Soukaina A.
No ha sido una gran sorpresa para los analistas políticos que Abdelmjid Teboune se haya vuelto a imponer a sus contrincantes en las elecciones argelinas. Los argelinos se citaron con las urnas el día 7 del mes en unas elecciones que pusieron al país magrebí “en una situación incómoda y peligrosa”. Así lo ha afirmado uno de los candidatos a las elecciones, el socialista Youcef Aouchiche, tras darse los resultados de las votaciones.
En un comunicado emitido por los tres candidatos a la presidencia, estos han denunciado que “las cifras anunciadas por el ANIE ( Autoridad Nacional Independiente para las Elecciones) contradicen el contenido de las actas entregadas por las mesas electorales”.
Las declaraciones de los pretendientes a la presidencia sacan al descubierto la compleja (pero no reciente) manipulación al que ha estado sometido el proceso electoral, con la falsificación tanto de los resultados como de los número de participación.
“El régimen argelino, como si nunca hubiera habido un movimiento Hirak (2019-2021) que, en el marco de la denominada ‘primavera árabe’, convulsionó al país con una pretensión democratizadora, parece empeñado en retroceder en el tiempo”, apuntaló el Instituo Real Elcano a través de su página web en relación a las elecciones argelinas, calificándolas además de fraude y “chapuza”.
Según el economista y profesor de Relaciones Internacionales, Jesús Núñez Villaverde, el régimen de Tebboune está siguiendo los mismos pasos que su gobierno predecesor, buscando reproducir un statu quo parecido al del régimen de Boutaflika.
Para ello, el presidente se dedica a afianzar su poder personal afianzando , contando con el apoyo de las Fuerzas Armadas y neutralizando al resto de partidos políticos.









