Siria enfrenta ahora un complejo desafío de justicia transicional tras la detención de cientos de combatientes extranjeros que participaron en la guerra civil, entre ellos miembros del Frente Polisario, organización separatista respaldada por Argelia que busca poner fin a la soberanía marroquí sobre el Sáhara y desestabilizar la región.
Según un reciente reportaje de la periodista neerlandesa Rena Netjes, reconocida por su cobertura desde Siria, el Polisario estuvo presente en Siria y recibió entrenamiento militar de Hezbollah, bajo la supervisión de Irán. Documentos de inteligencia sirios y reportes de medios internacionales, como el Washington Post y Deutsche Welle, confirmaron la presencia de al menos 120 soldados saharauis en unidades del ejército sirio durante las primeras fases de la guerra.
El informe detalla que el Polisario operaba una oficina política en Damasco, que coordinaba actividades en toda la región de Oriente Medio, mientras que la formación militar se realizaba en campos del sur del Líbano. Tras la caída parcial del régimen de Bashar al-Assad, varios combatientes del Polisario huyeron a Líbano, mientras que otros quedaron detenidos en Siria, particularmente en la provincia de Idlib.
El ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita, había denunciado anteriormente que Irán y Hezbollah proporcionaban armas y entrenamiento al Polisario, utilizando incluso la embajada iraní en Argel para enviar armamento a la organización, según recordó Netjes en su investigación.
Expertos sirios consultados por Netjes señalan que la presencia del Polisario en Siria responde a la lógica del régimen de Assad de apoyar a grupos separatistas en distintas regiones para ejercer presión política, un patrón que se ha visto con los PKK, los hutíes y las fuerzas de Haftar. La implicación del Polisario, sin beneficios directos para Siria, evidencia la instrumentalización política de la organización argelina y sus vínculos con Irán.
El caso pone de relieve los desafíos de la justicia transicional en Siria. Según Abdel Basset Abdel Latif, presidente de la Comisión de Justicia Transicional, aunque se han iniciado detenciones, aún no se han llevado a cabo juicios transparentes ni se han reparado los daños a las víctimas, dejando en evidencia un vacío en la rendición de cuentas por los crímenes cometidos por milicias extranjeras, incluido el Polisario.
Estos datos refuerzan la percepción de que la acción del Polisario está vinculada a agendas externas, lejos de los intereses de los saharauis, y confirma la necesidad de mantener una posición firme frente a la injerencia argelina en el conflicto del Sáhara.








