Safia ABAHAJ*
- Introducción: Una causa legítima que avanza sin titubeos
El Sahara marroquí ha pasado de ser una cuestión regional a convertirse en un símbolo de legitimidad y consenso en la escena internacional. Como saharaui y firme defensora de la postura de mi país, atestiguo con orgullo cómo Marruecos, con visión y dignidad, ha conseguido transformar un viejo contencioso en un proyecto de reconciliación y desarrollo que cada día gana más aliados y deja sin argumentos a sus detractores.
- La propuesta de autonomía: Una solución creíble y jurídicamente sólida
El reciente respaldo explícito del Reino Unido al plan de autonomía marroquí ha marcado un punto de inflexión en esta larga contienda. Por primera vez, Londres ha hecho explícito su apoyo a la propuesta de Marruecos, calificándola de “seria, creíble y realista”. Este respaldo no es menor: implica el reconocimiento de la propuesta marroquí como una solución conforme con las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y plenamente compatible con el derecho internacional.
La solidez jurídica del plan de autonomía reside en su respeto al principio de integridad territorial y en su capacidad para responder a las legítimas aspiraciones de la población saharaui. Frente a los postulados intransigentes y anacrónicos del Polisario, Marruecos propone un horizonte de reconciliación y convivencia que preserva la soberanía y la diversidad cultural de la región.
III. La diplomacia marroquí: Una estrategia inteligente y eficaz
Detrás de este cambio de percepción internacional se encuentra la diplomacia lúcida y constructiva de Marruecos, liderada por el Ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita. Su enfoque, pragmático y respetuoso del derecho internacional, ha logrado neutralizar la retórica agresiva de Argelia y del Polisario. Como explicó recientemente un diplomático africano con el que conversé en Rabat: “La propuesta marroquí ofrece una paz duradera; el Polisario y Argelia, en cambio, están encerrados en un discurso sin salida”.
- La apertura de consulados: Un respaldo diplomático creciente
Uno de los signos más elocuentes de este respaldo internacional es el número creciente de países que han abierto consulados en las ciudades del Sahara marroquí, particularmente en Laayún y Dajla. Esta apertura diplomática no es meramente simbólica: refleja el reconocimiento de la legitimidad de la soberanía marroquí y la confianza de estos países en la estabilidad de la región.
Hasta la fecha, más de 30 países han decidido establecer representaciones consulares en el Sahara marroquí. Entre ellos destacan naciones africanas como Costa de Marfil, Senegal, Gabón y Guinea Ecuatorial, así como países de otras regiones, como Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, que han inaugurado consulados en Laayún, reforzando la posición internacional de Marruecos y su proyección en África y el mundo árabe.
Estos gestos son también una respuesta a la política de inversiones y desarrollo que Marruecos impulsa en la región, y una clara muestra de que la comunidad internacional reconoce el dinamismo y la importancia estratégica del Sahara marroquí.
- El Sahara marroquí como motor de desarrollo económico
La dimensión económica del Sahara marroquí también ha contribuido a cimentar su legitimidad. Ciudades como Dajla y Laayún se han transformado en polos de inversión y desarrollo, atrayendo a empresarios y emprendedores de todo el continente africano y de Europa. Un joven empresario español que recientemente abrió un centro logístico en Dajla lo resume así: “Aquí no se respira conflicto, sino futuro”.
Este dinamismo económico se complementa con proyectos estratégicos como el gasoducto Nigeria-Marruecos o la expansión de las energías renovables. Marruecos se ha convertido en un socio esencial para África y para el mundo árabe, y el Sahara marroquí es la piedra angular de esta proyección regional.
- El callejón sin salida de Argelia y el Polisario
Frente a estos avances tangibles, la postura de Argelia y el Polisario se encuentra cada día más acorralada. Su discurso anclado en el pasado no ofrece soluciones realistas ni viables, y carece de la legitimidad jurídica y política que la comunidad internacional exige. Hoy más que nunca, Argelia y el Polisario están en un cerco sin salida, incapaces de proponer una alternativa creíble y cada vez más aislados en la arena diplomática.
VII. Una causa personal y nacional
Como saharaui, para mí el Sahara marroquí no es solo una cuestión política: es una cuestión de dignidad, identidad y justicia. Veo cómo la propuesta de autonomía no solo protege la integridad de Marruecos, sino que también abre la puerta a un futuro de desarrollo y convivencia para todos los saharauis. Y este es un sentimiento compartido por miles de compatriotas que entienden que la fuerza de Marruecos reside en su unidad y en su visión de futuro.
VIII. Conclusión: Hacia un porvenir legítimo y compartido
El Sahara marroquí, con la propuesta de autonomía como estandarte, encarna hoy la única vía legítima y realista para una paz duradera. La comunidad internacional lo reconoce cada vez con mayor claridad, mientras los discursos vacíos de Argelia y el Polisario se desmoronan ante la fuerza de los hechos y la dignidad de un pueblo que sabe lo que quiere.
“El Sahara marroquí no es solo el corazón de Marruecos; es la llama que, con firmeza y justicia, ilumina la senda de nuestra dignidad y nuestro porvenir.”
———-
Safia Abahaj es activista saharuí









