19 junio 2026 / 23:26

La Casa del Periodismo

El pulso del Sahara marroquí: diplomacia, dignidad y un horizonte de prosperidad para Marruecos

mares30 - junio 10, 2025

Safia ABAHAJ*

En estos días en que la historia no espera a nadie, el Sahara marroquí se ha convertido en el escenario donde la diplomacia marroquí —paciente, firme y visionaria— ha logrado lo que parecía imposible: reconciliar la legalidad internacional con la dignidad de un pueblo que nunca renunció a su identidad. Como mujer de leyes, pero sobre todo como marroquí que ha caminado cada rincón de este país, no puedo sino sentirme orgullosa de formar parte de este renacer colectivo.

 

  1. La fuerza de un marco jurídico sin fisuras

    La iniciativa de autonomía presentada por Marruecos en 2007 no es una simple propuesta política: es una obra maestra de legalidad, tejida con la convicción de quienes saben que la justicia está de su lado. Cada palabra de ese plan refleja la determinación de un país que entiende que la integridad territorial no es negociable, pero que también reconoce la legitimidad de las aspiraciones locales.

    El exmagistrado Ahmed Rami lo expresó con una claridad que me marcó:


“La autonomía respeta el principio de uti possidetis juris y consagra la dignidad de las poblaciones. Es el único camino donde convergen la legalidad y la paz”.

Esta convicción jurídica no es un adorno retórico. Es la base sólida que ha permitido a Marruecos hablar con voz firme en cada foro internacional.

 

  1. El respaldo internacional y el orgullo africano

    Los grandes apoyos internacionales, como el del Reino Unido en junio de 2025, han reforzado la propuesta marroquí con la fuerza de la razón:


“La autonomía marroquí es la base más creíble, viable y pragmática para una solución duradera”, afirmó sin rodeos David Lammy, Secretario de Asuntos Exteriores británico.

Pero para mí, lo que da a este proceso una fuerza única es el respaldo de nuestros hermanos africanos. Países como Kenia y Ghana han dado un paso más allá de la diplomacia para unirse al latido de esta causa como algo propio.

La profesora Samira Hachimi lo dijo con emoción:


“La autonomía no solo es legal, es profundamente africana. Reconoce la identidad saharaui y la proyecta en un Marruecos que es, más que nunca, parte del destino de África”.

Ese respaldo africano es más que una declaración: es la confirmación de que Marruecos no camina solo, y de que el futuro se construye hombro a hombro con quienes comparten no solo un continente, sino una visión de desarrollo y justicia compartida.

 

III. Testimonios reales que dan vida a la autonomía

He recorrido los centros de formación en Dakhla, he visitado las cooperativas de mujeres saharauis que hoy exportan sus productos con orgullo, y he hablado con jóvenes que ven en la autonomía no una promesa abstracta, sino una realidad cotidiana.

Mustapha Benyahsine, ingeniero saharaui, me dijo con una sonrisa franca:


“Aquí ya no hablamos de sueños. Hablamos de realidades que se construyen cada día. Y eso, créame, solo ha sido posible gracias a Marruecos”.

Najla Mohamed‑Lamin, fundadora del Almasar Library Centre y voz de esperanza para las mujeres de la región, subraya:


“La autonomía es la puerta que nos devuelve el control de nuestro destino. Nos da la voz y la dignidad que merecíamos hace tiempo”.

Son testimonios que llevan nombres y rostros. Testimonios que ninguna retórica artificial podría igualar, porque brotan del corazón de un pueblo que nunca dejó de soñar.

 

 

  1. La fuerza de los hechos frente a las consignas vacías

    Marruecos no solo ha hablado: ha actuado. Más de treinta consulados abiertos en El Aiún y Dakhla, autopistas que conectan el Sahara con el corazón del Reino, proyectos de energías renovables que convierten el desierto en un motor de desarrollo… Esta es la diferencia entre la retórica y la realidad.

    El politólogo francés Jean‑Marc Lavigne lo señaló sin titubeos:


“El plan marroquí combina legalidad, pragmatismo y humanidad. Es un ejemplo de cómo se construye la paz sin sacrificar la dignidad de las personas ni la soberanía de un Estado”.

 

  1. El Sahara: clave para el Marruecos que todos anhelamos

    La resolución definitiva del conflicto no será solo un alivio diplomático. Será el acto fundacional de un Marruecos más fuerte, más unido y más próspero.

    La autonomía, desde un punto de vista jurídico, no es una concesión: es un ejercicio de soberanía responsable, que cumple con los principios fundamentales del derecho internacional y, al mismo tiempo, honra la diversidad cultural y social de nuestro país.

    Desde el punto de vista económico y social, el Sahara será el punto de partida de la transformación: energías limpias, corredores comerciales y una oportunidad real para que cada joven y cada familia sean protagonistas de un futuro compartido.

    Najla Mohamed‑Lamin lo resume con claridad:


“Aquí vemos que la autonomía no es un concepto vacío: es la oportunidad para que nuestros jóvenes estudien, trabajen y sueñen sin miedo. Y eso es lo que más importa”.

 

  1. Mi compromiso personal: más allá de las palabras

    He escrito este artículo con la serenidad de quien no necesita exagerar lo evidente. Como marroquí, como mujer de leyes y como persona que cree en la fuerza de la verdad, sé que este proceso de reconocimiento no es solo una victoria política. Es el reflejo de un Marruecos que no se doblega, que se reinventa cada día y que nunca olvida que la justicia y la dignidad no son concesiones: son derechos.

    Mustapha, Najla, Samira… Cada una de estas voces me recuerda por qué escribo estas líneas. Porque creo en la fuerza de un pueblo que se ha levantado una y otra vez, con la mirada puesta en un futuro que ya empieza a dibujarse.

Epílogo: un nuevo amanecer

El Sahara marroquí no es un capítulo cerrado: es el comienzo de una historia de dignidad recuperada y de esperanza compartida. Con el respaldo de la comunidad internacional, el aval jurídico que sustenta cada paso y el coraje de un pueblo que no se rinde, Marruecos camina hacia un porvenir luminoso.

Y así concluyo estas líneas, no como simple periodista o jurista, sino como hija de esta tierra que cree que las palabras, cuando nacen del corazón y la razón, pueden cambiar destinos:


“Cuando la justicia y la verdad caminan juntas, la victoria se convierte en un destino. Y ese destino, sin lugar a dudas, se llama Marruecos”.

 

——————

*Investigadora saharauí

 

Categorías : Análisis