El fallecimiento del Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, el 13 de abril de 2025, confirma la irrebatible verdad histórica de un destino inexplicable que se ha repetido a lo largo de la historia: en este mes han fallecido los grandes exponentes de la literatura universal.
Por eso, la propuesta del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, allá por 1926, de celebrar cada 23 de abril, el Día del Idioma Castellano, no fue una casualidad. Como nuestro laureado escritor, también en abril, pero de 1616, murió el mayor genio de la literatura española, Miguel de Cervantes Saavedra, cuya monumental obra “El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha”, es la obra cumbre de las letras castellanas.
La Unesco tampoco se equivocó cuando en 1995 declaró al 23 de abril como Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. En ese mismo día y mes también fallecieron otros dos grandes de la literatura universal: el inglés William Shakespeare, autor de la afamada obra “Romeo y Julieta” y el cronista Gómez Suárez de Figueroa, nuestro Inca Garcilaso de la Vega, para orgullo de todos los peruanos, considerado el primer mestizo biológico-espiritual del Perú, y por cuya obra “Los Comentarios Reales de los Incas”, pudimos conocer gran parte del legado de nuestra sociedad precolombina. El idioma español o castellano está de luto con la partida de Vargas Llosa que junto a Javier Pérez de Cuéllar son sin discusión, los peruanos más universales que ha dado esta patria. Más de 600 millones de personas lo tienen como idioma materno y en esa calidad es la segunda lengua del planeta, después del chino mandarín.
La proyección de hispanohablantes en el mundo es ascendente pues del 7% que registró la ONU el año 2020, se calcula que en 3 o 4 generaciones adelante, el 15% de la población mundial serán hispanoparlantes. En nuestro país hemos conmemorado el pasado 2 de abril, el Día Mundial del Libro Infantil, que es también el Día del Abogado o del Letrado; sin embargo, todavía preocupa que solo el 35% de peruanos haya leído un libro en su vida. A los peruanos nos cuesta leer.
No es verdad que aquel que lee lo hace porque “le es nacido”. No. La lectura, nos lo ha enseñado Vargas Llosa todo el tiempo, es una actitud y se afirma con el ejemplo en casa leyendo –cuentos, diarios, revistas, etc.– y la motivación del maestro en el colegio y la inmanente disciplina personal que fue clave el éxito de nuestro mayor escritor contemporáneo.
Debemos leer y mucho, pues cuanto más lo hagamos, entonces mejor hablaremos y hasta escribiremos como jugando, pero, sobre todo, siempre seremos libres, alejados del yugo y de las cadenas de la ignorancia y del engaño. Hagámoslo y ese será el mayor homenaje que podamos ofrecer al peruano más celebrado del siglo XXI que ha dejado al tiempo que una valla muy alta para la educación y la cultura de nuestro país, un legado realmente extraordinario para nuestra peruanidad.
Exministro del Perú








