20 junio 2026 / 00:11

La Casa del Periodismo

Sáhara Marroquí: la victoria de la verdad y la coherencia

mares30 - noviembre 3, 2025

Safia ABAHAJ*

La reciente resolución del Consejo de Seguridad de la ONU reafirma la validez del plan de autonomía marroquí como la vía más seria, creíble y duradera para resolver el conflicto del Sáhara. Una victoria diplomática que consolida la verdad histórica y proyecta a Marruecos como un modelo de estabilidad y desarrollo en el norte de África.

 

Hay hitos que trascienden la coyuntura política para inscribirse en la memoria colectiva de un pueblo. No son solo victorias diplomáticas; son afirmaciones de identidad que resuenan en el corazón de quienes han custodiado, generación tras generación, el vínculo indisoluble con su tierra. La reciente resolución (2797) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que reconoce la iniciativa de autonomía presentada por Marruecos como la base más «seria, creíble y realista» para una solución definitiva, es uno de esos hitos. No es un triunfo efímero, sino la coronación jurídica de una verdad histórica y humana.

 

Para mí, este momento lleva el sabor del té amargo que preparaba mi abuela en la jaima, entre risas y relatos del abuelo que comerciaba entre norte de Mauritania y el Sahara marroquí, como si el desierto. Es la confirmación de un sentimiento que siempre ha latido en nuestro hogar: el Sáhara no es una posesión, es una parte constitutiva de la nación marroquí, tan inherente como la respiración.

 

Hay momentos en la historia de los pueblos que trascienden los discursos y se convierten en símbolos de justicia y claridad. Lo vivido en los últimos días para Marruecos, y especialmente para las provincias del sur, es uno de esos momentos. La reciente resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha reafirmado con firmeza que el plan de autonomía marroquí constituye la base más seria, creíble y realista para una solución definitiva, política y duradera al conflicto del Sáhara.

 

Como mujer marroquí, hija de una familia saharaui profundamente arraigada en esta tierra, vivo este momento con orgullo y emoción. Es una afirmación de identidad, de justicia y de coherencia. Porque quienes conocemos el Sahara sabemos que sus silencios no son vacíos: son ecos de memoria, de pertenencia y de dignidad.

 

Una diplomacia firme, paciente y respetada

 

Este avance no ha sido fruto del azar ni de la improvisación. Es el resultado de una estrategia diplomática sólida y coherente, impulsada por Su Majestad el Rey Mohammed VI, quien ha sabido combinar la firmeza en los principios con la serenidad en la acción.

 

Durante años, Marruecos ha sostenido un discurso constante, sin estridencias, pero lleno de convicción. Ha ofrecido al mundo una solución realista y abierta, basada en la autonomía, el respeto y la cooperación. Y hoy, esa posición recibe el respaldo de las principales potencias internacionales.

 

El mérito también recae en la labor incansable de nuestro ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y del embajador de Marruecos en el seno de Naciones Unidas, Omar Hilale, dos voces que representan la elegancia y la claridad del discurso marroquí en los foros internacionales. Sus intervenciones, firmes y fundamentadas, han sido esenciales para desmontar las narrativas ficticias y defender la verdad de Marruecos con inteligencia, serenidad y respeto.

 

Gracias a esta diplomacia moderna, Marruecos no solo ha ganado apoyos, sino también respeto. El respeto que se otorga a los países que dialogan sin renunciar a su soberanía, que negocian sin ceder en su dignidad y que avanzan sin dejar de mirar al futuro.

 

Marruecos y España: una alianza con visión euroafricana

 

La nueva etapa que se abre también marca un cambio de paradigma en las relaciones entre Marruecos y España. La posición firme y constructiva del Gobierno español, que apoya el plan de autonomía marroquí como la vía más seria y realista para resolver el conflicto, ha reforzado una relación que trasciende la vecindad geográfica.

 

Hoy, ambos países comparten una visión común: construir un eje euroafricano de estabilidad, cooperación y prosperidad compartida.

 

Las empresas españolas encuentran en el sur de Marruecos un entorno favorable para invertir en sectores estratégicos: energías limpias, logística, turismo sostenible, pesca, educación y tecnología.

 

Más allá de los acuerdos económicos, este entendimiento refleja una apuesta política madura, basada en la confianza mutua y en la conciencia de que Marruecos y España no solo miran hacia el mismo horizonte: forman parte del mismo destino geopolítico.

 

El Sáhara marroquí, en este contexto, se convierte en un punto de convergencia, en un puente real entre Europa y África, en un territorio que une, inspira y abre caminos.

 

Una victoria de la verdad, una lección de constancia

 

Esta victoria diplomática y política no pertenece solo a los gobiernos. Pertenece también al pueblo marroquí. A todos aquellos que, generación tras generación, han mantenido viva la llama del patriotismo, incluso en los momentos más difíciles.

 

El reconocimiento internacional al plan de autonomía no es una concesión: es la consecuencia lógica de la verdad, de la coherencia y de la justicia. Marruecos no ha impuesto un relato; lo ha demostrado con hechos, con desarrollo, con respeto al derecho internacional y con una voluntad genuina de construir paz y progreso.

 

Como mujer saharaui y marroquí, me siento profundamente orgullosa de este paso histórico. No solo porque refuerza nuestra integridad territorial, sino porque reivindica la esencia misma de lo que somos: un país unido por la diversidad, fuerte en sus valores y decidido a construir un futuro compartido.

 

Hoy el Sáhara no es una causa: es una realidad. Una realidad que respira libertad, trabajo, esperanza y orgullo.

 

“El viento del desierto puede borrar las huellas del paso, pero jamás las del corazón. Porque cuando una tierra es amada, permanece viva en quienes la defienden con verdad y con honor.”

 

Más Allá de la Política: La Arquitectura Concreta de una Autonomía Viable

 

Cuando mi abuelo hablaba de justicia, no citaba artículos de tratados internacionales. Hablaba del reparto equitativo del agua en el pozo, de la asamblea de la tribu donde cada voz era escuchada. Hoy, ese mismo principio de justicia ancestral, de gestión próxima y responsable, es el alma del Plan de Autonomía marroquí para el Sáhara Marroquí. Lejos de ser un concepto abstracto, es una propuesta técnica y jurídicamente detallada que transformará la vida en las regiones del sur a través de un modelo de autogobierno inédito en la región.

 

Para entenderlo, hay que ir más allá de los titulares y adentrarse en su arquitectura concreta. No es una independencia, sino una autonomía regional avanzada dentro del marco de la soberanía nacional y la integridad territorial de Marruecos. Es la respuesta jurídica a una demanda legítima: que los saharauis marroquíes gestionen directamente sus asuntos locales.

 

Los Pilares Concretos de la Aplicación: ¿Cómo se Gobernará el Sáhara Autónomo?

 

La aplicación del plan se articulará en torno a cuatro ejes principales de poder, diseñados para ser a la vez eficaces y equilibrados:

  1. El Órgano Ejecutivo: Un Gobierno Regional con Autoridad Real
  • Se creará un Gobierno Regional elegido democráticamente por los habitantes de la región.
  • Este gobierno tendrá competencias exclusivas en áreas clave del día a día: la administración local, el desarrollo económico, la planificación urbana, la promoción de inversiones, el comercio interior, el turismo, la agricultura, la educación (incluyendo la adaptación de programas para preservar la cultura hassaní) y la salud.
  • En la práctica, esto significa que un emprendedor en Dajla que quiera abrir un hotel o una cooperativa pesquera no tendrá que esperar la aprobación de un ministerio en Rabat. Lo resolverá directamente con su gobierno regional, que comprende las particularidades del territorio.
  1. El Órgano Legislativo: Un Parlamento que hará las Leyes de la Región
  • El poder legislativo recaerá en un Parlamento Regional, cuyos miembros serán elegidos por sufragio universal directo por la población saharaui.
  • Este parlamento tendrá la potestad de iniciar, debatir y votar las leyes regionales (llamadas «leyes orgánicas») en todas las materias de competencia autonómica. Es decir, podrán legislar para adaptar las políticas nacionales a las necesidades específicas del Sáhara, creando un marco jurídico propio para fomentar, por ejemplo, las energías renovables o el turismo sostenible.
  1. El Órgano Judicial: Una Administración de Justicia Propia y Adaptada
  • Se establecerán tribunales regionales que administrarán justicia en nombre del Rey, garante de la independencia del poder judicial a nivel nacional.
  • La justicia se impartirá con pleno respeto a las tradiciones y particularidades culturales de la población, integrando, donde sea pertinente, el derecho consuetudinario saharaui (Al-Urf) en materias como ciertos conflictos civiles, siempre que sea compatible con la Constitución y las leyes nacionales. Esto dota de una identidad jurídica propia a la región.
  1. La Relación con el Estado: Un Equilibrio entre Autonomía y Unidad
  • El Estado marroquí mantendrá sus competencias en las áreas que definen la soberanía nacional: la defensa, las relaciones exteriores, el sistema monetario y las atribuciones constitucionales del Rey.

 

Se crearán comisiones mixtas entre el Gobierno central y el Gobierno regional para coordinar políticas en áreas de interés compartido, como las infraestructuras de gran escala o la seguridad.

 

El Financiamiento: La Llave de la Autonomía Real

 

Un plan de autonomía sin recursos es papel mojado. Por ello, el modelo establece un sistema de financiación claro y sostenible:

  •  Ingresos Propios: La región podrá recaudar impuestos y tasas sobre las actividades económicas que se desarrollen en su territorio.
  • Transferencias del Estado: El Estado central realizará transferencias financieras directas, consagradas en la Ley de Finanzas, para garantizar el funcionamiento de los servicios y el desarrollo equilibrado.
  • Fondos de Desarrollo: Se creará un Fondo Especial de Inversión, alimentado por el Estado y posiblemente por la cooperación internacional, destinado exclusivamente a financiar proyectos de infraestructura y desarrollo socioeconómico en la región.


Una Solución que cierra la puerta a los conflictos futuros

 

La elegancia jurídica de este plan reside en su capacidad para cerrar heridas y abrir caminos. Al integrar a todos los habitantes de la región en un proceso electoral democrático y transparente, se desactiva la lógica del conflicto armado y la reivindicación exclusivista. Ofrece un marco donde la identidad saharaui no solo se preserva, sino que se convierte en el motor de su propio destino, dentro de un Marruecos plural y unido.

Al leer estas líneas, pienso en mi abuela. Ella, que solo conocía la ley de la hospitalidad y la palabra dada, entendería perfectamente este modelo: es la estructura moderna de un principio eterno. El poder debe residir lo más cerca posible de las personas, con justicia, recursos y responsabilidad. Eso, al fin y al cabo, no es solo política. Es dignidad.

 

La Transformación Tangible: Donde el Derecho se Hace Realidad Cotidiana

 

La legitimidad de una causa no solo se defiende en las tribunas de Ginebra o Nueva York, sino que se construye día a día en el terreno. Mientras otras narrativas se aferran a un relato de victimización, el Sáhara marroquí es un ecosistema vibrante de progreso. Ciudades como Dajla y El Aaiún son hoy testimonios de piedra y esperanza: polos de inversión, nodos logísticos y centros de formación que desmienten, con hechos, el mito de una región abandonada.

 

Pero el desarrollo más profundo no es el de las carreteras o los parques eólicos, sino el que late en la mirada de una joven que dirige su primera cooperativa agrícola, o en la determinación de las mujeres saharauis—como las de mi propia familia—que han roto estereotipos para liderar proyectos empresariales y sociales. Es el orgullo de una generación que ya no sueña con emigrar, sino con prosperar en su tierra, aportando a un Marruecos plural y unido.

 

Conclusión: La Victoria de la Coherencia

 

Al final, más allá de las resoluciones y los argumentos jurídicos, esta victoria pertenece a la verdad simple y persistente que habita en los hogares. Pertenece al pueblo marroquí, que ha mantenido viva la llama de su unidad. Y me atrevo a decir, con la emoción de quien lleva el Sáhara en la sangre, que pertenece a la memoria de los ancianos que, como mis abuelos, enseñaron a sus hijos que el viento del desierto no conoce de fronteras impuestas.

 

El reconocimiento internacional no es una concesión; es la justa rendición de la realidad ante la coherencia, del ayer ante el hoy. No es el fin del camino, sino la reafirmación de que Marruecos, en su diversidad y con la fuerza de su verdad, está construyendo un futuro donde el desierto no es la frontera, sino el corazón de su proyección.

 

«El desierto nos enseñó que las dunas cambian de forma, pero la dirección del viento es eterna. Hoy, el viento de la historia sopla, por fin, a favor de la verdad, la justicia y el honor de un pueblo que siempre supo a qué patria pertenecía su corazón.»

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* Analista en Derecho y Relaciones Internacionales, escritora y divulgadora. Y Autora comprometida con el diálogo intercultural y la defensa de los valores de unidad, progreso y dignidad en Marruecos

Categorías : Análisis El Mirador del Sahara Sáhara