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España registra un fuerte aumento de la inmigración terrestre en Ceuta y Melilla mientras caen drásticamente las llegadas por mar

mares30 - diciembre 8, 2025

La presión migratoria hacia España se está transformando y el eje de esa reconfiguración ya no es el mar. Según el último informe quincenal del Ministerio del Interior, las entradas irregulares por vía terrestre en Ceuta y Melilla han aumentado de forma notable en 2025, al mismo tiempo que el conjunto de llegadas a España —especialmente por rutas marítimas— ha caído de manera significativa.

Entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de este año, España contabilizó 34.251 llegadas irregulares, frente a las 56.976 registradas en el mismo periodo de 2024. El descenso es contundente: un 39,9% menos. Esta reducción se explica fundamentalmente por la caída de los desembarcos en Canarias, el Estrecho y el litoral peninsular, consecuencia de un mayor control marítimo y del refuerzo de la cooperación policial y operativa entre España y Marruecos.

 

Sin embargo, el retroceso marítimo contrasta con el aumento de la inmigración por tierra hacia las dos ciudades de Ceuta y Melilla que registraron conjuntamente 3.559 entradas por la frontera terrestre, frente a las 2.435 del año anterior, lo que supone un incremento del 46,2%.

 

La subida es especialmente llamativa en Melilla, que pasa de 91 a 291 entradas, un salto del 219,8%, tras años de cifras mínimas asociadas al cierre sanitario y a los acuerdos de control fronterizo que habían reducido casi a cero los intentos de acceso a pie.

 

Ceuta, por su parte, continúa siendo el punto fronterizo terrestre más presionado. La ciudad autónoma registró 3.268 entradas en 2025, un 39,4% más que el año anterior, lo que confirma que las vallas y pasos fronterizos vuelven a atraer a quienes buscan cruzar sin recurrir a las redes de tráfico marítimo. A diferencia del mar, donde operan organizaciones criminales estructuradas, la ruta terrestre puede ser aprovechada por pequeños grupos con menos recursos económicos, lo que explicaría parte del incremento.

 

El cambio en el mapa migratorio también está influido por factores externos. Las crisis políticas y humanitarias en el Sahel, Sudán y el norte de África desplazan a más migrantes hacia Marruecos, muchos de los cuales llegan sin capacidad económica suficiente para pagar una travesía marítima. Además, la reapertura gradual de los pasos fronterizos y del comercio en Ceuta y Melilla ha aumentado la circulación de personas, generando oportunidades que algunos aprovechan para intentar el cruce irregular. A ello se suma el incremento de tecnologías de vigilancia en el mar, que reduce la posibilidad de travesías clandestinas y empuja a los migrantes a buscar alternativas por tierra.

 

Los datos del Ministerio del Interior muestran, por tanto, que España no solo enfrenta menos llegadas, sino un cambio de modelo. La presión se desplaza desde las costas y rutas oceánicas hacia las fronteras terrestres.

 

En un contexto de cooperación cada vez más estrecha con Marruecos, la gestión en Ceuta y Melilla se convierte en un escenario clave, donde el equilibrio entre seguridad, derechos humanos y control fronterizo vuelve a situarse en el centro de la agenda migratoria española.

Categorías : Ceuta y Melilla España