20 junio 2026 / 01:37

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El marroquí Abqar: “Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre”

mares30 - marzo 3, 2026

El central marroquí Abdel Abqar, jugador del Getafe, afronta uno de los momentos más exigentes de la temporada. En pleno Ramadán y con molestias musculares, el defensa nacido en la ciudad marroquí de Settat en 1999 habla con claridad sobre sacrificio, identidad y esfuerzo.

 

A sus 26 años, el internacional marroquí, que comparte selección con Achraf Hakimi y Brahim Díaz, atraviesa el mes sagrado para el islam manteniendo la disciplina que exige la alta competición. “Los primeros días es difícil, pero como lo llevo haciendo desde pequeño, al final te acostumbras. Intentas adaptarte para no lesionarte”, explica en una entrevista concedida hoy al diario El Mundo. 

 

Su rutina diaria durante el ayuno es estricta: “A las cinco y media me despierto, como algo y al amanecer ya no puedo comer ni beber agua hasta las siete de la tarde, más o menos, que es cuando se pone el sol. Luego rompo el ayuno, meto proteína, vuelvo a comer a las diez y me acuesto a las doce. Es difícil meter comidas cada dos horas, pero trato de adaptarme”.

Reconoce que jugar en estas condiciones supone un esfuerzo añadido. “Si te toca jugar a las cuatro de la tarde, lo notas. Pero en el Ramadán toca apretar los dientes”, afirma, reflejando la exigencia física y mental que implica competir sin ingerir alimentos ni agua durante el día.

 

Abqar recuerda sus inicios en Marruecos, jugando en la calle y viendo partidos en la televisión en la tetería a la que le llevaba su padre. A los 11 años ingresó en la Academia Mohammed VI, donde comenzó a forjar su carrera lejos de casa. “Era un niño y no me daba cuenta de lo duro que era estar lejos. Aunque me motivaba el fútbol, fue una situación difícil”.

Con 18 años dio el salto a España para incorporarse al Málaga. No sabía español. “Nada, cero. Lo aprendí cuando llegué. Dos compañeros que habían estado conmigo en Marruecos me ayudaron mucho al principio, y luego fui aprendiendo escuchando”. La adaptación no fue solo deportiva. “En Marruecos tenía todo en el mismo sitio. En España me tocó cocinar, hacer la compra… Aprendí viendo vídeos en internet”.

 

La pandemia marcó uno de los periodos más complicados de su vida. “Estuve casi dos años sin ver a mi familia. Intentas hablar por videollamada, pero no es lo mismo. Para conseguir tu sueño tienes que sacrificar muchas cosas. Yo me he perdido muchos momentos con mis hermanos. La gente piensa que es llegar a España y ya está, pero no es así”.

 

En el plano identitario, el defensa es rotundo: “Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre”. Una frase que resume su vínculo con su país y su compromiso con la selección marroquí, incluso en los momentos de mayor exigencia profesional.

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