El presidente del Senado de Francia, Gérard Larcher, protagonizó una intervención de fuerte carga política y simbólica durante la quinta sesión del Foro Parlamentario Marruecos-Francia, celebrada en la sede de la Cámara de Representantes en Rabat, en la que reafirmó la solidez histórica de las relaciones bilaterales y el respaldo francés a las posiciones estratégicas del Reino de Marruecos.

Larcher abrió su discurso subrayando el valor del encuentro parlamentario como expresión de una relación construida sobre la confianza y la amistad, agradeciendo a las autoridades marroquíes la organización del foro y destacando que Francia ha acompañado siempre a Marruecos en los momentos clave de su trayectoria política y de desarrollo.
En uno de los pasajes más relevantes de su intervención, el presidente del Senado francés abordó la cuestión del Sáhara, afirmando de manera explícita que el presente y el futuro de este territorio se inscriben en el marco de la soberanía marroquí.

Defendió también que la iniciativa de autonomía constituye la única solución realista y viable al conflicto, y señaló que la población saharaui se beneficia directamente de los recursos y del desarrollo de la región, una realidad que, según indicó, pudo constatar durante su última visita a la ciudad de Laayún. Además, destacó la calidez y hospitalidad de la población saharaui y expresó su gran satisfacción por el importante nivel de desarrollo alcanzado en las regiones del Sáhara marroquí.

Gérard Larcher comparó además la importancia estratégica del eje franco-marroquí con la de otros grandes pilares de la política exterior francesa, como los ejes franco-alemán y franco-italiano, situando así la relación con Marruecos en un nivel prioritario dentro de la arquitectura diplomática parlamentaria de Francia. En este sentido, afirmó que el foro parlamentario encarna de manera concreta el progreso constante de las relaciones entre ambos países.
El presidente del Senado francés destacó igualmente el proyecto de regionalización avanzada impulsado por el rey Mohammed VI, al que calificó como una decisión histórica que refuerza la democracia territorial y el desarrollo equilibrado del país. Asimismo, puso en valor el espacio de la francofonía como un marco que ofrece a Marruecos y Francia un ámbito de independencia, diálogo y proyección común en el escenario internacional.
En el plano europeo, Larcher reiteró que Francia seguirá actuando como un firme defensor de unas relaciones sólidas y estratégicas entre Marruecos y la Unión Europea, subrayando que el Mediterráneo constituye una casa común que exige cooperación, estabilidad y visión compartida entre ambas orillas.
El dirigente francés concluyó su intervención apelando a la apertura de un nuevo capítulo en las relaciones entre Francia y Marruecos, así como en la cooperación parlamentaria entre ambos países, insistiendo en que existen numerosos retos y proyectos comunes por desarrollar. Cerró su discurso con un mensaje de apoyo explícito a la alianza entre los parlamentos marroquí y francés y con expresiones de reconocimiento a Francia y a Marruecos, reafirmando el carácter estratégico y duradero de esta relación bilateral.









