El Gobierno de España ha conmemorado el Día de la Hispanidad con un mensaje claro: esta identidad común no pertenece a una sola cultura ni a un solo país, sino que se construye desde la diversidad. Bajo el lema “La Hispanidad es cosa de todos: cuidar lo que nos une, respetar lo que nos diferencia”, la ministra española de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, reivindicó una Hispanidad inclusiva que abraza a los millones de personas que hoy contribuyen al desarrollo y la cohesión social del país, entre ellas una amplia comunidad de origen marroquí.
Durante el encuentro, celebrado en la sede del Ministerio, Saiz subrayó que “la Hispanidad también pertenece a quienes llegaron de Marruecos, China, Ucrania o Senegal y, con su esfuerzo, se sienten parte de esta comunidad que los acoge”.
Con este mensaje, el Ejecutivo quiso subrayar el valor del trabajo, la convivencia y la diversidad frente a los discursos de odio y racismo que, en los últimos meses, se han intensificado en parte del debate público.
Entre los testimonios, destacaron los de jóvenes españoles de origen marroquí, que se han convertido en símbolo de integración y esfuerzo colectivo.
Adam, hijo de padres marroquíes, afirmó que “compartir culturas añade valor a la sociedad” y alertó sobre el aumento de los prejuicios: “Veo mucho mensaje de odio, principalmente hacia la población marroquí. Pero nuestras familias están aquí para salir adelante, trabajar y aportar a España”.
También intervino Zenib, deportista mostoleña de padres marroquíes y campeona de kárate, quien compartió su orgullo por representar a España en campeonatos internacionales:
“He podido representar a España en un mundial. Es un orgullo demostrar que las personas racializadas también podemos ocupar esos espacios”.
Ambos reflejaron la realidad de una generación nacida o criada en España, que se siente plenamente integrada y que defiende una identidad múltiple: española, marroquí e hispana a la vez.
Junto a ellos, participaron migrantes procedentes de América Latina, África y Asia, cuyas historias ilustran cómo la diversidad fortalece la sociedad española.
Amalia, de República Dominicana, recordó la solidaridad que encontró al llegar en 2006: “Esas manos amigas que te ayudan sin prejuicios son las que hacen posible la integración”.
Estefanía, venezolana, habló de su empeño por abrirse camino estudiando y trabajando a la vez.
Desde Guinea Ecuatorial, María del Pilar defendió que la Hispanidad “es de todos”, mientras Yeimi, hondureña, reivindicó los derechos de las trabajadoras del hogar.
Otros testimonios pusieron rostro a una España plural: Marge, de Colombia, celebró haber encontrado un entorno integrador; Bernard, camerunés, definió al país como “un crisol que nos da mucho y al que debemos devolver”; Hugo, de Bolivia, subrayó el compromiso doble del migrante —con su tierra de origen y con la de acogida—; y Liliya, abogada ucraniana nacionalizada española, habló de su amor por “una tierra y una gente” que la acogieron hace más de dos décadas.
Incluso el maestro Xinmin, pionero chino del kung-fu en España desde 1974, destacó que “toda una vida de trabajo por el deporte” es también parte de esta nueva Hispanidad abierta y universal.
Con este acto, el Gobierno español ha querido proyectar una imagen de España moderna, plural y solidaria, que reconoce el papel esencial de los migrantes —y en particular de la comunidad marroquí— en el progreso de España.









