La presidenta del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Amina Bouayach, instó el miércoles en Nueva York a cerrar la brecha que separa los compromisos internacionales y la realidad sobre el terreno de los derechos de los migrantes.
“Los desafíos relacionados con las migraciones no se reducen a debates políticos o a cifras consignadas en informes, sino que reflejan más bien historias humanas dolorosas que revelan profundos desequilibrios en la gestión de la cuestión migratoria a nivel internacional”, señaló durante un debate político organizado en el marco del 2º Foro Internacional de Examen de las Migraciones (5-8 de mayo).
Bouayach, también presidenta de la Alianza Global de las Instituciones Nacionales de Derechos Humanos (GANHRI), indicó que numerosos testimonios presentados durante el Foro estaban “marcados por tragedias humanas”, que informan, según ella, sobre la brecha existente entre los compromisos internacionales y la realidad vivida por los migrantes.
En el marco de su defensa del fortalecimiento del papel de las instituciones nacionales de derechos humanos, la presidenta de la GANHRI destacó que estas instituciones desempeñan un papel esencial, en su contexto nacional, para cerrar esta brecha, en particular gracias a su trabajo cotidiano de vigilancia y documentación de las violaciones, de apoyo a las víctimas y de defensa ante las autoridades nacionales e instancias internacionales.
Además, estas instituciones, dentro de redes internacionales como la GANHRI, “se esfuerzan por situar las preocupaciones de los migrantes en el centro de los procesos de toma de decisiones nacionales e internacionales”, dijo.
Añadió que estas instituciones también contribuyen a identificar los desequilibrios estructurales, a desarrollar mecanismos de seguimiento y a proponer nuevos enfoques de gestión de la migración basados en la protección y la promoción de los derechos de los migrantes.
Además, Bouayach señaló que el pleno reconocimiento del papel de las instituciones nacionales de derechos humanos dentro de los mecanismos internacionales de supervisión “no es una opción, sino una necesidad”, teniendo en cuenta su contribución a la promoción de la responsabilidad y a la garantía del respeto de los derechos de los migrantes.
Concluyó subrayando que la protección de los derechos humanos en el contexto de las migraciones sigue siendo una “verdadera prueba” del compromiso de la comunidad internacional con los valores de justicia y dignidad, ocho años después de la adopción del Pacto Mundial de Marrakech para unas migraciones seguras, ordenadas y regulares.
Asistieron a este debate, entre otros, el comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, la directora general de la Organización Internacional para las Migraciones, Amy Pope, y la ministra de Asuntos Exteriores de Colombia, Rosa Mapy, además de representantes de organizaciones nacionales e internacionales.









