20 junio 2026 / 00:12

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El modelo marroquí de pluralismo y convivencia celebrado en Washington con motivo de Janucá

mares30fez - diciembre 19, 2025

El modelo marroquí único de pluralismo y convivencia fue puesto de relieve, anoche en Washington, con motivo de una brillante recepción organizada por la embajada de Marruecos en celebración de la fiesta judía de Janucá.

 

Esta celebración con los colores de la convivencia marroquí se caracterizó por la presencia de varias personalidades de la comunidad judía marroquí en Estados Unidos, de altos responsables de la administración estadounidense, del Congreso, del Departamento de Estado y de varios diplomáticos acreditados en la capital federal.

 

Así, este evento ofreció un momento de comunión y de compartición, que rindió homenaje a un legado singular del Reino donde la pluralidad nunca fue fuente de división, sino un fundamento de equilibrio, de respeto y de armonía.

 

Con esta ocasión, el rabino Rabbi Soussan, de origen marroquí, elevó oraciones para preservar a Su Majestad el Rey Mohammed VI y para colmar al Soberano en las personas de SAR el Príncipe Heredero Moulay El Hassan, SAR la Princesa Lalla Khadija, SAR el Príncipe Moulay Rachid y todos los miembros de la ilustre Familia Real.

 

Acogiendo a los numerosos invitados, el embajador de Marruecos en Washington, Youssef Amrani, destacó que la organización de esta celebración en el seno de la embajada del Reino responde a un gesto a la vez natural y profundamente arraigado en el alma de la nación marroquí.

 

A este respecto, recordó que Marruecos es una tierra donde las creencias siempre se encontraron sin sin borrarse unas a otras, y donde la diferencia nunca fue percibida como un factor de división, sino como una riqueza complementaria que participa en un mismo destino nacional.

 

«En Marruecos, la unidad nunca exigió uniformidad. Se construyó en el reconocimiento del otro, en el respeto de los caminos espirituales y en una confianza profunda en la dignidad humana», añadió.

 

Amrani, también, recordó que durante siglos, Musulmanes, Judíos y Cristianos convivieron no como comunidades distintas, sino como elementos de un mismo tejido nacional, unidos por el respeto mutuo, una profunda afección y un destino común. 

 

«Esta tradición de convivencia es hoy perpetuada, protegida y encarnada por Su Majestad el Rey Mohammed VI, Amir Al Muminin» (Comendador de los Creyentes), afirmó, subrayando que el componente hebreo forma parte integrante de la identidad marroquí y de la memoria colectiva del Reino.

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