19 junio 2026 / 21:29

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El Sáhara marroquí: una causa legítima respaldada por la historia y el consenso internacional

mares30 - abril 15, 2025

Safia ABAHAJ*

El Sáhara marroquí ha sido, durante décadas, el centro de un conflicto alimentado por discursos desfasados y manipulaciones geopolíticas. Sin embargo, hoy más que nunca, el Reino de Marruecos ve consolidada su posición histórica y jurídica gracias al respaldo de una creciente mayoría de la comunidad internacional y al reconocimiento de grandes potencias mundiales que valoran la seriedad de la propuesta marroquí y la estabilidad que aporta a la región.

 

La historia no se tergiversa: El Sáhara y sus raíces marroquíes

 

Desde siglos antes de la colonización europea, el Sáhara formó parte integral de la identidad del Reino de Marruecos. Las tribus saharauis mantenían lealtad política y religiosa a los sultanes, como lo prueban múltiples documentos históricos y registros diplomáticos. Esta realidad fue reconocida parcialmente por la Corte Internacional de Justicia en 1975, que confirmó la existencia de “vínculos jurídicos y de lealtad” entre el Reino y el territorio sahariano.

Frente a ello, la salida pacífica del colonialismo español y la Marcha Verde organizada por Su Majestad el Rey Hassan II marcaron un momento decisivo de unidad nacional y recuperación de una parte esencial del territorio marroquí.

 

Naciones Unidas: una evolución hacia el realismo

 

Las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas han ido evolucionando hacia un enfoque pragmático. La más reciente, la Resolución 2654 (2022), reafirma la preeminencia de la propuesta marroquí de autonomía como una solución “seria, creíble y realista”. Este plan prevé una autonomía avanzada bajo soberanía marroquí, garantizando a los habitantes saharauis la gestión de sus propios asuntos, dentro de un marco respetuoso de los principios democráticos y de desarrollo.

La comunidad internacional ha asumido, con claridad, que el referéndum es inviable y anacrónico, y que una solución política negociada, basada en compromisos reales, es la única vía posible.

 

Reconocimientos internacionales: Marruecos gana terreno

 

El reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre el Sáhara en diciembre de 2020 fue un punto de inflexión en la dinámica internacional. A este importante paso se sumaron varios países árabes y africanos que, más allá de las declaraciones, abrieron consulados generales en El Aaiún y Dajla: Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Jordania, Senegal, Côte d’Ivoire, entre otros.

España, antigua potencia administradora, también marcó un cambio fundamental en su postura en 2022, al calificar la propuesta marroquí de autonomía como “la base más seria, realista y creíble” para una solución al conflicto. Esta posición fue respaldada por Alemania, Países Bajos, Rumanía y otros miembros clave de la Unión Europea.

Estos reconocimientos no sólo consolidan la legitimidad marroquí, sino que reflejan una visión común: el Sáhara es y debe seguir siendo una tierra de paz, desarrollo y estabilidad regional.

 

El declive del Frente Polisario: un movimiento sin rumbo

 

En paralelo, el Frente Polisario sufre un aislamiento progresivo. Sostenido artificialmente desde Argelia, el movimiento ha perdido toda capacidad de propuesta. Las denuncias de violaciones de derechos humanos, malversación de la ayuda humanitaria y la opacidad en los campamentos de Tinduf han sido documentadas por ONG internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional.

Cada vez más saharauis se desmarcan del discurso beligerante del Polisario y optan por integrarse en la vida política y social del Marruecos moderno, participando activamente en las instituciones regionales y nacionales. El llamado “Estado saharaui” no es más que una ficción diplomática sin reconocimiento en los principales foros multilaterales.

 

Un futuro de prosperidad bajo liderazgo marroquí

 

La visión estratégica de Su Majestad el Rey Mohammed VI ha convertido al Sáhara marroquí en un polo de desarrollo sostenible. Las inversiones en infraestructuras, energías renovables, pesca, turismo y conectividad han transformado ciudades como Dajla y El Aaiún en ejes regionales de atracción económica.

El Nuevo Modelo de Desarrollo para las Provincias del Sur, lanzado en 2015, ya ha movilizado más de 77 mil millones de dírhams en proyectos estructurantes que sitúan al Sáhara como puerta de entrada entre Europa y África Occidental.

Porque el Sáhara no es un problema, sino parte de la solución. Su destino está ligado al de una nación fuerte, unida y abierta al mundo. El futuro pertenece a quienes construyen puentes, no muros.

 

Activista saharaui*

 

 

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