El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció que España propondrá a la Unión Europea el desarrollo de un partenariado estratégico más reforzado con Marruecos, situando al Reino como socio prioritario dentro de la política europea de vecindad sur y de la acción exterior comunitaria para el año 2026.
Durante su intervención en la Conferencia de Embajadores y Embajadoras, celebrada esta semana en Madrid, Sánchez subrayó que, en un momento en el que España y la Unión Europea intensifican su compromiso en el frente oriental europeo, resulta urgente reforzar y actualizar la relación con los vecinos del sur, demostrando que Europa es capaz de construir una vecindad pacífica, segura, estable y basada en la prosperidad compartida. En este marco, el jefe del Ejecutivo español destacó de forma expresa la importancia estratégica de Marruecos para España y para el conjunto de la Unión Europea.
El presidente del Gobierno explicó que España impulsará ante la Comisión Europea la creación, en los próximos meses, de partenariados estratégicos reforzados con Marruecos, Senegal y Mauritania. Esta iniciativa adquiere una dimensión central en el caso marroquí por su papel clave en la estabilidad regional, la cooperación política, económica y migratoria, y la seguridad compartida en el Mediterráneo occidental.
Sánchez insistió en que esta propuesta formará parte de las prioridades de la política exterior europea y de la política de vecindad sur durante 2026, defendiendo que la Unión Europea puede demostrar, al mismo tiempo que mantiene su apoyo a Ucrania, que es capaz de articular relaciones sólidas con sus vecinos meridionales sobre la base del entendimiento, el diálogo, el respeto mutuo y el desarrollo compartido.
Las declaraciones del presidente del Gobierno se produjeron en el marco de su discurso en la Conferencia de Embajadores y Embajadoras, organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, el 8 de enero de 2026, en Madrid, en un contexto internacional marcado por profundas tensiones geopolíticas y por la necesidad de redefinir el papel de la Unión Europea en su entorno inmediato.








