20 junio 2026 / 01:31

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El “oro verde” en Marruecos: abundancia y desafíos sobre el terreno

mares30 - enero 1, 2026

La temporada de recolección y molienda de la aceituna en Marruecos durante el actual año agrícola, que comenzó aproximadamente en el mes de noviembre, está viviendo una dinámica destacada caracterizada por un claro aumento del rendimiento y una mejora notable del volumen de producción. Esto se ha reflejado directamente en los precios del aceite de oliva en los mercados locales, tras años de escasez y de precios elevados que habían lastrado el poder adquisitivo del consumidor marroquí.

 

Así, después de que el precio del litro de aceite de oliva en el mismo periodo de la temporada pasada oscilara entre 90 y 100 dírhams (aprox. entre 8,2 y 9,2 euros), este año ha bajado a una horquilla de entre 50 y 60 dírhams (aprox. entre 4,6 y 5,5 euros), pudiendo alcanzar en los casos extremos los 65 dírhams por litro (unos 6 euros), según confirmaron fuentes profesionales de la región de Fez-Mequinez y de la provincia de Jenifra, en particular de la zona de Mrirt y alrededores de Mequinez, en declaraciones coincidentes al diario Mares30.

 

Uno de los propietarios de explotaciones olivareras en las afueras de la ciudad de Mequinez explicó al periódico que los precios del aceite de oliva en su caso se sitúan entre 50 y 60 dírhams por litro (entre 4,6 y 5,5 euros), subrayando que la calidad del aceite no ha cambiado y que la diferencia de precio se debe principalmente al volumen adquirido. Las familias que compran grandes cantidades, que pueden llegar por ejemplo a 100 litros, se benefician de un precio más bajo, en torno a los 50 dírhams por litro, algo en lo que también influyen las relaciones de vecindad y amistad, muy arraigadas socialmente en la sociedad marroquí. El mismo interlocutor concluye que el aceite de oliva vuelve a estar este año al alcance de una amplia franja de la población tras varios años de encarecimiento.

 

No obstante, este mismo productor insiste en que ese precio, aunque positivo para el consumidor, apenas cubre los costes de recolección, molienda, transporte, desplazamientos y otros gastos de producción, señalando que los ciudadanos deben comprender esta realidad, especialmente después de campañas anteriores marcadas por la baja producción y la caída de la rentabilidad a causa de la sequía.

 

Por otro lado, fuentes de la ciudad de Mrirt, concretamente de los olivares de la zona de “Tanfetit”, a orillas del río Oum Er-Rbia, confirmaron que la campaña actual se caracteriza por una gran abundancia de aceituna, pero que esta se enfrenta a problemas reales sobre el terreno, encabezados por la escasez de mano de obra y la insuficiencia de almazaras, además del impacto de las lluvias coincidentes con el periodo de recolección. La aceituna suele necesitar alrededor de una semana después de las precipitaciones para estar lista para ser recogida y triturada, lo que provoca retrasos en las operaciones.

 

Las mismas fuentes indicaron que se han visto obligadas a llevar la cosecha a las almazaras y esperar entre 10 y 15 días antes de iniciar el proceso de molienda, señalando que los sacos de aceituna siguen acumulados en varias instalaciones a la espera de su turno, lo que plantea problemas relacionados con la calidad, el almacenamiento y la duración de la espera.

 

Aunque algunos agricultores pueden trasladar su producción a ciudades cercanas como Mequinez u otras para acelerar la molienda, el coste del transporte constituye un obstáculo fundamental. El precio del quintal de aceituna oscila entre 650 y 700 dírhams (aprox. entre 60 y 64 euros), y su traslado a otra ciudad supone un gasto adicional, lo que acaba repercutiendo en el precio final del litro de aceite. Esto lleva a muchos productores y ciudadanos a optar por esperar a nivel local, pese a los retrasos.

 

A ello se suma el problema de la escasez de mano de obra, uno de los principales quebraderos de cabeza para los propietarios de los campos. El salario diario del trabajador ha pasado de unos 100 dírhams en años anteriores (alrededor de 9 euros) a más de 150 dírhams en la actualidad (unos 14 euros), junto con el rechazo de muchos trabajadores a laborar en condiciones de frío intenso como las que se registran en zonas como Mrirt y Jenifra durante este periodo. Además, el traslado de numerosos trabajadores y trabajadoras agrícolas a otros cultivos, como el ajo u otros productos agrícolas en regiones como Azrou, Boufakrane y Agouray, ha agravado la falta de mano de obra a nivel local.

 

Fuentes profesionales estiman que los precios del aceite de oliva podrían seguir bajando con la finalización de la recolección de las últimas aceitunas en las próximas semanas y la aceleración del ritmo de molienda, hasta situarse el litro en torno a los 40 dírhams (unos 3,7 euros), antes de volver a subir progresivamente a medida que se acerque el final de la campaña.

 

Estos datos coinciden con lo señalado por medios de comunicación marroquíes y extranjeros, entre ellos medios españoles, que han advertido de una auténtica crisis de mano de obra que amenaza la campaña de recolección de la aceituna en Marruecos, no solo en este sector sino también en otros cultivos agrícolas. Se trata de una paradoja llamativa, marcada por la emigración de la mano de obra marroquí al extranjero, especialmente a España, mientras los agricultores marroquíes se ven obligados a plantearse la contratación de trabajadores procedentes de países del África subsahariana.

 

La escasez de mano de obra se ha convertido además en un problema global, en un contexto en el que el sector agrícola ha dejado de atraer a los jóvenes. Por ejemplo, en las zonas cercanas a la ciudad de Casablanca se observa un aumento del precio de la menta, algo que fuentes profesionales explicaron al diario por la falta de trabajadores, señalando que los agricultores no encuentran quien se encargue de la recolección de la menta ni siquiera por unos 200 dírhams diarios (alrededor de 18 euros).

 

Entre la abundancia de producción y la bajada de precios, por un lado, y el aumento de los costes, la escasez de mano de obra y la presión sobre las infraestructuras, por otro, la temporada de recolección y molienda de la aceituna en Marruecos se presenta este año como un fiel reflejo de la complejidad del sector agrícola, donde el equilibrio entre el interés del agricultor, la estabilidad del mercado y la garantía de acceso del consumidor a un producto básico como el aceite de oliva sigue siendo un desafío permanente.

Categorías : Marruecos