El ministro del Interior del Gobierno español, Fernando Grande-Marlaska, defendió este martes desde Roma la aplicación de una política migratoria preventiva como “el mejor camino y el único posible” para reducir las llegadas irregulares a España, subrayando que la cooperación con los países socios del Mediterráneo occidental y de la fachada atlántica permitió evitar cerca de 25.300 llegadas durante el año 2025. Según explicó, sin ese respaldo el número de entradas irregulares habría sido aproximadamente un 70 por ciento superior al registrado.
Las declaraciones del responsable español se produjeron en el marco de un encuentro multilateral celebrado en la capital italiana, presidido por el ministro del Interior de Italia, con la participación también de responsables gubernamentales de Pakistán y de Grecia, centrado en analizar la relación de los países mediterráneos con Pakistán en materia de inmigración irregular, retornos y formación de fuerzas de seguridad para combatir las redes de tráfico de personas.
Durante su intervención, Grande-Marlaska destacó los “buenos resultados” obtenidos por España en la gestión migratoria a lo largo del pasado año, con una reducción de más del 42 por ciento en las llegadas irregulares en comparación con 2024. Esta tendencia descendente, añadió, se ha mantenido en las primeras semanas de 2026, con un nuevo descenso del 59 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
El ministro español atribuyó esta evolución positiva, de manera principal, al refuerzo de la cooperación con los países de origen y de tránsito, especialmente con socios clave como Marruecos, sin citarlo directamente, y otros Estados del entorno mediterráneo y atlántico, insistiendo en que la coordinación internacional y el enfoque preventivo se han consolidado como pilares centrales de la política migratoria española.









