El viaje de la selección marroquí Sub-20 en el Mundial de Chile 2025 se ha convertido en una de las historias más inspiradoras del torneo. Desde su brillante debut hasta este domingo de cuarto de final frente a Estados Unidos, los jóvenes Leones del Atlas han demostrado que el fútbol marroquí vive un momento dorado.
Un inicio soñado
Todo comenzó con una victoria inolvidable ante España (2-0), un triunfo que confirmó que Marruecos no había llegado a Chile como invitado, sino como protagonista. Con un fútbol atrevido, técnico y valiente, los marroquíes dominaron, tácticamente, el juego ante una de las potencias europeas, mostrando una generación que combina talento con carácter. El juego de posesión no funcionó ante los Leones. Hay una gran diferencia entre saber jugar y ganar y tener el balón sin efecto.
La gesta ante Brasil
El golpe sobre la mesa llegó en la segunda jornada. Marruecos venció a Brasil (2-1) en un encuentro cargado de intensidad y emoción.
Los goles del delantero marroquí Yassine Zabiri —uno de los nombres propios del torneo— se celebran como una reivindicación continental: Marruecos derrotando a la pentacampeona mundial en categoría Sub-20. Ese resultado selló la clasificación anticipada a los octavos de final y desató la euforia en todo el país.
El tropiezo ante México, sin consecuencias
Ya clasificados, los marroquíes afrontaron el partido ante México con varios cambios en el once titular. La derrota (1-0) no empañó el rendimiento del equipo, que aprovechó el duelo para rotar y dar minutos a jóvenes promesas. Fue una caída sin dramatismo, más un respiro táctico antes de los retos mayores.
Corea del Sur y la vuelta a la victoria
En los octavos, Marruecos volvió a su mejor versión. Venció 2-1 a Corea del Sur en Rancagua, con un doblete de Zabiri que lo consagró como la figura del encuentro. El equipo volvió a mostrar su identidad: presión alta, velocidad por las bandas y una defensa compacta.
La victoria clasificó al conjunto nacional a los cuartos de final, con el objetivo de igualar su mejor registro histórico —el logrado en 2005 en los Países Bajos cuando se clasificó a las semifinales—, pero con la sensación de que esta generación puede ir aún más lejos.
El desafío estadounidense
Hoy, en el Estadio El Teniente, los marroquíes se enfrentan a Estados Unidos por un billete a las semifinales. Es el partido de la verdad, el duelo que separa el sueño de la historia.
Más allá del resultado, Marruecos ya ha ganado algo mucho más grande: el respeto del mundo y la ilusión de un país que vibra con su juventud. Desde Rabat hasta Casablanca, desde Tetuán hasta Dajla, el eco es el mismo: Vamos Marruecos.








