayista marroquí.

 

Esta entrevista tiene, además, una dimensión simbólica y humana particular: entrevistado y entrevistador nacieron en la misma región, Jenifra (Khenifra), en pleno Atlas Medio, una coincidencia geográfica y vital que honra el diálogo y lo carga de una complicidad silenciosa. Desde ese Marruecos profundo, lejos de los grandes centros de decisión cultural, ambos comparten una conciencia clara de lo que significa abrirse camino desde abajo, sin privilegios, apoyándose únicamente en el esfuerzo, la constancia y la formación.

 

Moulay Ahmed El Gamoun tuvo la valentía de salir de la zona de confort y de relatar una historia poco conocida, a menudo ausente de los relatos oficiales del hispanismo marroquí. Su trayectoria demuestra que el trabajo sostenido y la disciplina intelectual son fuerzas mucho más decisivas que la suerte, y que pertenecer a los márgenes —geográficos, sociales o institucionales— exige el doble de sacrificio para lograr reconocimiento y estabilidad.

 

A través de su testimonio, se revelan etapas poco exploradas de la historia del hispanismo en Marruecos, especialmente en las regiones del antiguo Protectorado francés y en los espacios periféricos del país. Ser “de los de abajo” y venir del Marruecos profundo no es solo una condición social, sino una experiencia formativa que marca el carácter, afila la mirada crítica y forja una relación ética con el saber.


Moulay Ahmed El Gamoun encarna así un modelo vivo de
resistencia intelectual, coraje personal, lucha silenciosa, generosidad humana y rigor académico, sin estridencias ni discursos grandilocuentes. Un humanista en el sentido más profundo del término, cuya humildad no es impostada, sino coherente con una vida dedicada a la enseñanza, la investigación y la palabra.

 

Esta entrevista se inscribe en el espíritu del Ramadán: tiempo de introspección, memoria y balance, y ofrece al lector una voz serena, lúcida y honesta para pensar el pasado, el presente y el futuro del hispanismo marroquí.

 

​1.​Primer contacto con la lengua española

¿Podría describir su primer contacto con la lengua española y los factores —personales, familiares o contextuales— que influyeron en su decisión de estudiarla y dedicarle posteriormente su trayectoria intelectual y profesional?

 

Primero, quiero empezar dando las gracias al director del diario MARES 30, Sr. TOUFIQ Slimani, por su incansable labor en rastrear y difundir todas las informaciones que atañen a las actividades de nuestro hispanismo marroquí.  Quiero confesar como hispanista veterano, para no decir viejo y anciano confinado en la frontera oriental de Marruecos, que este diario constituye para mí una de las principales ventanas de las que puedo asomar al floreciente panorama de nuestro hispanismo nacional.  Sin ello, y debido a la edad y a la lejanía, cuando se me pedía hablar de mi experiencia como profesor hispanista, tenía la sensación y el miedo de ser anacrónico como si yo fuera uno de los Siete Durmientes de Éfeso. 

 

Mi primer contacto con la lengua de Cervantes, como la mayoría de los alumnos de mi generación, fue totalmente azaroso y forma parte de lo que comúnmente calificamos de ‘Maktub’. No tuvimos la misma suerte que nuestros compatriotas de la zona del Norte que, por su proximidad a España y los flujos e influjos que caracterizaron el período del Protectorado, se encontraban ya inmersos dentro de la lengua española y su cultura. Yo, en cambio, nací en el Medio Atlas en la pequeña ciudad de Jenifra en una zona de habla amazigh profundamente marcada por la presencia colonial francesa. En nuestras clases primarias hemos pasado directamente de las tablillas de la escuela alcoránica a los manuales franceses y libaneses en lo que atañe al árabe. De ahí, mi contacto con la lengua española no se efectuó hasta una edad bastante tardía, es decir a partir de la etapa secundaria en el colegio de Azrou, Tarik ibn Zayad, en 1967 por falta de liceo en nuestra ciudad. No fue una opción deliberada, sino una orientación forzada e impuesta por la dirección de este nuevo establecimiento acogedor lejos de la familia. Creado por el famoso Dahir Beréber en 1928 por el protectorado francés, la mayoría del personal docente de este liceo estaba formada por profesores franceses entre los cuales existían aún monjes benedictinos. También nuestros manuales del español eran franceses de la editorial Hachette como la serie ‘Paso a paso por el Mundo Hispánico’. Estos manuales destinados exclusivamente al alumnado francés, nos brindaban la imagen de una España atrasada y rural, con imágenes de las faenas del campo como la labranza, la siega, la trilla al lado de escenas folklóricas de flamenco o juegos de toros. 

 

Sin embargo, estas fotos deliberadamente denigrantes de lo español, que ilustraban  los olivares de Andalucía y los eriales de Castilla, entre otros, estaban acompañadas de textos de gran valor literario que pertenecían a los distinguidos escritores de la Generación 98. El realismo de sus descripciones, el tipo de retratos humanos que nos brindaban no nos han dejado indiferentes porque nos hablaban de una realidad sociocultural parecida a nuestro mundo rural del Atlas en que hemos crecido.  A diferencia de las enajenaciones que nos procuraba la lengua de Moliere, con la de Cervantes, en cambio, nos hemos dado cuenta de que estamos ante una lengua más idónea de expresar todo nuestro ser y nuestra idiosincrasia cultural, que hay un sentir y una visión cósmica que compartían las dos riberas del Estrecho.  

 

Esta conciencia del valor que presentaba para nosotros el conocimiento de la lengua española, aunque se despertó un poco tarde, se tradujo por las buenas notas que me permitieron la orientación al Departamento de Lengua Española de la Universidad de Rabat en 1970, después del bachillerato. 

 

​2.​Estado actual del hispanismo marroquí

Desde su experiencia acumulada en el estudio, la investigación y la docencia, ¿cómo evalúa el estado actual del hispanismo marroquí en términos académicos, institucionales y de producción intelectual?

 

Como se puede advertir de mis revelaciones anteriores, yo formaba parte de una generación de hispanistas en vía de extinción, no sólo por el factor de la edad, sino por las rápidas y aceleradas mutaciones que iba conociendo la enseñanza del español en nuestro país. Según mi modesta experiencia en el ámbito de la docencia, la investigación, la traducción y la creación literaria, puedo afirmar sin complacencia que actualmente nuestro hispanismo es más racional y pragmático conforme a los retos que exige la sociedad actual, para no decir la empresa y el mundo laboral. Ya se va menguando el interés por la buena literatura, la crítica literaria y los estudios lingüísticos que constituían la gloria de la antigua generación de hispanistas. Poco a poco estas competencias se van convirtiendo en cuentos de hadas por resultar anacrónicas dentro de un mundo dominado por el Business y los avances de una tecnología cada vez más sofisticada. 

 

El joven hispanista de hoy es más proclive al mundo de la diplomacia, del turismo, la comunicación digital y a los, cada vez más sorprendentes, milagros de la IA. Otro logro de los jóvenes hispanistas de hoy es su temprana y fácil comunicación en lenguas extranjeras entre ellas la de CERVANTES, por supuesto, debido a su inmediata inmersión en su contexto lingüístico y sociocultural. 

 

Todas estas ventajas eran facilitadas por la rapidez con que se obtiene el pasaporte actualmente y los visados con el apoyo de los centros Cervantes en coordinación con la Embajada de España. Todas estas ventajas, junto a las posibilidades de publicar, eran inimaginables para nuestra generación de 1970 con excepción de una limitada categoría de nuestros hispanistas procedentes del norte de Marruecos. 

 

Sin embargo, es necesario subrayar que el hándicap lingüístico en castellano que acompañó a nuestra generación de la zona del protectorado francés, en lo que se refiere a la expresión oral, lo ha recuperado en la calidad de sus ensayos y creaciones literarias. 

 

3.​Percepción actual de España y de América Latina. 

 ¿Cómo percibe hoy a España, tanto desde una perspectiva cultural e intelectual como desde su posición de hispanista marroquí, en un contexto marcado por transformaciones políticas, sociales y geoestratégicas?

 

Pocos países en el mundo gozaban del singular privilegio geoestratégico que la Naturaleza ha ofrecido juntamente a Marruecos y a España como puente entre dos continentes, África y Europa, y nexo entre dos mares, el Mediterráneo, cuna de las grandes civilizaciones clásicas, con el temible Océano Atlántico. Si a este factor geográfico añadimos los ocho siglos de una historia compartida de Al-Ándalus, nos damos cuenta en seguida que ambos países están condenados a convivir, no sólo por lo que acabamos de subrayar, sino por Destino. De ahí, es interesante proceder, en los dos lados del Estrecho, a una liberación de nuestro imaginario común de algunos arquetipos medievales que, en vez de propiciar entre los dos espacios vecinos una relación afectiva, avivan aún un sentimiento de odio y de rechazo que convierte esta vecindad en una relación conflictiva. Basta de enseñar nuestra historia común a las nuevas generaciones como si fuera una película de vaqueros en que cada país intenta atribuir arbitrariamente a sí mismo el papel del invencible héroe. Este cambio de las mentalidades es necesario y se puede alcanzar paulatinamente como objetivo a través de la educación y la cultura. Así el eje Marruecos-España puede constituir también la base sólida de un triángulo geopolítico muy prometedor cuyo tercer punto se ubica en América Latina. La historia y las sucesivas revelaciones arqueológicas recientes nos enseñan que las relaciones entre los tres puntos de este triángulo geográfico eran más anteriores a la llegada de las naves de Cristóbal Colón. Y las similitudes socioculturales, además de la lengua española que compartían, pueden constituir un factor muy propicio a la emergencia de un bloque de gran valor económico, estratégico y humano que compita con las grandes potencias actuales. 

 

 

​4.​Frustración y realidad institucional

 ¿Existe, a su juicio, un sentimiento de frustración entre los especialistas en lengua y cultura españolas en Marruecos ante el nivel de apoyo, visibilidad y dedicación que recibe el español actualmente en las universidades y en los institutos públicos?

 

Respecto al sentimiento de frustración que, probablemente, habían sufrido algunos especialistas en lengua y cultura hispánicas en Marruecos, me parece interesante matizar en este asunto en función de las generaciones y el lugar de procedencia de los especialistas de cada una. Hablando de mi generación de los años setenta, yo diré que este sentimiento fue la norma, pero con menor grado entre los especialistas que vinieron de la zona de habla española del norte. La primera frustración que hemos vivido, al llegar a Rabat en 1970, empieza con la reforma radical que ha conocido el único Departamento del español en aquel entonces, alargando la duración de los estudios de tres a cinco años para los que optaban por una futura carrera de enseñante. Los dos primeros años formaban parte del tronco común y los dos restantes eran para la especialidad en literatura o en lingüística. Los cuatro años se sellan con una licenciatura que permite al candidato acceder a la Escuela Normal Superior para adquirir una formación pedagógica de un año. Antes, todo esto se hacía en tres años y el estudiante entra inmediatamente al Departamento, después del bachillerato, como funcionario con un sueldo, después de firmar un contrato con el Ministerio de Educación Nacional. La otra frustración inherente a esta reforma de última hora, como consecuencia de un compromiso entre este Ministerio y los sindicatos, es la falta de libros del programa convertida en un problema crónico de los estudiantes del español. Son libros ausentes incluso en las bibliotecas de la facultad y del único centro cultural de Rabat. 

 

No quiero enumerar muchas otras frustraciones similares que viví personalmente como primer profesor del español en Jenifra, luego en Uxda y en Nador, contando a menudo con las fotocopias de mi biblioteca personal. La misma biblioteca fue también la consecuencia de la frustración de un profesor andariego, condenado a trabajar en zonas marginadas, la montaña y la frontera, lejos de las librerías de las grandes ciudades y de los centros culturales y que aspiraba a acceder algún día al mundo de la investigación académica.  Pero quiero dejar aquí constancia de la valiosa ayuda de la Embajada de España en nuestra labor de crear un departamento de hispánicas en la Universidad de Uxda, mandándonos sucesivamente tres asesores de la Consejería de Educación. Luego cuando el Departamento se instaló finalmente en la ciudad de Nador, fue el Cervantes de Fez que nos mandó la primera donación de libros y su director en aquel momento, Salvador López Becerra, fue el primer escritor español que lo visitó para contribuir a una charla que hemos organizado en torno a su obra escrita sobre Marruecos. 

 

Hace falta mencionar otra razón que actualmente se ha convertido determinante en la elección de una lengua, es la económica que consiste especialmente en las perspectivas de porvenir que ofrece a uno, junto a las facilidades de acceder al mundo de las tecnologías modernas y del saber. Hasta hace unas décadas, antes de la emergencia de algunos países asiáticos como grandes potencias, el mundo anglosajón, los Estados Unidos e Inglaterra en particular, se considera como el espacio prometedor al que se puede acceder conociendo la lengua inglesa. Una preferencia que se hizo en desventaja de otras lenguas como el francés y el español que conoció Marruecos también. En lo que atañe al actual retroceso de esta lengua en nuestro país, pienso personalmente que la asumen juntamente los responsables marroquíes y españoles. En Marruecos el interés por la lengua de Cervantes es circunstancial y depende del ritmo de tira y afloja que rige sus relaciones diplomáticas con España, de ahí carece de una visión muy clara respecto al uso de esta lengua. Esta falta de visión es incluso responsable de un despilfarro humano y económico. En el momento en que esta lengua vivía un retroceso endémico a nivel de la enseñanza secundaria, se sigue reclutando profesores a nivel de la enseñanza superior, de tal modo que en algunos departamentos es muy corriente encontrar a profesores que trabajan un horario muy limitado por semana o sólo asisten a los exámenes para vigilar. 

 

En lo que se refiere a la parte española, se advierte que la prioridad se da más a la difusión de su lengua y su cultura por el Reino en la medida en que trabaja su diplomacia exterior. Objetivo que desempeñaban en particular los institutos Cervantes ubicados esencialmente en las grandes ciudades del territorio nacional. Claro que no se puede negar la valiosa contribución de estas instituciones al fomento de los estudios hispánicos en la Universidad Marroquí, aportando apoyos sustanciales a las actividades culturales y pedagógicas que se organizaban en los diferentes departamentos, contribuyendo con la presencia de intelectuales y académicos de talento. 

 

Entonces, entre esta ausencia de una visión clara de un lado, y la supeditación de la cultura a la política, la enseñanza del español en Marruecos pierde su equilibrio por carecer de un zócalo sólido que le permita mantenerse y, por ende, despegar con seguridad

 

Partiendo de mi limitada experiencia en la enseñanza secundaria, Marruecos y España no han conseguido hasta el momento, a través de una coordinación entre los inspectores marroquíes y la Consejería de Educación, la elaboración de unos manuales destinados a los hijos de nuestros emigrantes en la Península que faciliten su integración sociocultural al país de acogida. Lo mismo se puede decir también por los hijos de los residentes españoles que viven en Marruecos. La convivencia y el acercamiento entre los pueblos, y el respeto mutuo a sus culturas, es cuestión de educación que empieza desde abajo y no desde arriba. 

 

​5.​ La paradoja Marruecos–España

 ¿Cómo interpreta la aparente paradoja entre el notable fortalecimiento de las relaciones políticas, económicas, diplomáticas, comerciales y de cooperación en materia de seguridad e inteligencia entre Marruecos y España, y la ausencia de un impacto equivalente en las relaciones culturales, educativas y universitarias?

 

Me parece que en la respuesta anterior he tocado más o menos un aspecto de esta paradoja que consiste en la subordinación de la cultura, como espacio idóneo a las relaciones humanas, a los intereses económicos, políticos y estratégicos. Por eso, es necesario proceder a la inversión de la regla y propiciar el asentamiento de una sólida diplomacia cultural, inquebrantable ante los cambiantes vendavales de la política internacional o regional. Personalmente, pienso que esta paradoja ha marcado, con altibajos, las relaciones entre España y Marruecos desde la Edad Media, cuando los avatares de la historia trasmutaron nuestras antiguas relaciones afectivas en otras conflictivas

 

De ahí la prioridad que se debe dar a la educación y a la cultura como antídoto que permite a la confianza sustituir a esta paradoja. 

 

Nadie puede negar la inestabilidad y la inseguridad que aquejaban al mundo actual, situación que se traduce por la inconstancia en las relaciones entre la mayoría de los países como consecuencia del desmoronamiento de las clásicas ideologías que los unían en bloques de intereses comunes. Aunque Marruecos y España no escapaban a las rápidas mutaciones que iba conociendo el mundo actual, tienen el privilegio de gozar de una situación geoestratégica muy envidiada, de compartir una memoria histórica sin par en la experiencia humana, además de otras similitudes socioculturales debidas al factor de la vecindad. De este modo, nuestros dos países están condenados a convivir, no por necesidad sino por Destino como hemos señalado al principio. 

 

En consecuencia, el conocimiento de la lengua española por los marroquíes es una exigencia después del tamazight, el árabe y antes del francés por los factores mencionados anteriormente. El porvenir de nuestras relaciones bilaterales es muy prometedor. Actualmente, nuestros dos países han conseguido zanjar algunos de los problemas que van en contra de su funcionamiento armonioso. Han sido convencidos finalmente del interés de sentarse a la mesa cara a cara y examinar con serenidad los problemas urgentes entre ambos países vecinos. La afiliación de España a la tesis de Marruecos en lo que se refiere a nuestras provincias del sur, su cooperación, junto a Portugal, en la preparación de la futura Copa Mundial 2030, son unos ejemplos de este nuevo espíritu tolerante que propicia la concordia y la convivencia. Esta situación es de por sí un factor que consolida la presencia de la lengua española y favorece su opción como primera lengua extranjera, además de los otros elementos intrínsecos a la misma que la alzan a nivel universal. Lejos de considerarla como un mero botín del Protectorado, nuestra elección de esta lengua como marroquíes debe ser un acto de un amor incondicional y profundamente humano que nos acerque más al vecino español. Como hispanista añejo, es el gran mensaje humano que nos transmitieron, explícita o implícitamente, los insignes intelectuales españoles que yo he tenido la suerte de conocer como profesores o colaborador integrado a sus proyectos culturales. 

 

A los que nos han dejado, como Rodolfo Gil Grimau, Antonio de Anguiano, Emilio Náñez, Pedro Martínez Montávez, José Monleón Benacer… quiero rendir homenaje al final de esta entrevista. ¡Qué en paz descansen!

 

Categorías : Entrevistas España Geopolítica Marruecos