El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, ha nombrado este martes a los nuevos responsables de las Jefaturas Superiores de Policía de Ceuta y Melilla, dos enclaves estratégicos situados en el norte de África y reclamados por Marruecos, que constituyen la única frontera terrestre entre Europa y África.
Los nombramientos, formalizados a propuesta del director general de la Policía española, Francisco Pardo, subrayan la importancia de ambas ciudades dentro del dispositivo español de seguridad, control migratorio y cooperación internacional.
El nuevo jefe superior de Policía en Ceuta será el comisario principal Eloy Román López, hasta ahora máximo responsable de la Comisaría Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Con casi cuatro décadas de trayectoria en la Policía española, Román ha desarrollado su carrera en distintas unidades operativas y cuenta con condecoraciones al Mérito Policial y al Mérito Aeronáutico.
Por su parte, en Melilla asumirá la jefatura superior el comisario principal Juan de Dios Piedra Martínez, que ejercía como jefe regional de Operaciones en la Jefatura de Andalucía Oriental. Su experiencia en varias provincias del sur de España y sus reconocimientos institucionales lo convierten en un perfil con amplio conocimiento del contexto mediterráneo y fronterizo, según la l Ministerio del Interior español.
Ceuta y Melilla, prioridad de seguridad y cooperación
Ambas designaciones se producen en un momento en que Ceuta y Melilla adquieren creciente relevancia en la política de seguridad española y europea, especialmente por su papel en la gestión de flujos migratorios, la lucha contra el crimen transfronterizo y la cooperación policial con Marruecos y la Unión Europea.
El comunicado oficial del Ministerio del Interior español, publicado este martes en Madrid, incluye también el nombramiento de José Ángel Sanz Cejudo como nuevo jefe superior de Aragón, quien anteriormente ejercía como jefe regional de Operaciones en Melilla.
Con estos relevos, el Gobierno español busca consolidar una estructura policial más especializada y adaptada a los desafíos de la frontera sur, un eje geoestratégico que combina dimensiones de seguridad, diplomacia y derechos humanos.









